20/04/2025

Ciclo de Entrevistas: “El Sindicalismo ES con Nosotras”

Francisca Staiti:" El Sindicalismo con nosotras debe serlo en todos los espacios: desde abajo, pero también dirigiendo"

Lo aseguró la Secretaría General de la Federación Nacional de Docentes, Investigadores y Creadores Universitarios (CONADU Histórica) quien destaca la importancia de la participación de las mujeres en el mundo sindical.

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Redes sociales

Tras la reciente renovación de su mandato, aseguró, que la Federación continuará con su Plan de Lucha en defensa de la Universidad pública. Reconoció, no obstante, que “será complejo porque este Gobierno Nacional no tiene como prioridad las políticas públicas”.

Para continuar conociendo las historias de vida mujeres que desde sus espacios sindicales aportan una visión y una forma especial de entender la construcción colectiva, dialogamos con Francisca Staiti Secretaria General de la Federación Nacional de Docentes, Investigadores y Creadores Universitarios (CONADU Histórica). Staiti, quien renovó recientemente su mandato al frente de la Federación para el período 2025/2028, comparte en esta Entrevista para Enfoque Sindical, su historia militante iniciada durante la última Dictadura Militar, expresa su agradecimiento a sus hijos y amigas por el apoyo brindado y
renueva su compromiso con la lucha del sector en defensa de los derechos adquiridos. Ella, cuyas palabras denotan generosidad y empatía, tiene presente que el contexto político actual es complejo y que la afectividad de un Plan de Lucha sólo podrá verse reflejado en la unidad de las y los trabajadores. “Lo fundamental es la defensa del salario y de las condiciones laborales”, aseguró.

Staiti fue precisa al señalar la clara necesidad de la apertura de paritarias “este Gobierno Nacional ha cerrado las paritarias con el sistema universitario. Estas paritarias deben ser realmente libres tal como dijo el presidente Javier Milei durante su campaña”. Otro de los temas centrales de la lucha es “contar con un presupuesto legítimo y genuino que realmente garantice el normal funcionamiento de las Universidades (investigación, extensión, vinculación y descongelamiento de obras de infraestructura)”. “Todo esto nos lleva a la defensa de la Universidad pública”, remarcó e indicó que la ejecución del Plan de
Lucha “será complejo porque este Gobierno Nacional no tiene como prioridad las políticas públicas”.

 

¿Cómo y cuándo inició su camino dentro del sindicalismo?

Empecé cuando comencé a trabajar en 1981. Inicié como Preceptora y dentro de la Universidad de Cuyo las horas de trabajo eran 32, pero el salario sólo por 25 horas por lo cual comenzamos a organizarnos. Armamos una coordinadora para lograr la disminución de la carga horaria porque era demasiado con respecto al salario que percibíamos. Estábamos aún en Dictadura y con 20 años comencé un camino que no me había sido común o conocido previamente. A principios de 1984 logramos la disminución de la jornada laboral. Por entonces las escuelas universitarias no teníamos referencia sindical, más allá de la UBA y luego esas escuelas pasaron a provincia por lo que quedamos sin referencia nacional.

Comenzamos a ver en qué Sindicato podíamos estar como docentes pre universitarios aquí en Mendoza. Había que comenzar a abrir caminos en la Universidad. Con el regreso de la Democracia la Universidad comenzó a transitar el tema sindical con mucho debate sobre si los docentes de las Universidades éramos trabajadores o intelectuales/profesionales. Desde el inicio del Sindicato aquí en la Universidad de Cuyo y después a nivel nacional comencé siendo delegada, luego estuve en la Mesa Ejecutiva de FADIUNC que es nuestro Sindicato de base. Y en la Federación desde 2015 con distintos cargos.

¿Encontró resistencia para su participación sindical?

La educación es mayoritariamente femenina y en el plano sindical se reflejaba lo mismo que en el conjunto del sindicalismo. Pero en nuestro Sindicato de base no fue tan costoso para las mujeres llegar a la Secretaría General. Yo tuve ese cargo durante dos mandatos. Desde 2003, mucho antes que se hablara de la paridad de género, tenemos un criterio de conformación de listas con un porcentaje de mujeres. La premisa era que no fueran listas sólo de varones. Esto fue discutido y peleado, pero lo que más costó – más allá del género- fue lo de nivel pre universitario. Hoy es un debate prácticamente saldado porque soy la Secretaria General mujer de una Federación Universitaria.

En general lo que pasa es que sos mamá o seguís adelante con la carrera docente o sos docente y no te dedicas al sindicalismo porque si lo haces dejas de lado todo lo otro. Hay toda una situación como mujeres, cuidadoras, sostén de hogares. Este no es un camino fácil (para las mujeres y diversidades), pero se puede transitar.

 

La renovación de su mandato al frente de CONUADU Histórica es un voto de confianza a
su gestión. ¿Cuáles son los objetivos de esta nueva etapa?

Es gratificante que con el voto vuelvan a confiar en esta conducción. Para este nuevo mandato renovamos el compromiso del sostenimiento de los pilares fundamentales de nuestra Federación: autonomía aunque ello no implica que no tomemos partido o que tengamos una posición tibia, sino una autonomía de acción. No estamos atados a los Gobiernos de turno, autoridades universitarias ni a partidos políticos. El compromiso es seguir por este camino que la CONADU Histórica fue construyendo desde su Estatuto y en cada plenario o Congreso. Este compromiso es fundamental especialmente en este contexto
donde es tan complejo sostener un discurso de defensa de los derechos conquistados durante tantos años y que le han costado la vida a muchos compañeros y compañeras.

Hablar de la defensa del salario y de la Universidad pública como valores es fundamental y es lo que llevamos adelante el año pasado. La defensa de los derechos debe ser en unidad, pero no sólo hacia dentro de la Federación sino también hacia todos los sectores de la Universidad (estudiantes, docentes, autoridades) trabajando los límites de la Universidad con todos los sectores que están en la misma situación que atravesamos las trabajadoras y trabajadores universitarios. Es un desafío enorme, pero allí está el compromiso de no bajar los brazos. Terminadas las elecciones, en el Congreso Extraordinario, pudimos discutir la situación política y cómo seguir con el Plan de Lucha. No hay heridas ni grietas profundas finalizadas las elecciones y eso habla muy bien de la Federación. Esto es lo que hay que seguir construyendo: fortalecer hacia adentro con unidad mucho más amplia hacia afuera.

En todos estos años de militancia sindical ¿contó con apoyo familiar?

Si, totalmente. Cuando quedé sola con mi hijo fue muy difícil llevar adelante las dos tareas: seguir siendo docente y sostener el sindicalismo. Nunca dejé de estar presente en las asambleas y acompañar dentro de las posibilidades que tenía siendo madre y docente. No perdí el contacto con el Sindicato, pero sí hubo una mayor mirada sobre mis hijos. Cuando ellos fueron creciendo volví con más fuerza al sindicalismo. Mis hijos siempre me apoyaron y acompañaron en este camino tan difícil. Son quienes pasaron mis cumpleaños sin mi presencia o los de ellos sin mí, pero con mucha fortaleza. A ellos les debo agradecer
profundamente y a las amigas/hermanas de la vida quienes también me acompañaron y fueron tías sustitutas cuando las necesité.

 

¿Siente que resignó algo por su militancia?

No, creo que le fui dando el tiempo a las cosas como se fueron presentando. Quienes me conocen saben que esto es una opción de vida para mí. Soy madre (también abuela) y aunque no siempre estoy presente físicamente estoy en contacto. El tiempo que tengo lo brindo. Con mis 65 años no creo haber relegado nada: tengo una buena vida y ha sido mi opción estar en el Sindicalismo. Más allá de las angustias o sin sabores (por lo que se dice de los sindicalistas) de este trabajo no me quita el sueño. Estoy muy tranquila con el camino que he venido trazando y el saldo – desde lo personal- es positivo.

 

¿Cuál es el mayor desafío que tienen las mujeres actualmente dentro del sindicalismo?

El desafío tiene que ver con el contexto actual porque no es lo mismo que hace dos años atrás. Hoy está presente el ataque a las mujeres, disidencias y diversidades por parte de los discursos que se instalan nuevamente. Se vuelve a poner en duda de si la mujer debe salir a trabajar o quedarse en su casa a criar a los hijos como si se contrapusiera una situación con la otra. En este contexto es aún más complejo saldar las deudas que tienen con nosotras.
Tener un cargo de gestión en el ámbito universitario es muy complejo. En las casi 60 Universidades las Rectoras y vice Rectoras son muy contadas. En el Sindicalismo, además, hay que repensar el tema de cuidados. Las mujeres somos cuidadoras y eso nos impide estar en otros espacios. Desde los Sindicatos debemos pensar cómo resolverlo.

Cuando organizamos asambleas podemos instalar un pelotero con alguien que cuide a los niños y niñas. Hay que pensar estrategias para acompañar la vida en el Sindicato. También hay que dejar de creer que la presencia de las mujeres en las Mesas Ejecutivas se limita a la Secretaría de Actas, Organización o Género porque sabemos escribir y organizar ideas. Las mujeres podemos ocupar cualquiera de los cargos: podemos dirigir un Sindicato y una Federación. Nuestro mayor desafío es llegar a los cargos de dirección, que los varones entiendan y renuncien a los privilegios de tener todo el tiempo para dedicarle a esta actividad. El Sindicalismo no puede ser sin nosotras y si es con nosotras debe serlo en todos los espacios: desde abajo, pero también dirigiendo.

 

¿Qué mensaje dejaría, desde su experiencia, a las jóvenes mujeres que pretenden iniciar
su camino dentro del sindicalismo?

Plantearse ser delegada es un desafío muy grande. Quien tiene esa idea en la cabeza y en el corazón es porque antes ha escuchado a sus compañeros. Más allá del deseo de ser delegada es muy importante la relación con los compañeros y compañeras. En la medida en que confíen en que puedo representarlos ante diferentes situaciones es lo que me dará fortaleza. Hay que saber, también, que la salida no es individual. La salida es colectiva. Hay
que hacerle caso al llamado que se tiene dentro. Los miedos van a estar y son a los que hay que vencer para seguir adelante.

 

Cafecito