20/09/2024

Ciclo de Entrevistas: El Sindicalismo ES con Nosotras

Ana Paoletti: “Crecí con la idea de que quien defiende tus derechos son los trabajadores organizados”

En esta tercera entrega del Ciclo de Entrevistas, que pretende reflejar las historias de vida y experiencias de mujeres que militan en defensa de los derechos de las y los trabajadores, dialogamos con Ana Paoletti secretaria General Adjunta Primera del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa). 

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Foto: 
Manuel Torres

Con una importante conciencia de clase trabajadora – la cual tiene origen en su historia familiar-, reflexiva y con un fuerte sentido de la importancia de resguardar derechos para las generaciones futuras, la dirigente sindical cree que las mujeres aún enfrentan el gran desafío de ocupar cargos de relevancia en las Centrales Obreras. Considera, también, que pese a la apertura para ocupar puestos de importancia dentro de las Comisiones Directivas de los Sindicatos “muchas veces nos encontramos con discursos que nos invalidan”.  

    
¿Cómo y cuándo comenzó su trayectoria dentro del Sindicato?  

Trabajo en Página 12, desde hace muchos años, y venía de una experiencia previa en Diario Sur que de un día para el otro cerro y no abrió más. Nos quedamos todos en la calle. Ese fue un conflicto muy importante que me marcó mucho. Recuerdo que hicimos una toma de la Redacción: el Diario nunca volvió a abrir, pero nos pagaron parte de la indemnización. Cuando llegué a Página 12 ya venía con un haber de esa experiencia gremial. En 2011 había que elegir una Comisión Interna dentro de Página 12. Desde hacía 19 años que estaba en el Diario siempre participando de las asambleas. Algunos compañeros me preguntaron ¿por qué no te presentas? Yo dije: no sirvo para eso, pero ellos respondieron que se sentían representados por lo que decía. Por ese impulso de los compañeros me presenté a esa elección interna y desde entonces empecé a trabajar más activamente dentro de la organización gremial. 

Es decir que en esos primeros años no encontró resistencia a su participación, sino todo lo contrario... 

Sí, todo lo contrario. Incluso yo siempre les digo a mis compañeras mujeres – porque es cierto que hay pocas delegadas y que antes había menos- que a mí me sirvió activar gremialmente porque era una actividad que podía hacer en el mismo horario de trabajo. Tenía los niños chicos y ya estaba separada. Podía hacer algo colectivo que siempre me interesó. Yo tuve apoyo de mis compañeros que de hecho fueron los que me impulsaron, pero en general cuesta que las compañeras estén. También es cierto que en los últimos años hay más compañeras dispuestas a sumarse. 

¿Considera que se registra un cambio en la aceptación y en el compromiso de las mujeres para con la militancia?

Creo que las mujeres hace mucho tiempo que estamos involucradas gremialmente. Tenemos un recorrido dentro del gremialismo argentino que ha sido bastante invisibilizado. Creo que hubo un cambio de la mano de Ni Una Menos que visibilizó las diferentes violencias que ejercen sobre nosotras. Esto permitió establecer algunos diálogos con nuestros compañeros varones y en la sociedad. En nuestro caso también vino de la mano del nacimiento y construcción de SiPreBa. El Sindicato nació en 2015 con una necesidad de construir organización en las Redacciones. Hubo una decisión – por parte de quienes estábamos desde los inicios – de que era necesario que nosotras ocupemos esos espacios y que tengamos una voz pública, eso que siempre nos cuesta mucho a las mujeres tener. 

¿Aún les cuesta a las mujeres llegar a ocupar cargos importantes dentro de las organizaciones sindicales?

Si, y de hecho en el Sindicato al comienzo la mesa chica estaba conformada por varones, pero de apoco y a los codazos nos hicimos un lugar. Eso sirvió porque en la última elección la Lista de Unidad es de paridad. Eso fue bueno, pero todavía cuesta ocupar algunos lugares. El rol social de la maternidad expulsa a las mujeres de ocupar esos cargos de decisión y rol de gestión. Creo que cuando hay alguna compañera que está intentado hacer eso tenemos que acompañarla y generar las condiciones para que quien desee ocupar esos roles lo haga sin sentir la presión de tener que abandonar otras cosas por ocupar esos lugares. 

¿Cree que su camino dentro  de SiPreba fue lo natural?   

No tenía la ambición de ocupar el lugar que tengo, pero creo que en el fondo hay que hacerse cargo de que uno quiso. Siempre sentí que me fueron llevando porque estuve acompañada por mis compañeras y compañeras. Estaba la necesidad de ocupar esos roles, pero yo tengo un perfil más bajo. No me gusta mucho exponerme en la primera línea. Pero siento que estoy acá porque ocupo un rol y que no tiene que ver conmigo como persona, sino que represento a mis compañeras y compañeros por lo que asumo ese lugar. Como mujeres creo que tenemos que hacer esa tarea de ocupar esos lugares por más que sea trabajoso o incómodo. Muchas veces nos encontramos con discursos que nos invalidan, pero el insistir es lo que de alguna forma ayuda a que haya condiciones para que cualquier compañera que lo desee pueda ocupar esos roles de representación. 

¿Qué significa en su vida el Sindicalismo?  

Vengo de una familia con mucha conciencia de clase y con un posicionamiento político siempre muy claro. En mi casa cuando se comenzaba a trabajar en algún lugar había que afiliarse al Sindicato. Crecí con la idea de que quien defiende tus derechos son los trabajadores organizados. Es el lugar donde me siento cómoda y donde siento que debo estar por varias razones: no sólo para sostener mis derechos, sino porque sosteniendo mis derechos cuido a los que vendrán después. Es también un espacio de pertenencia y donde puedo interactuar con otras trabajadoras y trabajadores. Para mí es muy importante estar en este lugar y ocupando en la sociedad este rol de sindicalista aunque a veces se le quiera dar una acepción equivocada con un mote de privilegio cuando en realidad no lo hay. 

¿Siente que dejó algo de lado en su vida por la militancia sindical?

Si, si. Cuando comencé a activar gremialmente mis hijos eran chicos, pero nunca los dejé por esta actividad: los llevaba conmigo. Pero hay otras cosas como por ejemplo lo profesional. Creo que si no me hubiera definido tan claramente desde lo gremial dentro del Diario hoy podría haber estado en otro lugar. Comencé a trabajar en Página 12 a mediados de 1991 y desde entonces hago prácticamente lo mismo y no porque me falten capacidades. Tomar posición gremial dentro de una empresa – sea la que sea- implica que no crezcas profesionalmente ni que tengas posibilidades de hacer otras cosas. Cuando era chica quería hacer periodista, pero me dedico al diseño gráfico. Siempre digo que cuando me jubile haré talleres de escritura para dar espacio a un proceso creativo para el que hoy no tengo tiempo porque además de mi función como delegada y en la conducción del Sindicato tengo dos trabajos para poder vivir. 

¿Cuáles son los desafíos que tienen las mujeres dentro del ámbito sindical?

Creo que aún, a pesar de que en muchos Sindicatos las mujeres hoy ocupan lugares muy importantes, en las estructuras superiores como las Centrales Obreras falta mucha representación de compañeras. Creo, además, que hay una forma de ejercer el Sindicalismo que es bastante machista. Las mujeres tenemos mucho por aportar y creo que hay una apertura. Nos miran con un poco más de interés sobre lo que podemos aportar, pero todavía falta que ocupemos lugares de conducción en las Centrales Obreras. 

¿Qué mensaje dejaría a las mujeres jóvenes que analizan sumarse al movimiento sindical?

Lo primero que les diría es que defiendan sus derechos, que piensen que el trabajo de prensa es colectivo y que hay que organizarse para poder ejercer los derechos. Hay que cuidar esos derechos para poder dejárselos a quienes vienen atrás. Debemos tener conciencia de que somos un eslabón en la cadena y que es necesario tener conciencia de que somos trabajadoras y trabajadores. 

 

Cafecito