Reportajes12/07/2019
Ricardo Pignanelli, secretario general de SMATA

“La gran equivocación de los dirigentes del movimiento obrero fue pelearse con Cristina”

En esta entrevista exclusiva con Enfoque Sindical, el secretario general del SMATA analiza la situación del país gobernado por Mauricio Macri y del peronismo, y hace una distinción acerca de los peronistas confundidos que “en vez de ir al partido, van y se asesoran en la Casa Rosada”
Ricardo Pignanelli, secretario general de SMATA

Nació en Palomar, cuando la zona era un gran baldío con calles de tierra, a cuatro cuadras del barrio Carlos Gardel. Su niñez pasó entre el colegio - del Estado - y el potrero de la esquina donde “no había clases sociales y ahí éramos todos iguales”.Pasaron 60 años y aquellos pibes, que siguen viviendo en el mismo lugar, se siguen juntando. Ricardo Pignanelli entiende que “la solidaridad nace del potrero, nace del club social, nace del club de barrio, de la sociedad de fomento. Casi todos jugamos en el mismo lugar, conocimos a nuestras señoras en el mismo lugar. Creo que la solidaridad nace de compartir. Mucho te lo da el origen”. Recuerda que uno de los cambios culturales de la década del 90 fue el negocio inmobiliario con la construcción de countries: “Pusieron una tapia, un alambrado, árboles, enredaderas para que no se vea la pobreza. Entonces el que estaba afuera le tomaba bronca al que estaba adentro, y el que está adentro, cuando sale afuera, dice ¿y este quién es?”. Durante estos últimos años, Pignanelli fue uno de los principales impulsores de la unidad del sindicalismo y factor fundamental para la “reconciliación” de Cristina Fernández de Kirchner y Hugo Moyano. A partir de aquel encuentro tomó forma el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que incluye al gremio de Camioneros, a los sectores más combativos de la CGT nucleados en la Corriente Federal de los Trabajadores y a las dos CTA. “Pigna” entiende que el gran desafío de esta nueva generación de sindicalistas es “olvidarse de las vallas y construir puentes”, pero no por ello se debe renegar de la experiencia de los mayores: “cuando a vos te dicen que el problema fueron los últimos 70 años, indirectamente te están queriendo hacer borrar tus raíces”.

Como dirigente gremial ¿cómo se logra que un laburante se sienta parte de su propia clase?

Bueno, en esta generación tenemos un promedio de edad de 26 años. Si hay algo de lo que estoy orgulloso con el equipo con el que laburo es conducir una generación nueva, siendo gente ya de edad. Pero porque la interpretamos, dejamos que debata y, de última, aconsejamos. Creo que así logramos una militancia dentro del gremio que es unida, solidaria. La perfección no la tenés nunca pero que en cada fábrica se haga una colecta para tener un merendero, que atiendan un colegio, que construyan un colegio, como hicieron en Misiones. Eso te da la satisfacción de que todo no está perdido, que la parte buena del hombre existe, que todo no es ni venganza ni agresión. Estamos luchando contra eso. Estamos luchando contra los que ponen vallas, que aunque las pongan nunca van a poder construir puentes porque no está en su mentalidad y lo que comunica a los seres humanos son los puentes, no las vallas. El gran desafío de esta nueva generación es olvidarse de las vallas y construir puentes. Cuando a vos te dicen que el problema fueron los últimos 70 años, indirectamente te están queriendo hacer borrar tus raíces. Quieren que pienses que lo que hizo tu abuelo y lo que hizo tu viejo fue una porquería. Y lo que hicieron tu abuelo y tu viejo fue lo que te dio la posibilidad de que vos seas lo que sos. Entonces, renegar de tus viejos, renegar de tus abuelos te quita la posibilidad de abrevar de la experiencia de ellos. Yo, gracias a Dios, tuve a mi viejo hasta que tuve 44 años. Todos los domingos me iba a comer bajo la parra un asado con él. Cada domingo era una materia que yo rendía, que era la materia de la vida, de la experiencia. Porque los problemas humanos, más allá de la evolución, siguen siendo los mismos. Si vos abrevaste de esa experiencia, cuando a vos te tocan tus problemas, por asimilación y comprensión, vos los podés solucionar más rápido y mejor. Ahora, si vos renegás de todo tu pasado, y cuando hablo de experiencias, hablo de las buenas que le pueden haber pasado a tus antecesores, y las malas. Éstas te sirven para que vos no las repitas, y las buenas te sirven para que las ejecutes. Entonces, este es el gran desafío. Pelear para que no nos borren la memoria. Nos quieren borran la memoria de nuestros antepasados, nos quieren dejar sin patriotas, nos quieren dejar sin figuras. Desaparecieron las figuras de los billetes. Estuvimos 15, 20 años estudiando historia y entendiendo a los héroes de nuestra Patria. Los héroes eran humanos y cometieron errores y tuvieron defectos humanos… pero en el momento de defender la Patria.

¿Creés que este es un momento para defender la Patria?

Este es un momento para olvidarse de las mezquindades, a veces hasta olvidarse del vedetismo, del ego. El ego en el ser humano es algo natural. Cuando tu ego es superior a tu cuerpo, seguramente tu cuerpo no hace lo que tenés que hacer porque tu ego te maneja. En el ego están las ambiciones personales, los cargos políticos, las miserias humanas, las especulaciones políticas. No hay más tiempo para especular. Si no entendemos que la Patria necesita un sacrificio de todos los argentinos, en la construcción de una comunidad organizada que no cambie su camino cada cuatro u ocho años. El problema es que cuando vos tenés un piso en un país, en un Estado que tiene dos mil años de vida, vos sabés que ese piso está firme. Ahora cuando vos tenés un piso en un país que tiene doscientos años de vida, tenés que entender que bajo del piso que vos estás pisando están las catapultas. No hay suficiente sedimento para impedir que vos te sigas cayendo, que fue lo que nos pasó en el 2015. Perón hablaba de la burguesía, del trabajador que llegando a ser clase media no entiende que llegó a ser clase media trabajador. Entonces, se empieza a imaginar que es un burgués y que todo lo que tiene es en base al esfuerzo propio. Pero era clase media producto del trabajo y era producto de un gobierno que había creado la situación como para que él tuviera el trabajo, que tuviera una buena paga. Pero como se creyó que era un burgués, vino gente que le dijo que el aire acondicionado había que ponerlo a 24 grados, luego que tenían que usar ventilador, después le dijeron que plasma no podían tener y los trabajadores lo empezaron a aceptar, guardaron los autos o los vendieron, se acabaron las vacaciones. Y todo esto se fue aceptando. Después vinieron por la comida... Esperemos que esta lección, con dolor, todavía liviano… esperemos que se den cuenta y la podamos cambiar. Porque el dolor que viene es muy profundo. Están atacando el único sustento que tenemos: la industria. Si hay algo que Perón nos legó, fue un país industrial.

¿Cómo está el sector automotriz?

El sector se está cayendo igual que todos. Tendremos 8.000 despidos en los últimos tres años. Resistimos mucho. Es tan grande la recesión, que el último año perdimos mucho de lo que veníamos resistiendo. Estamos corriendo el grave peligro de que nos desmantelen la industria.

¿Imaginabas esto cuando asumió la presidencia Mauricio Macri?

Sí, pero fui prudente. Traté, como secretario general, de llevar todos los proyectos de trabajo. Fui tres veces a verlo, a llevar proyectos sobre trabajo. Con el tiempo me fui dando cuenta que el modelo que perseguía no era continuar con lo bueno y rectificar lo que se había hecho mal, sino que era destruir. Siempre fui por derecha. Tenemos 83.000 afiliados. A nosotros nos perjudicaron profundamente a partir de agosto del año pasado. Debemos tener unas 12.000 personas licenciadas, laburando un par de horas menos, un día menos a la semana.

¿Entendés que con la resistencia del gremio en soledad, hay salida? ¿Cómo venía siendo tu relación con la CGT?

Siempre se lo dije a mi gente. Ellos veían que nosotros la veníamos peleando. Yo siempre dije: “Mirá, una margarita, en un jardín lleno de yuyos, tarde o temprano no sobrevive”. Lo que marcamos con el adjunto fue resistir el acuerdo monetario, que es el aumento trimestral, que lo tenemos desde el 2011, y resistir la pérdida de puestos de trabajo. La relación nuestra con la CGT no existía. Nosotros decíamos que no podía haber un triunvirato. Tenía que haber un liderazgo con un equipo fuerte atrás. Empiezo a trabajar con (Hugo) Moyano porque yo creo que el principio es que si a un compañero lo están golpeando, vos no podés no hacer nada. Y a Moyano lo estaban cagando a patadas. Nosotros venimos hace 2 años haciendo cursos con la gente, cursos políticos, cursos de historia, cursos gremiales. Cerramos en Cañuelas, hablamos con Cristina (Fernández de Kirchner) para que venga a dar una exposición de política internacional, había otros que hacían exposiciones económicas. Fue tratar de que el compañero despierte y nos ayude a cambiar la historia. La gran equivocación de los dirigentes del movimiento obrero fue pelearse con Cristina. Ella está más calmada pero tiene un carácter fuerte y por ahí cuando iba a gestionar se enojaba, se le escapaba un exabrupto. Pero vos te quedabas tranquilo porque trataban bien a los trabajadores. Y esto nos pudrimos de decírselo. La primera vez que la llevaron a Comodoro Py la fuimos a ver. Primero, porque es mujer y segundo, vos no podés dejar en las malas ni a un compañero ni a una compañera, más allá de los errores que puede haber cometido. Un presidente tiene bajo su responsabilidad 7.000 cargos, yo debo tener 150, 200 y a veces no puedo estar en todo.

Ricardo Pignanelli, secretario general de SMATA

¿Qué representa para vos la “reconciliación” de Hugo Moyano y Cristina?

Yo creo que le empezó a cambiar el eje a la política. El “negro” tiene un carácter jodido, es un hombre duro, con muchas batallas, y Pablito (Moyano) es igual. Vos no podés armar una CGT sin camioneros, porque cuando camioneros mueve, mueve. Como nosotros. Por ahí ellos son de mover más rápido. Yo creo que los muchachos de la CGT no entendieron eso, entendieron que el negro, por su carácter, se los llevaba por delante, pero a mí me va a llevar por delante hasta que yo quiera. Vos con tu tropa hacé lo que tengas que hacer y yo con la mía hago lo que yo tenga que hacer. Creo que tenemos un problema en el movimiento obrero. El dirigente no vale por lo inteligente, no vale por lo grandote, no vale por lo audaz. El dirigente obrero vale por la gente que tiene atrás. Porque si vamos a medir la talla de los dirigentes, Rucci era chiquito pero atrás de él estaban todos. Atrás de Ubaldini también estaban todos. Entonces, la medida de un dirigente no pasa, cuando vas a una mesa de negociaciones, por la inteligencia o por el tamaño. Pasa porque cuando quien está negociando con vos sabe que atrás tuyo está la gente te respeta. Esto es lo que está pasando.

¿Cómo ves el presente y el futuro de la CGT?

Ojalá podamos hacer la reunificación. El gobierno al que le toque hacerse cargo de esta historia va a necesitar un gran poder que tenga la CGT, una gran madurez y que conduzca. Hacer quilombo es fácil. Yo creo que la unidad en la CGT se tiene que lograr y después ponernos a pensar cómo salir de ésta. Porque si nosotros creemos que consolidar el modelo significa empujar de cualquier forma, no comprometerse, no llevar problemas ni soluciones posibles, nos vamos a equivocar. Creo que las políticas de Estado, por primera vez en la historia, van a tener que tener un compromiso de todos los dirigentes, actividad por actividad, para elaborar en conjunto con las empresas y el Estado, algo que sea un equilibrio y que sea duradero. Porque si no nos va a pasar lo que ya nos pasó. Nosotros con el gobierno anterior habíamos logrado un montón de cosas, pero es evidente, con lo que nos pasó ahora, que las políticas de Estado no estaban tan arraigadas como debían haberlo estado. Las políticas de Estado están por encima de los gobiernos de turno. Y si vos no tenés una política de Estado arraigada, te cambian el modelo como hicieron.

En el Frente Sindical para el Modelo Nacional están los gremios combativos de la CGT, pero también están las dos CTA y las organizaciones sociales de mayor peso. ¿Vos ves que todo eso también tendría que confluir hacia la unidad?

Hay que cambiar el modelo y tiene que haber un compromiso de todos. Vos podés confluir con todos, porque creo que un error que cometimos en la CGT fue que cuando la gente se quedó sin laburo, no fuimos capaces de contenerla. Nuestra función no es ir a reclamar por un plan Trabajar. Nuestra función es conseguir laburo para que ese compañero se gane la comida de él y de sus hijos de una forma honorable. Y eso depende de las decisiones políticas. Por eso te digo que hay que exigir trazar políticas de Estado que queden atadas a leyes y que queden atadas a otros partidos políticos, de una forma que gane quien gane, eso se respete. Yo siempre pongo como ejemplo a Boca. Vos acordate del campeonato en el que (Alfio) Basile se iba a la selección. Teníamos que ganar 6 sobre 12 puntos. Vino (Ricardo) La Volpe, cambió el estilo de juego y perdimos el campeonato. Yo creo que la gente se va a dar cuenta de la falta a la verdad que nos hicieron. Porque esto de que las tarifas estaban retrasadas y todo eso se podría haber arreglado, pero se tenía que haber respetado todo lo que estaba bien y rectificar lo que estaba mal. Habíamos preparado la energía nuclear como eje. Hoy se ponen contentos porque vendemos limones, naranjas, mandarinas y no nos poníamos contentos porque estábamos exportando tecnología nuclear. Se atacó a la universidad pública. Perón decía que a la universidad privada van los hijos de los ricos: “¿y cuántos son? 200.000. ¿Y cuántos son los hijos de los pobres? 2 millones: Hagamos la universidad de los pobres. Porque vamos a sacar más y mejores cráneos de 2 millones que de 200.000”. Es sencillo. Están atentando contra la soberanía, contra la independencia. Había cosas que había que corregir porque venían de hace 40 años, como la cartelización de las obras.

¿Cómo analizás la decisión de Cristina de no presentarse como candidata a presidenta?

Las veces que hablé con ella me di cuenta de que hizo autocrítica. Creo que dijo: primero está la Patria y si la Patria se salva yendo de segunda, yo voy de segunda. Hay gente que decía que no tenía que estar en la fórmula. Yo digo, si ella no estaba en la fórmula, ¿su caudal de votos lo iba a tener Alberto? Lo que veo de ella es que quiere estar con los nietos. Pero ella asumió el deber que tiene. Si ella no iba en la fórmula, seguramente los peronistas confundidos de Alternativa Federal… Y les digo así porque peronistas confundidos hay desde que se fue Perón, nada más que Perón los “desconfundía” y los volvía a poner en eje. Hoy los peronistas confundidos, en vez de ir al partido, van y se asesoran en la Casa Rosada.

¿Qué opinión tenés de Cristina como dirigente?

Es una estadista, una estratega.

Vos decías que se necesita un liderazgo firme y fuerte para encabezar la CGT. ¿Ves perfiles o personas?

Pablito Moyano.

¿Tenés buena relación con Hugo Yasky?

Sí y con (Roberto) Baradel también. Con Hugo Yasky estuve conversando mucho un día que fuimos al Río Santa Cruz. Es un tipo coherente, y Baradel también, son buenas personas. Para encontrar un dirigente gremial, lo primero que tenés que ver es que sea buena persona y tenga buen corazón, lo demás se va formando. Lo decía Evita.

¿Qué pensás del Papa Francisco?

Es capo.

¿Se puede pensar la unidad del sindicalismo sin el rol del Papa Francisco?

El Papa tiene un don: te habla y te saca la ficha. Entonces, si hacemos una unidad ficticia para tener una foto con Francisco, no lo vas a lograr. Mirá que yo hice puentes para que vayan, pero el viejo se dio cuenta. A mí me pasaron cosas con él que estoy iluminado. Tiene una paz interior y sabiduría. Es peronista. Yo fui dos veces a verlo y siempre me dice que lo vaya a ver, pero a mí no me gusta viajar en avión. Las dos veces me llevó a Santa Marta y me marcó. Antes de irme me dijo: “Mirá Pigna, no te vayas a sentar en una banca, tu compromiso es gremial, no político”.