Reportajes08/06/2019
Héctor Amichetti, secretario general de la FGB

“En los últimos tres años y medio se ha derrumbado la producción de libros en el país”

Entrevista a Héctor "El Gringo" Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense.

Nació en Rojas, Provincia de Buenos Aires, y desde muy joven estuvo vinculado a la actividad gráfica. La etapa más oscura del país lo encontró en la Ciudad de Buenos Aires intentando organizar a sus compañeros: “eran tiempos muy difíciles, no sólo para conseguir un trabajo sino también desde el punto de vista sindical, poder organizarlo, mantener una posición” recuerda.

En aquellos tiempos donde gobernaba la dictadura cívico-militar se fueron formando diversas agrupaciones de trabajadores y trabajadoras, y “el gringo” fue participe en la creación de “Agrupaciones Sindicales Peronistas”. Luego de trabajar en la empresa de libros Compañía Impresora Argentina, y ante la inminente apertura democrática, consiguió trabajo en el diario La Voz donde fue electo delegado.

Durante el periodo democrático puso junto a sus compañeros y compañeras todo el empeño para reorganizar la Lista Verde de los trabajadores gráficos y procurar el retorno de Raimundo Ongaro que estaba en el exilio.

Raimundo llegó en marzo del 1984 y las elecciones del gremio fueron en diciembre de ese mismo año: “Por supuesto que hubo un gran entusiasmo en el gremio después de tantos años de dictadura -nuestro gremio tiene 90 compañeros desaparecidos-, hubieron tres listas en esa elección, porque una de las características del gremio es ser pluralista y siempre han habido varias listas”. Finalmente la Lista Verde triunfó ampliamente, y Raimundo Ongaro volvió a ser secretario general del gremio de trabajadores gráficos.

“Comenzamos la reconstrucción de la organización en períodos que no fueron fáciles”, recuerda Héctor “el gringo” Amichetti, en esta entrevista exclusiva para Enfoque Sindical.

Amichetti analiza el periodo democrático del país desde el inicio de 1983 hasta la actualidad como periodos de muchas dificultades. “Vivimos la reorganización del gremio pero al poco tiempo se mezcló con la hiperinflación y la destrucción de fuentes de trabajo. Después, llegó un período de estabilidad con los primeros años de gobierno de (Carlos) Menem, que terminó en una debacle debido a las políticas de fondo aplicadas de apertura económica, de la convertibilidad, que desde 1998 en adelante llevaron muchas empresas al cierre. Eso generó un achicamiento del gremio”.

Como contrapartida destaca que desde el gremio, hacia finales de la década del ‘90 fueron dando “batallas muy duras pero valiosas, como fue la discusión sobre las empresas recuperadas. En el gremio gráfico tuvimos una política para resistir a los cierres de empresas, ocuparlas y gestionarlas a través de la formación de cooperativas que pudieran mantener su actividad. Llegamos a constituir 30 cooperativas gráficas”. La mayoría de ellas siguen resistiendo hoy pese a los problemas que volvieron a tener “producto de un nuevo período de retroceso”.

Desde allí formaron la Red Gráfica de Cooperativas, un ejemplo casi inédito en los sindicatos “porque los compañeros cooperativistas forman parte de la conducción del sindicato, sus familias pertenecen a la obra social. Son trabajadores en una situación distinta a la relación de dependencia”.

Amichetti se enorgullece de esas políticas que impulsaron desde el gremio de los gráficos que siempre apoyó lo cooperativo demostrando “otras formas de producción que tendrían que ser el ejemplo de una parte económica, la cual podría desarrollarse bajo esa forma: el cooperativismo y la autogestión”.

¿Creés que el sindicalismo debería observar también esta forma de construcción?

Sí, estamos convencidos. Junto con la formación de las cooperativas y la recuperación de empresas (cuando se reactivó la economía) es destacable cómo pudieron invertir con todos los factores del sistema en contra. Porque es cierto que con la justicia no es nada fácil, podés desestabilizar y trasladar los bienes de una empresa que creó a los cooperativistas. En las cooperativas no se suele facilitar el acceso al crédito, que es una manera de salir adelante ya que todas suelen arrancar en una situación de improductividad porque eran empresas que habían sido vaciadas por los antiguos dueños.

Nosotros siempre marcábamos que si había una política desde el Estado en función de desarrollar ese espacio cooperativista, porque es un aporte muy importante al desarrollo económico en general. Por ejemplo: la cooperativa más grande que tenemos es Envases Flexibles Mataderos que participa en el ciclo de formadores de precios, porque hace los envases para grandes firmas de alimentos que son formadores de precios como Arcor o empresas de productos lácteos. Entonces si hay una parte cooperativa de la economía es en cierto modo un sector que al no estar exclusivamente ligado a la rentabilidad, contribuye a una economía equilibrada. Si hay un fuerte sector cooperativo dentro de la economía, indudablemente vamos a construir un espacio económico que no esté en manos exclusivamente de los factores de poder económico como las multinacionales o grandes empresas nacionales.

 

Muchas veces se piensa que el gremio de los gráficos remite simplemente a la producción de libros, pero no es sólo eso, ¿cierto?

El espectro gráfico es muy amplio. En general es un sector de servicio de la industria, a través del envase, la etiqueta, los folletos. Solemos estar relacionados a otra industria. Después tiene una parte muy específica que es diarios, revistas y libros por ejemplo, que es un mercado directo. Este sector es el que más está afectado, producto de la recesión, porque la gente en general va suprimiendo la compra de productos que parecieran complementarios, como es el libro. No porque no quieran o se pierda el afecto a la lectura, sino porque no pueden comprar los libros. Eso ha sido muy notable en estos últimos tres años y medio, se ha derrumbado totalmente la producción de libros en el país.

 

¿A qué atribuís esta situación?

Primero y principal a la caída de la capacidad de consumo del pueblo. Si uno mira en términos generales, y nuestro gremio no escapa a eso, el salario real ya ha perdido arriba de un 15% llegando a un 20%. Hoy, esta lógica que teníamos de discutir en paritaria la recuperación de algún punto que se hubiera perdido, ya no es así. Hoy vamos detrás de la inflación y en general vamos perdiendo. Esto a su vez genera una cadena de mayor recesión que en el gremio lo estamos viviendo con mucha preocupación. En nuestro gremio, entre Capital y Gran Buenos Aires, habrá unas 1.700 empresas gráficas, todo es Pymes. La empresa que más ocupa es Clarín, que ha hecho una gran concentración favorecida en estos últimos tiempos porque ni siquiera hay Ministerio de Trabajo. Esa concentración ha cerrado Gráfica Río Platense, hace un par de meses cerró el diario La Nación, que tenía más de 100 trabajadores y hoy en los talleres gráficos de Clarín se hace Clarín, Nación, Olé. Es decir, hay un proceso de concentración, con menos tiraje, pero a su vez las empresas reestructuran en función de maximizar su rentabilidad.

 

¿Qué políticas se dan en el gremio frente a las decisiones que fue tomando el gobierno nacional?

Nosotros desde gráficos y desde la Corriente Federal, prácticamente desde que asumió este gobierno, planteamos hacia dónde íbamos y por eso procurábamos que prosperara dentro de la CGT una acción en común de todas las organizaciones en función de resistir a lo que se venía. Yo, particularmente, en alguno de los primeros confederales (cuando se normalizó la CGT) planteé claramente que, mirando hacia adelante, si cada uno de nuestros gremios teníamos que dar la batalla de lo que se venía, solos, aisladamente, íbamos a perder ante una política económica como esta, que desprecia absolutamente la industria nacional, que abrió las importaciones desde el primer día. En el caso de los libros, a los 20 días de asumir, quitó toda protección de libros en el país que nos había llevado a niveles anuales de hasta 129.000 millones de libros producidos en el país en el año 2014. Y, a partir de 2016 para aquí, no hemos dejado de caer. El primer año, 65.000 millones de libros, ya la mitad de 2014; en el 2017 fueron 50 millones; y el año pasado 43 millones. Es una caída histórica, nos lleva a niveles anteriores al estadío de 2001.

 

¿Qué pasó entre el 2014, que había récord, y en el 2016 que hubo una caída estrepitosa?

En principio que se deprimió todo el mercado interno. Dejó de haber gradualmente capacidad de compra por parte del pueblo. Segundo, el Estado que era activo y participante, de forma que contribuía a mantener y desarrollar la industria nacional (la gráfica, editorial y las librerías), pero por otro lado también apuntalaba la cultura a través de, como hacen los países que tienen un gran desarrollo en lo cultural y gráfico, a través de la distribución de libros. El Estado es comprador de libros, distribuye a las escuelas más necesitadas y las familias. En este caso, habíamos avanzado hacia las bibliotecas. Hasta en las canchas de fútbol se repartían libros, que algunos lo criticaban pero a mí me parece que era valioso. Un libro siempre es aprovechado, apuntala cultura, abre la cabeza. Todo eso se abandonó. El año pasado, con el presupuesto que se aprobó, este año prácticamente ha sido nula la intervención o distribución del Estado en la compra de libros, ese es otro factor determinante. Y, el tercero, la apertura importadora.

 

Héctor “El Gringo” Amichetti tiene una visión integral del movimiento de los y las trabajadoras, y no evita cuestionar a la principal e histórica central obrera: “La CGT es una central que debe mirar toda la realidad del movimiento obrero porque sino deja librado a cada sector a su suerte”. Es por eso que, sin abandonar la central y junto a muchos gremios que vieron la necesidad de expresar una fuerte oposición contra las políticas del gobierno de Mauricio Macri, formaron la Corriente Federal de Trabajadores, que ha sido uno de los núcleos importantes junto a Camioneros y las CTAs para darle forma al Frente Sindical para el Modelo Nacional.

 

¿Cómo analizás el rol que cumplió la Corriente Federal de los Trabajadores en estos años de macrismo?

A mí me parece que cumplió un papel clave, en principio, por haber mantenido viva una línea dentro del sindicalismo que es la que nos ha permitido, a lo largo de la historia, la mayor fuerza de resistencia que hemos tenido. Si uno mira nuestra historia, donde son más los períodos de resistencia (ya sea por dictadura, deuda externa, etc.). Recordemos que en 1983 la CGT planteaba en su programa 26 puntos, el punto 1  "Moratoria - Deuda externa", porque ligábamos directamente la problemática del empleo, del poder adquisitivo de los salarios, a que estaban condicionados por el pago de la deuda externa. De hecho, yo creo que fue muy claro que todas las medidas que se hicieron en ese período, en el gobierno de Alfonsín, iban en la dirección correcta. (Raúl) Alfonsín no logra terminar su mandato por un golpe, precisamente, del sistema financiero. Por un ahogo que le daba esa dependencia del Fondo Monetario y la deuda externa en general. Yo creo que la Corriente, rescatando la línea que viene del programa de La Falda, Huerta Grande, la CGT de los Argentinos y los 26 puntos de la CGT de Saúl Ubaldini, retomó esa mirada y trató de que la CGT la tomara. Pero nos encontramos distintos avances del neoliberalismo que han fragmentado al sindicalismo argentino, donde en algunos sectores lo ha vuelto corporativo (muchas organizaciones no se quieren atar a esa vieja línea del sindicalismo argentino sobre defender un proyecto de país para garantizar soluciones a los problemas de los trabajadores). En los '90 el avance de las privatizaciones desdibujó mucho el rol del Estado, y para nosotros como sector del movimiento obrero es fundamental qué rol cumple el Estado en cada una de las áreas.                                                   

Hoy hay actitudes del sindicalismo que son más bien corporativas. Muchas veces van de la mano de justificar el rol de las multinacionales en el país, lo que parece que les permite poder discutir convenios con mayor facilidad. Nosotros insistimos dentro de la CGT que la verdadera unidad tenía que ser con un programa, que la CGT es una central que debe mirar toda la realidad del movimiento obrero porque sino deja librado a cada sector a su suerte. Pero no logramos que la CGT retomara la línea programática, ni siquiera la del período de Alfonsín. Entonces no fuimos parte de esa conducción porque no compartimos eso. Pero seguimos dentro de la CGT, porque seguimos pensando que es fundamental recuperar la central obrera con ese rol. De hecho, entendemos que desde la CGT es desde donde se puede convocar a los demás sectores nacionales. Primer sector, el sector de la economía popular que son trabajadores desocupados y que la central los debería haber contenido desde siempre; hoy no los contiene y encima hay gremios que les parece que no tienen que abrirse a la representatividad de esos sectores. Nosotros desde la Corriente insistimos que el movimiento obrero es todo, que ese sector en la medida que no esté contenido por una central obrera y con un programa que desarrolle toda la idea de país que queremos, el propio sistema neoliberal lo quiere jugar contra los beneficios laborales y contra los convenios colectivos, planteando que la única manera de incorporarlos es a través de la precarización laboral. Nosotros entendemos que en el programa que levantamos la Argentina tiene enormes capacidades de desarrollo, pero su industria está muy por el piso. Hace falta todo, desde construcción de viviendas hasta que el pueblo tenga capacidad de consumo. Todo eso es desarrollo productivo, industrial, más allá de la tecnología que tenemos que tener estrategias para discutir cómo ésta desplaza puestos de trabajo. Esa idea de CGT no la abandonamos ni en estos momentos tan difíciles. Tratamos de ir saldando lo que no podemos lograr a través de una central, en la construcción de espacios más amplios porque la Corriente sola no alcanza. Por eso se formó el Frente Sindical Para el Modelo Nacional (FreSiMoNa), inclusive con gremios que dos años atrás no pensaba que podían ser golpeados. Hoy no hay ningún sector, por poderoso que sea, que pueda pensar que va a preservar derechos laborales en un proyecto globalizador tan enorme, que lo que no quiere es Convenios Colectivos de Trabajo y no quiere sindicatos. O, si van a existir, que al menos sean débiles, porque ponen el eje en que lo central es el desarrollo libre del capital. El trabajo está minimizado totalmente, deshumanizado. El Papa suele marcarlo muy a menudo ese tema y creo que es aceptado. La línea nuestra es recuperar el rol de esa central obrera, no sólo para resistir sino también para lo que puede ser la recuperación de un gobierno que le ponga freno a esta debacle y pueda plantear un proceso de desarrollo. Entendemos que cualquier acuerdo social debe pasar por acuerdos de organizaciones, que no puede quedar librado solamente a definiciones políticas sino que tenemos que reconstruir el rol, que desde el peronismo hemos llamado históricamente las organizaciones libres del pueblo. Para eso, las del movimiento obrero son claves.

 

¿Te sorprendieron las políticas del gobierno de Macri o lo esperabas? ¿Sabías que este gobierno iba a ir en esa dirección?

Sí. A nosotros la historia nos enseña que, más que los gobiernos, son los factores de poder que sostienen a ese gobierno los que influyen. Tuvimos proyectos muy similares a esto con las características de cada tiempo. Hoy el poder de la oligarquía se asienta más en lo financiero que en otro tiempo eran otros sectores, como el campo o a veces en la propia industria. Vemos que la característica de los sectores concentrados siempre tiene el mismo modelo. Cuando el pueblo ha votado otras opciones, lo ha condicionado. En algunos casos, como en la época de Alfonsín, quedó doblegado por esa política central financiera. Un gobierno en el que nosotros confiamos al inicio como fue el de Menem, después terminó entregándose porque parecía que la única manera de gobernar era negociando con esos factores de poder, y así terminó el país. Encontramos en el período de Néstor y de Cristina volver a aquella línea histórica que proyectara al país desde nuestros propios intereses, y no dejarlo atados a los planes que definen desde afuera. Pero tampoco nos alcanzó. Nosotros siempre señalamos que no es sólo llegar a un gobierno sino cómo vamos construyendo un poder que permita avanzar desarmando a los sectores de privilegio. De hecho, en el período de Néstor y Cristina, tuvimos batallas muy importantes como fueron las recesiones, que significaba un factor fundamental para las redistribuciones de los ingresos entre sectores de poder y el conjunto del pueblo; pero no lo pudimos ganar. Cristina ganó con el 54% de los votos, y sin embargo tuvo que aplicar un cepo cambiario porque no podíamos controlar al sector financiero que fugaba capitales. Si todos esos recursos que se fueron del país, producto de la riqueza que generaban aquí, un gobierno los puede volcar al desarrollo, al bienestar del pueblo, distinta sería la historia. Pero en general son ciclos que nos llevan a crisis, donde pareciera que vuelven con toda su fuerza, retoman el gobierno como Macri, para volver a repetir lo mismo. Someter al país, llevarlo a una situación de endeudamiento extrema, generar una debilidad del desarrollo productivo enorme, una industria que prácticamente está semidestruída, y de nuevo el desafío de un gobierno nacional y popular que revierta esto. Por eso, la cuestión de fondo la encerramos en esos 27 puntos, pero que si uno los repasa tiene muchos puntos comparables con los que eran los 26 con la moratoria como eje. Yendo más atrás, la CGT de los Argentinos, el rol de la propiedad, quién maneja el sistema financiero en el país, si el Estado controla el comercio exterior o no. Estos siguen siendo los ejes. Hoy está la urgencia de frenar esto y recuperar el gobierno a través de un espacio político con una visión nacional y popular. Pero detrás de la elección sigue el mismo desafío. No nos pueden colocar en la posición de decir "Ahora el pueblo revierte esto, vota a un gobierno, pero tiene que ir con el FMI a renegociar las condiciones de nuestra situación". No, tenemos que encarar las cuestiones de fondo: sistema financiero, situación productiva, comercio exterior, nueva constitución. Porque si no tenemos una estructura legal macro, muchas veces estamos limitados para poder avanzar en decisiones soberanas.

En ese recorrido histórico de crisis, en la historia de los gráficos hay una coherencia de lucha, de organización, de resistencia. ¿Cuáles fueron esos hitos en la historia de los gráficos y qué representa la figura de Raimundo Ongaro?

Nosotros siempre decimos que somos una organización que tiene 160 años. Entre las banderas que le dieron nacimiento estaba el planteo de la emancipación social de los trabajadores, que es algo aún pendiente. Esa idea que tenían los compañeros que formaron la Sociedad Tipográfica Bonaerense era que los trabajadores eran explotados en su condición de trabajadores, y que la sociedad ideal era precisamente dejar de serlo. Entendemos que la lucha por ese fin ha sido continua. Somos el gremio que hizo el primer paro, que conquistó el primer convenio. En el período donde el país pudo tener otra realidad histórica, que nació el 17 de octubre de 1945, donde el grado de avance popular se produjo a través de una expresión del pueblo trabajador muy fuerte. Entendemos que esa fue la experiencia de mayor desarrollo en la democracia porque fue una democracia que la arrancamos con la movilización del pueblo. Eso le dio poder a esa democracia. Es imposible ver el proceso del peronismo del '45 al '55 sin darle el valor que tiene al 17 de octubre. No hubiera existido en la historia, ¿no? Yo creo que ese período de 10 años generó una conciencia de la clase trabajadora muy fuerte, que es la que después da origen a que en la resistencia el movimiento obrero entienda que las reivindicaciones de clase no son reivindicaciones laborales, sino de un proyecto de país. Ahí es donde aparecen las cuestiones de fondo: ¿de quién son los recursos naturales? ¿Quién maneja los servicios públicos? ¿El sistema financiero? En ese marco de resistencia, gráficos jugó un papel importantísimo con la figura de Raimundo, forjada en esa resistencia y en una experiencia como la CGT de los Argentinos. Siempre decimos que no fue una experiencia paralela del movimiento obrero, fue interpretar en esa lucha que cuando había dirigentes que se desviaban de los caminos de lealtad al proyecto del pueblo, aparecían otros que eran más, que podían conducir una CGT por ejemplo. La CGT de los Argentinos nació de un congreso normalizador donde los sectores de lucha, combativos, coherentes, leales a Perón, ganaron ese congreso. Después por supuesto no lo reconoció la dictadura, la desarmó interviniendo sindicatos, comprando algunos dirigentes, pero por abajo se desarrolló con fuerza aunque no controlara el aparato y las estructuras sindicales. Ahora se cumplen 50 años del Cordobazo. Si uno quiere relacionar esas puebladas del '69 es imposible no hacerlo con la Central. Cada lucha, esa idea de que el programa de la CGT de los Argentinos era convocante a todos los sectores nacionales, los empresarios, hasta los militares que estaban en el gobierno pero había un punto del programa que decía que los invitaba a dejar de ser defensores de una minoría de privilegios y fueran la fuerza que representara los intereses de la patria y del pueblo. Esa CGT fue clave en toda la resistencia y caída de Onganía, y en la recuperación de la democracia y retorno de Perón. Más allá de que estructuralmente llegó débil. Ahí gráficos jugó un papel central, con la idea de construcción de poder y organización popular, que es una línea que jamás abandonamos a pesar de todas las dificultades que hemos tenido.

 

Esa línea de la CGT de los Argentinos es la que retoma la Corriente Federal actualmente.

Sí, es esa. La de La Falda, Huerta Grande, CGT de los Argentinos, la CGT de Saúl Ubaldini y, para venir más cerca en los '90, lo que fue el MTA también. Es, en definitiva, una línea que no han podido eliminar ni con la represión, ni con la desestructuración del genocidio y todo lo demás. Eso sigue vivo porque es parte de la experiencia que vivió el pueblo argentino, que se retransmite de generación en generación.

 

¿Qué rol están jugando los grandes medios de comunicación, incluso en la estigmatización de ciertos sectores del sindicalismo combativo frente a este gobierno?

Creo que hoy el poder está concentrado. Lo que antes controlaban a través de una dictadura hoy funciona a través de otros mecanismos. El endeudamiento externo es un mecanismo de condicionamiento. Los otros factores de poder son: los medios de comunicación masivos que hoy tienen una gran influencia sobre la opinión popular (mucho más que en otros tiempos), y la justicia. No sólo acá, en Brasil el principal líder popular está preso producto de una acción judicial. Yo creo que ellos juegan un papel de preservar un sistema de desigualdad porque defienden intereses muy particulares, de sectores muy concentrados, y el pueblo resiste. Creemos fuertemente que eso sólo se revierte, no con un empoderamiento individual del ciudadano, sino a través de la recuperación del rol de las organizaciones. Es el poder del pueblo organizado, no hay otro camino.

 

Y en ese sentido, ¿cómo analizás paro del 29 que finalmente convocó la CGT, y al cual adhirieron las corrientes sindicales que desde hace tiempo están en la calle?

Nos parece importante porque nosotros siempre procuramos que las medidas de acción del movimiento obrero fueran unificadas. Es decir, no pensamos que deba existir dentro del marco de una competencia de sectores que más luchan o menos luchan. De última, la posición de algunos dirigentes que apareció en estos años moderada, por garantizar la gobernabilidad, por justificar que las medidas que aplicaba este gobierno no se las podía cuestionar porque era un gobierno democrático y buscar que tenían algún apoyo popular. Democracia no es que un gobierno puede hacer lo que quiere cuando gana una elección sino que hay organización del pueblo que defiende sectores, intereses. Esa es la verdadera democracia, cuando es escuchado un sector, sino tenemos que aceptar cualquier cosa porque le conferimos el poder absoluto a alguien que ganó por dos votos una elección. Siempre procuramos desde la Corriente que las acciones fueran unificadas, sabiendo que de última este proyecto desprecia a todos los sectores, aún a aquellos que piensen que negociando pueden mejorar su situación. Hoy lo están viviendo la mayoría de los sectores, por lo tanto la discusión con la CGT ya no pasa por que a este gobierno hay que combatirlo, sino en esta idea de que el movimiento obrero hoy tiene que esperar una elección para eso. No, van de la mano. Si llegara una elección a cambiar el gobierno en un pueblo que esté movilizado, que esté luchando, que esté expresándose, eso tiene un valor enorme. Sobretodo porque hoy sabemos que los procesos electorales no son procesos previsibles, en el medio hay acciones del poder que ponen todo su esfuerzo en tratar de que no lleguen gobiernos que puedan cuestionar el sistema tal como está planteado. Que la CGT hoy, después de haber hecho nosotros el Frente Sindical un paro el 30 de abril y ellos plantear, con argumentos muy débiles como que los trabajadores no quieren parar para no perder el presentismo… me parece un argumento muy precario. Sería rendirnos a que el trabajador, con tal de poder mantenerse, tiene que aceptar lo que venga, estando así cada vez más sometido y en peores condiciones. Que hoy la CGT, a menos de un mes de ese paro, haya convocado a un paro general reafirma que la línea que nosotros planteábamos es la correcta. No hay otra salida. En ese marco, planteamos que hay que ir a la democracia dentro de la CGT, con las diferencias que se tengan. Tiene que haber plenario de regionales, tiene que haber reunión del comité central confederal, y desde allí planes de acción.

 

*** De cara a las elecciones de octubre ¿cuál es el rol que va a cumplir la Corriente Federal de los Trabajadores?

Estamos con la propuesta de que habría que construir un frente lo más amplio posible, sí con una concepción programática en esa unidad, tratar de que ese frente tenga como orientación principal a aquellos sectores que han sido más coherentes durante estos años en su posicionamiento. Pero que ante la destrucción que se ha producido en el país cuanto más amplio sea ese frente electoral, permitirá mayores acuerdos para poder revertirla con mayores posibilidades. La referencia de mayor confianza de la Corriente es Cristina Kirchner, durante todo este tiempo ha sido ella. Creemos que se la ha querido sacar del medio con estos métodos de facto de la justicia, porque precisamente es la que interpreta mejor el sentimiento de la sociedad. Por lo tanto vamos a ir hacia la participación en ese frente, seguramente estaremos construyendo un espacio sindical que lo apuntale. Y paralelamente seguiremos con las acciones gremiales, tratando de consolidar una organización del movimiento obrero que pueda hacer un aporte esencial en la etapa que viene que va a ser muy difícil.

 

*** Al momento de la entrevista, Cristina Fernández de Kirchner no había anunciado que acompañaría a Alberto Fernández como precandidato a Presidente en la fórmula en la que ella iría como su Vicepresidenta.