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La convocatoria reunió a militantes, organizaciones sociales y referentes del movimiento LGBTIQ+, quienes denunciaron el avance de un “programa de miseria planificada, saqueo y despojo” por parte del gobierno nacional. En el comunicado difundido tras el encuentro, expresaron: “El gobierno de Javier Milei, sus aliados y el poder económico concentrado ejecutan un programa que impone una pedagogía de la crueldad”.
Además, señalaron que la ofensiva oficial no se limita al campo económico, sino que apunta también a la criminalización de la protesta y a la estigmatización de las disidencias. “Utilizan el aparato del Estado represor, el Partido Judicial, los servicios de inteligencia y un tóxico dispositivo comunicacional para perseguir política e ideológicamente a quienes piensan distinto”, sostuvieron.
Desde la asamblea remarcaron la necesidad de construir una red amplia de resistencias frente a un contexto de creciente conflictividad social: “Las luchas y conflictos no paran de crecer: jubiladxs, trabajadorxs de salud y educación, trabajadorxs de las economías populares, comunidades indígenas, inquilinxs, universidades y asambleas barriales”.
En ese sentido, el espacio reafirmó su compromiso con una lucha colectiva y articulada: “Nos reunimos en asamblea transfeminista para enlazar las luchas, potenciarlas y seguir produciendo trama común”.
El rechazo al veto presidencial se suma a un clima de malestar social que también se expresa en paros, movilizaciones y acciones legales impulsadas por diversos sectores sindicales y organizaciones de derechos humanos. En este caso, el movimiento transfeminista busca posicionarse como una de las voces que impulsa la unidad en la resistencia.

