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Conocí a Zamora, vecino cercano al club, a los 13 años (1986), luego de salir de un entrenamiento. Época de "felices pascuas, la casa está en orden" y me hice zurdo, cuasi trotko.
Entendí rápidamente que no se comía, que no se educaba y que no se curaba.
Mi primera novia fue dentro del club. Mi primer borrachera también.
El 50% de mis hermanos y amigos son de Atlanta. Nos conocemos desde los 4 años y el promedio de edad hoy es 50 años. El abrazo que nos damos cuando juega Atlanta no lo puedo explicar. Uno de ellos es Maxi Rima, asesor de Patricia Bullrich durante el gobierno de Macri y viene a la cancha con Waldo Wolf, a quien escrachamos en la platea muchas veces y Maxi mira para otro lado, porque después cenará con nosotros. Su hermano, el Loki, se suicidó hace pocos años, mientras yo vivía en Casa Verde, montañas de Colombia.
Aún lloramos abrazados a veces. Le gano absolutamente todos los debates políticos en los quinchos.
Desde 2004 el Club está dirigido por zurdos. La AMIA no entra. Maxi perdió todas las elecciones por mucho y en la última, estando yo acá, y habiendo sido ejemplo de 4 de los 6 que hoy dirigen la barra (no se drogan, no son delincuentes), directamente no lo dejamos presentar. Por razones ideológicas que van en contra de nuestra historia. No fue legal, pero a veces hay que apretar fiero y no mostrar los fierros. Hay que disparar.
Cuando nos rateabamos de la escuela pasabamos el día en el club. Mi primera experiencia sexual fue dentro del club. Desde 1991 a 2004 la sede eran escombros, varios vivimos ahí dentro algunos años, nos duchabamos con agua fría mientras veíamos que nuestra vida, Atlanta, era arruinada por el menemismo y las ideas políticas más aberrantes.
Luchamos, hicimos marchas y recuperamos la sede en 2004.
Estuve internado en 1999 por adicto, me recuperé con la camiseta de Atlanta puesta y nunca más desvíe el camino.
Estuve preso en Ezeiza 6 meses en 2008, con la camiseta de Atlanta puesta. Como secretario general del SIMeCa pase más 50 días preso dividido en 3 de 15 días más o menos . Me tirotearon en la puerta del sindicato en Venezuela 1133 un viernes a la noche, con la camiseta de Atlanta puesta.
Ayer estuve todo el día, desde el encuentro en lo de Pugliese a las 15hs. hasta la madrugada caceroleando en plaza de mayo, con la camiseta de Atlanta puesta.
Mi vida es mucho más, soy producto de la generación post distaduras, criada a base de under porteño; paracultural, recitales y peleas. Pero sin Atlanta no seria mi vida.
El lunes vamos temprano a lograr que el estadio entero cante contra Milei.

