Reportajes19/06/2019
María Laura Torre, secretaria general adjunta de SUTEBA

"El de María Eugenia Vidal es el único gobierno que se va cerrando escuelas"

Entrevistamos a María Laura Torre, docente y sindicalista quien todavía tiene muy fresco en la memoria la lucha que encabezaron los maestros en épocas de la dictadura militar y los inicios del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires.
María Laura Torre, Secretaria General Adjunta de SUTEBA

Sus inicios en la militancia social fueron junto a los Curas por la Opción por los Pobres junto a Carlos Mujica. La dictadura cívico-militar pronto asesinaría a Carlos “y ahí se modificó todo”, afirma María Laura quien desde entonces tuvo que repensar su militancia porque “empezaban a desaparecer compañeros”. Durante esa época comenzó a contactarse con compañeros con quienes armó grupos de estudio sobre cuestiones etnográficas. Así dio inicio a su carrera, estudiando en el Instituto de Formación Docente.

“Yo soy de la época en la que los padres tenían muy claro a donde tenías que ir: si eras mujer, perito mercantil. Me habían dado una beca por los mejores promedios para ir en algún momento al Carlos Pellegrini o al Nacional Buenos Aires pero mi mamá dijo que no porque estaban muy politizados, estamos hablando del año 73, 74. Entonces fui a la escuela a la que iba mi hermana, el comercial 12 Bermejo. Si eras mujer, terminabas trabajando en una oficina, no había perspectiva segura de que después podías seguir la universidad”. María Laura Torre se había enamorado del Instituto provincial y logró recibirse. El rumor sugería que en el conurbano bonaerense habían muchas vacantes para empezar a enseñar, especialmente en La Matanza:

“Matanza era el lugar excepcional porque era enorme pero Matanza tenía otra cosa que aparecía como leyenda: que había una tal Mary Sánchez, que había mantenido el sindicato abierto y hablaba de sindicalismo, entonces me anoté en Matanza y Avellaneda. Me llamaron de Matanza, yo tenía 21 años y era prácticamente la única docente con título porque estábamos en dictadura militar, la situación era bastante compleja en términos económicos, así que daban clases docentes sin título, docentes perito mercantil, con orientación pedagógica”, explica Torre que incluso allí fundó una escuela, la 181 de La Matanza. “Empezamos en abril, éramos todos docentes muy jóvenes. Ahí conocí a Mary Sánchez, la leyenda”.

¿Cómo era la leyenda?

Me enamoré. Mary era una figura muy controvertida: la amabas o la odiabas. En una época de dictadura militar, ella mantuvo abierta la Unión de Educadores de Matanza, casi en la clandestinidad. En esa época había dos sindicatos abiertos, uno era el nuestro y el otro era el de Morón, con Cecilia Martínez. Mary estaba cesante, Hugo Yasky estaba cesante, era muy complicado. Mi primera actividad fue firmar un petitorio en la escuela porque le iniciaron un sumario a una compañera que había llegado diez minutos tarde. Ahí hicimos el petitorio, logré que lo firmen todas mis compañeras de escuela, y cuando la directora se enteró, todas mis compañeras fueron borrando su firma. Eran tiempos de mucho miedo, de disciplinamiento y muchos directores ejercían ese autoritarismo que se replicaba en el sistema educativo. Mary era grande, una mina impresionante. Ella nos enseñó que para ser delegado de la escuela, primero tenías que ser el mejor maestro y aparte tenías que ser el mejor compañero. Llegabas a una escuela y te decían: “tené cuidado con Mary porque es del Comando de Organización”. Yo formé parte, todavía en época de la dictadura, de la Agrupación Peronista de Trabajadores de la Educación de la Matanza. El primero de junio se cumplieron 36 años del primer paro que le hicimos a la dictadura, en el año 83. Algunos podían pensar que estaba deteriorándose pero la verdad no estaba tan deteriorada... Fue una osadía impresionante, algo que empezamos desde Matanza y Morón se convirtió en un paro masivo. Hicimos una movilización en la que caminamos hacia la plaza de Ramos Mejía los docentes de Morón y de Matanza. Y con un megáfono y una silla de escuela, aparece Mary Sánchez con el secretario general de la CGT de lo que en ese momento era la regional Matanza-Morón. Eso fue una cuestión distintiva porque nosotros éramos la Unión de Educadores, que formábamos parte de la Federación Sarmiento de aquel entonces, donde hubo un debate muy fuerte en un determinado momento. Parte del debate era si íbamos a formar parte o no de un paro que convocaba la CGT. En Matanza y Morón se discutió, se votó y se decidió que sí, que teníamos que ser parte del paro de todos los trabajadores y trabajadoras. Ahí por indisciplina fuimos expulsados. Después vinieron las cesantías, expulsiones, muertes de compañeros. Cuando aparece el paro del primero de junio era Unión de Educadores de Matanza y de Morón, nada más. Ahí sale en el diario La Nación una nota de los docentes de Matanza y Morón que hicieron un paro el primero de junio y marcan dos cosas: una, que en la marcha había bombos, y la otra, también importante, es que no estábamos solos, estábamos con la comunidad educativa. A partir de ahí empieza un proceso, yo era delegada de una escuela de La Matanza, de conformación del Frente Gremial donde empezamos a juntar a los distritos que habían sido echados o que pensaban en formar un sindicato único que fuese parte de la CTERA. Hubo un debate muy importante de si éramos parte de la comunidad trabajadora o éramos apóstoles. Entonces dimos la discusión sobre el sindicato unificado en conjunto con la discusión sobre la pertenencia a la comunidad trabajadora.

¿Se pueden pensar los ‘80 como una etapa de reconstrucción de las estructuras sindicales?

Sí. Los ‘80 son parte de un barajar y dar de nuevo. Algunos sindicatos que estaban cerrados comenzaron a abrir sus puertas, algunos se reconfiguraron también.

¿La CTERA ya existía?

Sí, la CTERA se funda el 11 de septiembre del ‘73. Ahí aparece la CTERA como organización, después de muchos debates, como confederación. Durante ese período en las provincias había sindicatos únicos, no había tres o cuatro sindicatos por provincia, excepto en la provincia de Buenos Aires, donde no estaba atomizado. Para nosotros la CTERA tenía que ser una confederación que aglutinara a todas las provincias, y las provincias tenían que tener la representatividad como la pensamos hoy en términos de cantidad de afiliados, pero no podía ser que la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires definieran la política de la Nación, una cuestión de política muy atomizada y centralista. En eso tuvo mucho que ver lo que fue para nosotros la Marcha Blanca que sintetiza para nosotros el debate, donde deja de ser un aglutinante de sindicatos para pasar a ser una Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina.

¿Y ahí aparece SUTEBA?

SUTEBA aparece ahí y nos costó mucho acceder a la CTERA porque no nos querían ahí. Fue un debate muy fuerte que tuvimos con los compañeros del Partido Comunista, con los compañeros de la UCR y otros supuestos independientes. Porque cuando ingresara el SUTEBA íbamos a tener una fuerza importante. Nosotros veníamos de estos ejemplos de sindicatos fuertes como Mendoza, Córdoba. Entonces, si me voy después del ‘83 a la provincia de Buenos Aires, empezamos a armar el Frente Gremial para terminar confluyendo en lo que parió en el año ‘86 en el SUTEBA, donde éramos pocos sindicatos de provincia, creo que 15 en toda la provincia. El congreso fundacional de SUTEBA se realiza en Mar del Plata un 31 de agosto. Después de dos años ingresamos a la CTERA.

¿Cómo se está transitando en el espacio sindical el surgimiento de la ola feminista?

Yo soy de una generación que en el sindicato, en las escuelas, dimos el debate del pañuelo blanco. Para nosotros fue un debate en nuestra organización que existiese la secretaría de Derechos Humanos. Porque en realidad el debate en una organización sindical, casi que no tenía que existir. Fue un debate intenso, importante y parimos la secretaría de Derechos Humanos como producto del debate que se estaba dando en ese momento, y cuando digo en ese momento, estoy hablando de los años ‘80. En la escuela también fue un debate el tema de introducir el pañuelo blanco como generación. Hoy estamos en otro momento, hay otros pañuelos. Es más, cuando recorro las escuelas o estamos en congresos con los compañeros o en asambleas, vemos que alumnos y alumnas ingresan debates con los pañuelos, por decirlo de alguna manera, y ponen en tensión lo que en aquel momento no eran los alumnos sino los docentes que llevábamos como parte de una generación. Creo que el año 2003 marca una etapa porque vuelve la política y cuando la política vuelve, los primeros que se la apropian son los jóvenes y empieza el debate que la política no es una mala palabra, que el sindicalismo no es una mala palabra, que tener centros de estudiantes no es una mala palabra, y ahí empieza el avance de derechos y en esto el tema del feminismo es un tema muy interesante que también nos atraviesa a nosotros, porque si bien la mayoría somos mujeres, eso no quiere decir que sea un tema de las mujeres nada más. Nosotros en CTERA tenemos secretaría de Género hace bastante. En el SUTEBA la tenemos desde la última modificación del estatuto, porque creo que en la última elección votamos con secretaría y subsecretaría de género y diversidad sexual. Es un tema muy interesante porque lo que hace es irrumpir en un escenario que justamente tiene que ver con que cuando uno discute esto, discute el capitalismo. El patriarcado no es un tema que solo tenemos que tomar las mujeres. Nosotros venimos discutiendo la Educación Sexual Integral. Ahora se sobreestimuló ese debate en la escuela y también a la interna de las organizaciones sindicales. Nuestra compañera Mary fue la primera mujer en la CGT y eso para nosotros es un orgullo. Fue romper un esquema fotográfico, porque la escena era casi dantesca. Porque ver en esa escena a Mary Sánchez creo que hasta les sonaba raro a los compañeros de la CGT. Fue un avance porque nos hizo ver, y les hizo ver a los compañeros de la CGT, que no tenía que ver con si eras mujer o eras varón. Hay que rescatar esa historia.

María Laura Torre, Secretaria General Adjunta de SUTEBA

¿Cómo está la situación salarial docente? ¿Cómo fueron las discusiones paritarias en esta etapa?

Primero, somos un sindicato a nivel nacional que tiene paritarias hace muy poco, y en la provincia de Buenos Aires también. Cuando hablábamos de la Marcha Blanca, uno de los reclamos era “Paritaria Nacional Ya” y unificado a nivel nacional. La paritaria nacional vino después del ayuno, de la carpa blanca, aparece con la ley de financiamiento educativo y se pone en funcionamiento con el gobierno de Néstor Kirchner. A partir de ahí fue un aprendizaje de ambos lados pero fue una paritaria que funcionó, a nivel nacional, con idas y vueltas, como toda paritaria, y a nivel provincia de Buenos Aires, la tenemos desde el año 2006, con el gobierno de Solá. En la dirección general de escuelas estaba Adriana Puiggrós y ahí fue un antes y un después, porque nuestro proceso de trabajo estaba debatido en Diputados y Senadores, entonces dependían de ellos nuestros derechos, nuestras obligaciones, entonces de acuerdo al lobby que cierto sector armaba, tenías o no tenías items en el estatuto del docente. Los trabajadores no interveníamos y la paritaria dio vuelta esa historia. Y ahí empezamos con una mesa paritaria donde estaba de un lado la patronal, que es todo un debate, porque nosotros no disputamos plusvalía, nuestra patronal es el Estado, y de este lado los representantes de los trabajadores. Durante todo el período anterior, o sea desde el gobierno de Felipe Solá hasta el 2015, con mucho debate, ustedes recordarán los 17 días de paro a Daniel Scioli, una paritaria que tuvo muchas idas y vueltas. Digo esto porque nosotros tenemos muy en claro la autonomía de las organizaciones sindicales. No somos independientes pero sí somos autónomos. Entonces, la defensa de los derechos de los trabajadores, que no es solo el salario, sino las condiciones laborales, pero también con el debate de una educación pública integral fue dura en el gobierno anterior. Ahora, con este gobierno es otra cosa. El que está del otro lado de la mesa es una cuestión de clase, del otro lado de la mesa hay empresarios, es un gobierno conducido por empresarios. En esta paritaria el que lleva la voz cantante es el ministro de Economía. Hubo un deterioro muy grande de la paritaria como institución, porque la paritaria tiene que ver con vos y ahora te convocan y es una minuta, te informan. El 2016 fue un año en el que el gobierno tuvo una actitud distinta. La gobernadora Vidal en campaña siempre planteó que si llegaba a ser gobernadora, lo primero que iba a hacer es reunirse con los sindicatos docentes y lo hizo, el 15 de diciembre se estaba reuniendo con los secretarios generales y se les entregó una agenda pendiente. Esa fue la única vez y última vez que se le vio la cara a la gobernadora Vidal, si bien le pedimos reiteradas reuniones, nunca más. Nosotros vivimos la paritaria 2016 ya con anuncios de aumentos de tarifas. El 2017 ya fue un destrato, y uno empezaba a ver el destrato con el sector docente y este último 2018 fue una paritaria que duró un año y medio. En el 2017 la paritaria se cerró una semana antes de las elecciones de medio término. En el 2018 nos tuvieron sin cerrar paritaria, nosotros lo que estábamos pidiendo era la cláusula gatillo en un país que se venía cayendo, producto de las políticas económicas de este gobierno, pero plantearon una guerra prácticamente con los docentes. Vidal nos dedicó casi 33 minutos en la inauguración de las sesiones a maltratar y hacernos cargo a los docentes de todos los males de la educación. Fue la época en la que daba lo mismo ser docente que llamar a voluntarios, fue la época del desprestigio a los dirigentes sindicales pensando que iban a separarnos sin darse cuenta que somos docentes, inventaron que Roberto Baradel no era docente, intentaron quebrar el Frente Gremial y nosotros fuimos por más y creamos el Frente de Unidad e incorporamos a UDOCBA, que es un gremio solo provincial y es parte de la CGT de Moyano, después está la FEB que tampoco es parte de CTERA ni está en la CGT o en la CTA, ellos pertenecen a la DAC, Docentes Argentinos Confederados, SADOP que son parte de la CGT, SUTEBA, parte de CTERA y de la CTA, AMET que también pertenece a otra CGT. Somos 5 gremios en el Frente Bonaerense porque UDA se fue el año pasado y durante todo el período 2018 el ataque fue muy fuerte, nos quisieron poner multas, auditorías, etc. Yo creo que les pasaron 3 cosas: primero, que no conocían a los docentes bonaerenses, entonces cuando no te conocen, no saben hasta donde sos capaz. La otra, es que nos buscaron todo lo que nos podían buscar a todos los dirigentes sindicales, hicieron auditorías en este sindicato cada vez que venía una paritaria, la amenaza a la familia de Robi y no pudieron quebrarnos. Y después, tampoco pudieron quebrar la unidad y que nos llevó a este año cerrar la paritaria que cerramos, una paritaria importante, donde obtenemos la cláusula gatillo, algo que pedíamos el año pasado, y una parte de la pérdida del año pasado, y hay 4 puntos que nosotros como sindicatos que si no se cumplían, no íbamos a firmar. Uno tenía que ver con algo fundamental, que era durante todo el 2018 intentaron disciplinar a los directores de las escuelas y armaron más de 550 sumarios a directores de escuela por adherirse a los paros convocados por el Frente de Unidad, Entonces exigíamos que lo dejen sin efecto. El otro punto era la aceptación de los 12 puntos, y ahí fue un antes y un después, porque la muerte de Sandra y Rubén, que es cuando explota la escuela 49, para nosotros también mostró la calidad de seres humanos que teníamos enfrente en la mesa paritaria. Cuando nosotros llegamos a la paritaria posterior a la explosión de la escuela 49 y la muerte de Sandra y Rubén, ya no éramos los mismos. Fuimos a la paritaria y fuimos con un cartel que decía: “Justicia por Sandra y Rubén.” Y nos paramos todos y ellos se quedaron sentados en silencio, y eso muestra la calidad humana, porque eran dos trabajadores nuestros. Ese fue otro punto. El proceso de Moreno fue para el lado de la organización de una manera interesantísima, donde empezaron a participar todas las organizaciones sociales de Moreno en lo que llamamos El Acampe que duró 77 días, hasta que el gobierno se dio cuenta de que tenía que armar un comité de crisis. La comunidad se apropió de los 12 puntos de un acuerdo paritario que CTERA había firmado con otras organizaciones sindicales, que eran de la paritaria nacional, y que son 12 puntos de habitabilidad de las escuelas. Nos tomamos fuertemente de ese acuerdo paritario nacional y se empezó a trabajar fuertemente en Moreno para decir bueno, si no están estos 12 puntos, la escuela no es habitable. Y eso mismo nosotros lo planteamos en el cierre de la paritaria para que se convierta en acuerdo paritario de la Provincia de Buenos Aires, esos 12 puntos de habitabilidad de las escuelas. ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué están resueltos los problemas? No, pero hoy en el Estado no se pueden hacer los boludos porque saben que hoy existe un acuerdo que dice: para que una escuela sea habitable, esto tiene que funcionar. Habla de instalaciones de gas, agua, de 12 puntos fundamentales y que no quiere decir que estamos discutiendo escuelas confortables, estamos hablando de escuelas habitables, un piso muy bajo. El tercero tiene que ver con la conformación de una mesa para discutir la situación de los comedores escolares porque faltan vacantes y la gobernadora Vidal gasta 24 pesos por alumno para que coman en los comedores. También discutimos la falta de vacantes para el nivel inicial.

¿Cómo caracterizarías al gobierno de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires?

Quizás, una de las primeras imágenes que tenemos -y que lo grafican- es que es el único gobierno de la provincia de Buenos Aires que se va a ir, cerrando escuelas. Eso demuestra algo. Es un gobierno que cerró escuelas y que ha maltratado y destratado a los trabajadores y, especialmente, a nuestro sector, con una política de ajuste muy grande, con una política que miraba fuertemente lo que era, en tándem con Macri, el FMI. Nosotros hemos sufrido un retroceso también a políticas de los 90. Y otra de las cuestiones que caracteriza a este gobierno en educación, es la mercantilización de la educación, que viene muy por abajo, pero tenemos un Director General de Escuelas que no habla pero ejecuta políticas de mercantilización. La educación es un negocio en todo el mundo y es un negocio que están haciendo en la provincia de Buenos Aires a través de ONG’s, de fundaciones, hay una fundación que firmó un convenio en dólares con el ministerio de Educación de la Nación y con la provincia de Buenos Aires, en dólares. Han lastimado muy fuerte a la educación.

¿Por qué creés que las políticas neoliberales apuntan fundamentalmente contra la comunidad educativa?

Bueno, la educación es un negocio, ahí lo explica muy bien Adriana Puiggrós. La mercantilización de la educación es un tema global. El neoliberalismo tiene que ver en realidad con no matar la educación pública, porque la dejan para un sector. Uno ve cómo en la Ciudad de Buenos Aires ha avanzado más el presupuesto para el sector privado, que para la escuela pública. Y esto tiene que ver con lo que sucedió en los ‘90 con el Estado. Entonces, primero tenés que vaciar, maltratar a los trabajadores, culpabilizarlos, y una vez que los culpabilizás, lográs que la sociedad aplauda cosas como las privatizaciones. El peronismo, por otro lado, tiene que ver mucho con la universalización de la escuela primaria. Nosotros fuimos un gremio con organización sindical, que sostuvieron los embates de las políticas neoliberales. La carpa de los docentes empezó siendo un ayuno de 48 hs y duró tres años. El emblema fue la carpa, no el ayuno. La carpa terminó siendo catalizadora de cuestiones como el asesinato de Cabezas, hasta jubilados que pasaban. Hace 16 años que gobiernan la ciudad. Entonces, vos mirás la ciudad dónde invierten, las capacitaciones, cómo está la ciudad. Ellos quisieron trasladar el mismo esquema a la provincia, pero tenemos condiciones muy distintas. La educación es un negocio que da mucho dinero. Las empresas ligadas a la mercantilización de la educación son, principalmente, los bancos, los medios de comunicación.

¿Cómo estás viendo el armado opositor? ¿Qué rol creés que tienen que tener los sindicatos de cara a las próximas elecciones?

Hay un sujeto político importante que somos los trabajadores y las trabajadoras. Fuimos los primeros que salimos a la calle en el verano de 2016, con los compañeros de la CTA, con los primeros despidos en La Plata, y después en Plaza de Mayo cuando apresaron a Milagro Sala y empezaron los despidos de los trabajadores del Estado. En términos de lo que tenemos, yo creo que este gobierno se va, pero todavía está, y faltan meses donde tenemos un papel fundamental todos y todas. Creo que los trabajadores, fundamentalmente, pero los ciudadanos donde les toque, porque hay una verdad que la construye este gobierno que son mentiras, pero que se transforman en una realidad. No está perdida la elección para ellos y no está ganada para nosotros. El tema de la unidad es vital. Desde la CTA pudimos demostrar que la unidad era fundamental, por ejemplo el año pasado, cuando pudimos demostrar unidad en la calle por el recorte a los jubilados. Nosotros fuimos un sujeto político importantísimo en la calle, defendiendo derechos que no podían sacarnos. Yo creo que a diferencia de los ‘90, estamos mejor los sectores populares, porque estamos con un piso de derechos más altos, entonces cuando uno tiene un piso de derechos más alto, uno está en mejores condiciones para pelear y defender lo que tiene. Yo creo que ellos saben que no está del todo perdida la elección y nosotros sabemos que no está ganada. Hay que seguir desarmando esta realidad virtual que no es pero que impacta fuertemente en la vida cotidiana. El tema del individualismo, de la meritocracia, caló mucho y no solamente en ciertos sectores de clase media. La provincia de Buenos Aires es fundamental para poder ganar las elecciones a nivel nacional. Yo estoy casi convencida de que se van a ganar las elecciones a nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires, pero falta. Y son capaces de hacer cualquier cosa, no tienen límites y no se juega en la República Argentina. El poder está pensando en tres elecciones fundamentales: Uruguay, Bolivia y la República Argentina.

¿Qué te pareció la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de acompañar a Alberto Fernández pero como vicepresidenta?

Me parece una mujer muy inteligente. Creo que fue una sorpresa para propios y ajenos, que movió el tablero. Yo apuesto a esa fórmula y creo que también en provincia de Buenos Aires es una fórmula muy inteligente y cuando digo esa fórmula, pienso en que hoy tenemos en la cámara al compañero Hugo Yasky que cuando asumió dijo: “Esta es la banca de los trabajadores y las trabajadoras”. Entonces, por eso nos sentimos representados, porque tenemos representatividad en términos de quien es hoy gran parte de la conducción de nuestra central. Y en la provincia, Kicillof y Magario me parece que es una fórmula muy inteligente que tiene las dos cuestiones: tiene territorio desde Magario, intendenta de la Matanza, y representa a los intendentes. También me parece muy importante que en la boleta tengamos una mujer y que se lo piense y se lo muestre como un equipo. Y Axel Kicillof me parece que representó un momento muy importante de lo que implica la economía ligada a un proyecto político, y ese proyecto político fue un momento de avance. Yo creo que estamos en muy buenas condiciones para poder ganar pero vuelvo a decir, estamos en junio, todavía falta y hay que seguir discutiendo con todos y son capaces de hacer cualquier cosa, no solamente que venga un Bolsonaro a la Argentina, sino de cualquier cosa. Si uno mira la situación de Ramos Padilla y lo que está investigando. Todas las esperanzas puestas en que este gobierno se tiene que ir y con la convicción de que este gobierno se tiene que ir como vino, con los votos de los ciudadanos de la República Argentina. Nunca nos tenemos que olvidar que llegaron en un proceso democrático y se tienen que ir en el mismo proceso democrático. Apuesto fuertemente a que nos va a pasar eso y de que vamos a poder dar vuelta esta página de la historia.