Reportajes19/07/2019
Agustina Panissa, candidata a secretaria general adjunta por Ate Capital lista Verde y Blanca

“Mi lugar en la lista no se puede leer por fuera de la avanzada de esta nueva ola feminista”

Entrevistamos a Agustina Panissa, una joven de 31 años que comenzó su camino sindical como delegada de base en la Defensoría del Pueblo, y que hoy integra, como candidata a secretaria general adjunta, la fórmula de la lista Verde y Blanca de ATE Capital que encabeza Daniel Tano Catalano para las próximas elecciones que se realizarán el próximo 7 de agosto.
Agustina Panissa, candidata a secretaria general adjunta por Ate Capital Lista Verde y Blanca

El neoliberalismo como movimiento cultural avanza contra las sociedades entronizando al individuo en una carrera de unos contra otros por la subsistencia. El sindicalismo, tan vilipendiado y estigmatizado, suele ser el último eslabón de construcción colectiva en materia de derechos laborales. En la jungla de cemento que suele ser la Ciudad de Buenos Aires, hay personas que resisten apostando a lo colectivo desde el centro de estudiantes en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE), participando en la facultad de Derecho, y al llegar al primer laburo, afiliándose al sindicato y empatizando con los problemas de sus compañeros y compañeras. “Tiene que ver con algo vinculado a las injusticias, hay algo pasional cuando veo cosas que no tienen que ser, las discuto, me preocupan,  me dan ganas de cambiar las cosas, lo descubrí en el secundario,  y se reformula en lo sindical;  la potencia que tiene representar a alguien y pelear por los derechos de las personas”, explica Agustina. Desde su trabajo en la Defensoría del Pueblo se encontró con muchas más injusticias en carne propia, “me  pasa que a veces me comprometo un poco de más con algunos casos, por la dificultad estructural que atraviesa la gente en lo concreto, en carne propia, no en números, con historias muy duras, donde se ve que  las políticas públicas no alcanzan y te encontrás haciendo malabares para resolver una problemática de Vivienda, de Salud,  de Educación, de todo tipo”. Agustina sabe que en la Ciudad de Buenos Aires faltan muchas redes de contención colectiva, “hay personas que están muy solas y el Estado no acompaña en ese sentido”. Así fue que, de a poco pero con constancia, fue participando de asambleas, conversando con sus compañeros,  metiéndose y descubriendo “la potencia transformadora que tiene poder representar a compañeros y compañeras en sus problemáticas cotidianas, poder organizar algo de eso que pasa y alentar la participación de otras personas”.
 
¿Cómo te llega esta designación como  candidata a secretaria general adjunta?

Más allá de lo personal, creo que fue sorpresivo para todo el mundo: ¡Agustina Panissa! Lo sorpresivo fue la decisión política de incorporar a una mujer, en este cargo, y siendo una persona joven, tengo 31 años;  si bien ATE avanzó en la renovación con un montón de compañeros y compañeras jóvenes… eso se ve en las conferencias, en las reuniones de la CGT y la CTA donde el Tano Catalano es el más joven. Pero es una sorpresa porque yo soy delegada de base y no venía con la impronta de hacer carrera en el sindicalismo, yo vengo laburando con mis compañeros y compañeras, en la Defensoría venimos trabajando la idea de construir y crecer en el sector y así como en ATE Capital se duplicó la cantidad de afiliaciones, en la Defensoría pasó algo similar, cuando llega la Verde y Blanca generó mucha más participación, renovación de las juntas internas, otra dinámica, creo que eso se puso en valor. También había ganas de darle lugar a los organismos de la ciudad y ese laburo que pudimos hacer en la Defensoría se vio reflejado en el cierre de listas, con este reconocimiento. Además, es la primera vez en la historia de ATE que hay una mujer en este lugar, es histórico.

¿Creés que tu elección tiene que ver con lo que pasó estos últimos años con el movimiento feminista?

Sí, mi lugar en la lista no se puede leer por fuera de la avanzada de esta nueva ola feminista, que no es la primera, venimos con un recorrido de compañeras que nos precedieron, no se puede leer por fuera de algo que también sucedió en los sectores de trabajo, las compañeras afiliadas -incluso no siendo delegadas-, generando comisiones de mujeres, organizándose para el paro, incluso aunque las juntas internas no estuvieran tan de acuerdo, las mujeres les organizamos el primer paro a este gobierno. Tampoco se puede leer por fuera del laburo interno que hubo en ATE Capital como el área de géneros, con algo muy novedoso que son "las pibas de ATE", las pibas que hacen la percusión, que más allá de estar tocando,  ponen en disputa el sentido de ocupar el espacio público, de cómo nos organizamos de los lugares que tenemos las compañeras, esta candidatura no se puede leer por fuera de eso porque además no es una candidatura solo mía, sino que es una lista que avanza hacia la paridad. Hubo una decisión política de la Verde y Blanca de correrse de algo que sucede que es el cupo, el cupo legal lo que establece es que vos de mínima tenés que tener un 30% de compañeras en la lista, lo que sucede en la práctica es que primero se cumple a desgano y a veces se cumple como si fuera un techo más que un piso. Además los lugares muy pocas veces son de conducción, suelen ser  en los temas de mujeres, pensando que las secretarías de género son los únicos lugares con la lógica de "quedate ahí y resolvé los problemas de minas",  algunas en la secretaría de acción social, pero pocas veces pensándonos, y a veces nosotras mismas también dándonos la posibilidad y hasta desear o aceptar cuando tenés otro lugar. Además, yo tampoco podría en términos políticos o personales leerlo por fuera del movimiento feminista, probablemente si el ofrecimiento hubiera sido hace 4 años hubiera dicho que no, o si no hubiera estado atravesada por el proceso del feminismo hubiera dicho que no, porque hay una idea que nosotras mismas no nos vemos para esos lugares.
Hay una cuestión que es estadística y tiene que ver con las tareas de cuidados, si bien yo no tengo hijos a cargo la realidad es que las mujeres hacemos estadísticamente el doble de tareas del hogar que los varones, además se nos exigen un montón de cuestiones y estamos atravesadas por situaciones de mucha violencia en los ámbitos de laburo, de la política y a veces esto se vuelve una trituradora de carne, es muy difícil que llegue una sola y si llega la realidad es que no va a poder resolver los problemas de todas, nosotras lo que pensamos es que tenemos que tender puentes, tender redes, tejer otras dinámicas de construcción política, porque si esas son las del patriarcado, las que nos dejaron afuera las tenemos que repensar. También, lo digo cuando voy a los sectores de trabajo, hay mucha gente que pienso que esto no era necesario, que no es el momento para avanzar en la paridad, que no es un problema, y yo estoy convencida que avanzar en la paridad tiene un contenido evidentemente político y de representación, si vos como sindicato tenés que dar respuestas a las problemáticas de los trabajadores y trabajadoras,  vos no podés desconocer que la pobreza esta feminizada, la mayoría de desempleadas son mujeres, la precarización también afecta más a las mujeres,  somos las que cobramos menores sueldos en todas las ramas, aunque en algunas somos la mayoría. Entonces vos como sindicalismo tenés que hacerte cargo de eso. Más del 56% de las afiliadas a este sindicato son mujeres,  el sindicato tiene que estar a la altura de eso. Esta lista incorpora un montón de juntas internas, de organismo, de compañeras, que no es que antes no estuviéramos en las listas pero que no tenían la posibilidad de tener estos lugares.

¿Qué opinás de la gestión del “Tano” Catalano en estos años y cuáles son los desafíos por delante para ATE?

La gestión del Tano tiene algo que muy pocas veces sucede y que es muy bueno, y es que: No es la gestión del Tano. Hubo realmente una apertura a generar una construcción colectiva, yo creo que eso es un gran valor que tuvo el Tano, cuando se habla de la "refundación" se hizo carne en un montón de cuestiones, desde la democracia interna sindical. Acá empezamos a participar, a juntarnos los delegados y los afiliados, empezamos a ver el sindicato como algo natural, eso no sucedía antes, a lo sumo con suerte se acercaba el delegado general. El sindicato era como algo ajeno, el mobiliario, eso modifica profundamente la idea del modelo sindical. Pero además de la participación, la fortaleza de un sindicato se ve en las afiliaciones y que se duplicó, gente que se había desafiliado  se volvió a afiliar, gente que no conocía, se afilió, gente que no es trabajadora del Estado se siente identificada con ATE Capital, porque, porque ATE Capital está en las luchas y entendió que en esta etapa política donde había un claro embate contra la clase trabajadora en su conjunto, entendió que lo que había que construir era unidad y lo hizo en la calle, pero también lo hizo con la unidad de la CTA en la Ciudad, lo hizo con la Corriente Federal, lo Hizo con un montón de espacios, en los lugares donde hubo posibilidad de construir unidad, ATE Capital, la Verde y Blanca estuvo construyendo, y eso es muy valioso.
 Otro aporte muy importante es que la persona que hoy no llega a fin de mes y que aun así apuesta a un sindicato, sienta que esa cuota le vuelve, y le vuelve en serio, el sindicato es integral, estamos para pelear el salario y lo peleamos, estamos  para pelear las reincorporaciones, para acompañarte. Te acompañamos  a pensar la política pública de tu sector porque entendemos que los trabajadores y trabajadoras somos centrales al pensar el modelo del Estado, pero además te devuelve la cuota en lentes, en kit escolares. Que un  trabajador o trabajadora que no puede llevar a sus hijos de vacaciones sepa que el sindicato está acompañándolo para tener una colonia de vacaciones en el verano, y en ese sentido queremos avanzar a nivel nacional, porque todo esto que relato, es lo que no está a nivel nacional.
Todo lo que se pudo construir en ATE Capital es lo que nos falta a nivel nacional, los trabajadores y trabajadoras de las provincias lo pasan mucho peor que los de la Ciudad de Buenos Aires, donde no sólo pelean porque les alcance para llegar a fin de mes, sino que le piden a alguien en el sindicato que les compre zapatillas, que les compre un escobillón para barrer el lugar donde trabaja; en este contexto no puede ser que tengamos un sindicato que no devuelve, que no es de puertas abiertas, que no genera afiliaciones, que tampoco es federal, vos ves la lista nacional de "Cachorro" Godoy y la verdad que la mayoría es gente de Capital Federal o a lo sumo de la Provincia de Buenos Aires. Nuestro armado de la Verde y Blanca es realmente federal, incorporando a todas las provincias y queriendo llevar este modelo que se pudo lograr en Capital Federal a todo el país. Respecto a la unidad también hay una gran diferencia, en el último paro general de hace un mes y medio, vos lo tenías al Tano sentado con un montón de sindicatos que capaz hace 4 años no estábamos parados en la misma vereda,  pero la unidad se construye con los que piensan distinto, si vos la haces con los que piensan lo mismo no es unidad sino una reunión de amigos, esa foto lo tuvo a las dos horas a Cachorro Godoy solo en un canal de televisión, y eso lo vemos los estatales todos los días vas a una marcha con un montón de sindicatos y a los dos días te viene un afiliado a decirte "che Agus, volvemos a marchar? porque acá me llego un cartel" y era Cachorro solo, marchando solo. Y eso nos divide y no nos fortalece, si vos tenés un enemigo muy grande que es el gobierno nacional, vos no podés ser un sindicato dividido, un sindicato que está todo el tiempo en la chiquita. Eso para mí es la potencia, y el principal desafío que tiene el 7 de agosto, no nos va a cambiar la vida a los que somos delegados, le va a cambiar la vida a los y las Estatales, porque esa es la función del sindicato. Imaginátelo al “Tano” Catalano discutiendo la paritaria nacional, nosotros queremos ver al Tano ahí discutiendo, queremos ver lo que pasa acá en Capital para todos los trabajadores y trabajadoras.

Agustina Panissa, candidata a secretaria general adjunta por Ate Capital Lista Verde y Blanca

Teniendo en cuenta la unidad del movimiento obrero, de los sindicatos, de las centrales ¿Cómo analizás la unidad entre la CTA, la CGT, y los movimientos sociales?

La unidad es muy positiva. El movimiento obrero es producto de la época en la que vive y tiene que estar a la altura del momento en que se vive. Recuerdo que en los noventa la CTA vino a decirnos que todos éramos trabajadores y trabajadoras. Al incorporar en ese momento a los trabajadores y trabajadoras que estaban sin laburo, que estaban desocupados, decían que todos tenían que estar afiliados porque entendían que lo que estaba sucediendo a nivel político, macroeconómico era un antes y un después en la historia de la Argentina y era algo que nos iba a cambiar como clase trabajadora, necesitábamos una central que estuviera a la altura y pudiera hacerle frente. Digo esto porque ATE Capital en este momento también reconoce lo que se necesita y en este momento lo que se necesita, además de incluir a todos los sectores, los movimientos sociales, ATE Capital leyó que en este momento, lo  que había que construir era la unidad, porque este gobierno atacó a toda la clase trabajadora en su conjunto, con las particularidades de cada sector, por ello se necesitaba un movimiento en unidad. Un claro ejemplo es la unidad que se logró en la ciudad de Buenos aires con las dos CTA, y ATE Capital que fue punta de lanza en ese proceso entendiendo que, más allá de lo institucional, lo que necesitábamos en este momento era generar unidad;  y el “Tano” sin dudas es un referente de ese proceso. Incluso en un momento llegó a decir que teníamos que volver a la CGT y hubo todo un revuelo, pero lo que tenemos que generar desde el movimiento sindical, es hacernos más preguntas, patear el tablero,  para encontrar nuevas respuestas. No podemos seguir con viejos esquemas que no dan respuestas y que alejan el sindicalismo de los trabajadores. Hoy existe una estigmatización sobre el sindicalismo, de los estatales y de los delegados sindicales, por eso también creo que la lista de la Verde y Blanca  es novedosa en eso, aunque quede mal ponerme como ejemplo, pensar en una secretaria adjunta de 30 años es novedoso, pero tiene que ver con abrir el juego a las nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras que se sumaron al Estado, generar nuevas formas. Siempre digo que la juventud y los feminismos tenemos un aporte para hacer en estos desafíos que tiene el sindicalismo, en esta ideas de encontrar nuevas dinámicas. El feminismo fue un claro ejemplo de generar un marco de unidad y las juventudes tenemos esa impronta de mover las estructuras todo el tiempo, y eso le va a hacer bien al sindicalismo más allá de los temores que a veces suponen los cambios, porque además es lo que está sucediendo en las bases, uno tiene que poder leer lo que está pasando con los trabajadores y trabajadoras.

¿Creés que es indispensable que el movimiento feminista tenga su correlato dentro de lo sindical?

Los feminismos son transversales a nuestras vidas, a nuestras discusiones y a nuestras realidades, pero los feminismos fueron las primeras en hacerles un paro a este gobierno, las que generaron algo histórico como la media sanción de la legalización del aborto, un cambio cultural. Los feminismos vinieron a darnos vueltas la vida, nos enseñaron nuevas formas de discusión, de interpelación, de encontrarnos. Eso sí, si hoy, yo y otras compañeras tenemos la posibilidad de estar en los lugares en los que estamos, va a servir en la medida que logremos generar nuevas referencia, que generemos nuevas formas de relación de poder; si vamos a reproducir los poderes que nos oprimen vamos a perder una gran oportunidad. Sobre todo tenemos que potenciar la presencia de otras compañeras, el feminismo es construcción colectiva.

¿Qué opinás de la fórmula Alberto Fernández y Cristina Fernández para las próximas elecciones?

Para mí lo potente de la fórmula es lo que estuvimos hablando, entender que esta etapa política requiere mayores marcos de unidad, esa fórmula más la incorporación de Massa y otros actores supone ese camino. A Macri hace 12 años lo sufrimos en la Ciudad, pero hace 4 a nivel nacional, y estos 4 años, hablando de la realidad de los estatales, fueron muy complejos. Además de perder salario, poder adquisitivo, persecución política, estigmatización, las trabajadoras y los trabajadores del Estado vemos en carne propia el ataque que hubo al Estado, cómo se desfinanciaron las políticas públicas. Y no hay que olvidar que el 65% de los trabajadores de la Ciudad de Buenos aires están cobrando un sueldo bajo la línea de pobreza, lo mismo con  el 35%  de los trabajadores y trabajadoras nacionales. Por eso, los y las estatales por un lado tenemos sueldos por debajo de la línea de pobreza y por otro lado tenemos que dar respuesta a una realidad social con cada vez más problemáticas, de vulneración social, de vulneración de derechos; todo esto con menos recursos, con menos compañeros porque los despidieron y con una bajada de línea y una lectura de la realidad social que es desastrosa. Y esto lo digo porque más allá de la identidad política que cada uno tenga, tenemos que entender como clase trabajadora que necesitamos que este gobierno se vaya, necesitamos otra cosa, y la lista Fernández -Fernández representa la posibilidad de tener esperanza, de tener futuro, y de volver a tener un Estado al servicio del pueblo. Aunque, debemos saber que como la realidad económica es muy compleja, el 11 de diciembre no se van a resolver mágicamente los problemas. Por eso necesitamos de todos y todas. Lo que veo y vengo hablando con los compañeros y compañeras es que los trabajadores y trabajadoras del Estado no queremos que, como en su momento fueron estos CEOs, vengan a decirnos que es lo mejor para la salud, para la educación, etc. Nosotros los y las estatales tenemos un gran conocimiento de las políticas públicas y las realidades del Estado y queremos que ese conocimiento sea puesto en valor. Queremos un gobierno nacional, popular, democrático y feminista que pueda cambiar la realidad del pueblo pero que ponga a la clase trabajadora como protagonista, que entienda que nosotros también tenemos algo para aportar. Que en el Estado podamos tener re-encasillamientos, que pueda haber estabilidad laboral. Yo estudié derecho y te enseñan en “laboral” que en el Estado hay estabilidad laboral,  y la realidad es que a la mayoría de compañeros, más allá de las diferentes modalidades de contratación,  no les reconocen todos sus derechos laborales y eso también nos importa. Por eso creo que tenemos que volver mejores, siendo más, y como dice Cristina, entender que es una etapa distinta. Una etapa que pueda tener al pueblo como sujeto de transformación, como sujeto de derecho, y en ese sentido cuando se dice que los sindicatos tienen que ser neutrales, para mí la neutralidad es avalar lo que existe, la neutralidad nunca es positiva, si uno piensa que el salario de los trabajadores, y encima los del Estado, nada tiene que ver con el gobierno, hay un error de lectura política o alguien se está haciendo el tonto. Los trabajadores tenemos que poder decir qué política económica queremos, tenemos que poder decir qué Estado queremos, porque somos los que estamos ahí, porque sabemos lo que necesitamos y porque nadie mejor que nosotros para poder aportar qué se necesita para garantizar derechos.