Reportajes14/12/2018
Vanesa Siley, secretaria general de SITRAJU CABA

“No puede haber una feminista que no esté afiliada a un gremio"

Vanesa Siley se reconoce como una católica imperfecta y como una feminista imperfecta, “Porque soy las dos cosas”, afirmará a lo largo de esta entrevista con Enfoque Sindical donde analizó diversos temas que tienen como protagonista a la clase trabajadora.
Vanesa Siley, secretaria general de SITRAJU

Política, religión, poder judicial, sindicalismo y feminismo en una misma persona, en una misma mujer que se reconoce instrumento de construcción del más amplio espectro del campo nacional y popular para barrer definitivamente con el neoliberalismo en nuestro país y en ese camino intentar “reconciliar la situación material de la vida de la gente con su situación espiritual”.

Con un agudo análisis de la información, entiende que “desapareció la noticia, en cualquier diario que leés ya no hay noticias, hay operaciones de izquierda a derecha. A excepción de los portales sindicales que te aportan la información de un conflicto, si cerró una pyme, o se acordó una paritaria. El único rubro periodístico que hoy aporta información es el sindical”.

Es secretaria general del Sindicato de Trabajadores Judiciales (SITRAJU) en la Ciudad de Buenos Aires, y desde hace un año diputada nacional por Unidad Ciudadana. Logró articular ambas funciones sin contradicciones porque siempre tuvo claro que “la política y el sindicalismo no son compartimentos estancos”. Por ese motivo su banca en el Congreso “es la banca del movimiento obrero”.

Vanesa Siley entiende que en el plano político el sindicalismo cumple un rol fundamental para organizar e institucionalizar las demandas sociales, mientras que en el plano electoral de cara a las elecciones 2019, debe generar el mayor marco de unidad para lograr que los y las trabajadoras comprendan que “votar a Macri es votar contra sí mismos”.

¿Cómo fueron articulando desde SITRAJU la construcción de un frente sindical más amplio como la Corriente Federal de Trabajadores?

SITRAJU es de los gremios fundadores de la Corriente Federal de Trabajadores e integró la mesa de secretarios generales. SITRAJU encontró como organización sindical en La Corriente a un faro, junto a una treintena de gremios que vienen de distintos sectores, el MTA, la Corriente Federal Sindical conducida por “el gringo” Amichetti, La Bancaria. Nosotros no veníamos de esos sectores y fue una incorporación en la cual son todos compañeros nuestros de “La Corriente”, no los identifico por el sector de donde vienen sino como parte del colectivo. La verdad que fue un faro porque encontramos que no estaba todo perdido en el movimiento obrero y que había una posibilidad real de plantear volver a un sindicalismo de liberación que se planteó en épocas de resistencia en la Argentina, en esa línea histórica. Para mí la Corriente Federal fue la continuidad viva de “La Falda”, “Huerta Grande”, La CGT de los Argentinos, el MTA, Saúl Ubaldini. Fue eso originariamente. Hoy damos un paso más con el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que es más difícil la articulación si se quiere porque ya nos estamos moviendo de a muchos, y de a muchos muy pesados. Entonces la marcha es más lenta, naturalmente, pero camina y va hacia adelante, y tiene un objetivo concreto. El SMATA es muy importante, es un gran gremio industrial con una estructura muy dinámica para ser un gremio tan grande, con muchos jóvenes delegados y delegadas de base, y en una actividad que hoy está siendo muy golpeado como es la automotriz, la mecánica. Alrededor de 30 marcas chinas de autos estamos importando, eso es un problema y estar junto a esos compañeros dando la pelea me parece muy importante.

Una de las fotos político-sindicales del año fue el reencuentro entre Hugo Moyano y Cristina Fernández, justamente en una actividad de SMATA ¿Qué lectura hacés de ese encuentro?

Para mí ese día fue maravilloso porque fui parte de un reencuentro de dos personas muy importantes para la sociedad argentina, y poder compartir esas charlas previas al acto, yo estoy muy agradecida de haber podido estar ahí. Fue un hecho político trascendental que marcó el comienzo de esos caminos de unidad que pretendemos, que es la unidad con los que están peleando como nosotros contra este modelo. Se unen los que tienen intereses y fines comunes, yo me puedo unir con alguien con quien tengo un fin común, pero difícilmente pueda caminar en armonía si mis intereses son contrarios a los de esas personas. En estos días en la Cámara de Diputados volvimos a discutir Papel Prensa, un retroceso inmenso, volver a desregular y volver a monopolizar el Papel Prensa. No se le quitó a la ley su carácter de bien público pero sacándole que el precio tiene que ser igual para todos, que no se puede importar, sacándole la cuestión federal, ese artículo de bien público deviene en abstracto finalmente porque no sirve para nada, es una palabra escrita en un papel, nada más. La lógica del gobierno es poner títulos lindos a contenidos patéticos. Incluso los contenidos son contrarios a los títulos. Entonces te tiran una reparación histórica que perjudicó a los jubilados y sirvió para blanquear, te tiran una ley de quiebras y género que servía para intervenir sindicatos, te tiran Justicia 2020 para democratizar la Justicia pero buscan condicionarla. Los títulos son muy lindos, los contenidos son contrarios a los títulos.

Vanesa Siley, secretaria general de SITRAJU

¿Cómo analizás el avance de las mujeres en el ámbito sindical y cuáles son las perspectivas y desafíos luego del tercer Encuentro Nacional de mujeres sindicalistas en Huerta Grande?

La situación de las mujeres en las organizaciones gremiales está tomando visibilidad, siempre existieron compañeras en los sindicatos porque las mujeres siempre trabajamos. Pero gracias al “Ni una menos” tomó impulso. Sin embargo nosotras no trasladamos una receta que vino de una intelectualidad externa a los gremios para construir el feminismo adentro de los sindicatos, no. Nosotras hicimos la propia con nuestra concepción de trabajadoras, con nuestra concepción de sindicalistas, en la defensa de nuestras organizaciones sindicales, entendiendo que no puede haber una feminista que no esté afiliada a un gremio, porque no va a haber posibilidad de conseguir derechos e igualdad laboral si no es a través de una organización sindical. Por ende protegiendo mucho al modelo sindical argentino. Porque el enemigo que opera en el campo cultural, mediático, comunicacional, además del económico, que opera en formar ideas y construir un imaginario, muchas veces se aprovecha de demandas “del orden de lo democrático”, no tanto de lo material / económico porque ahí colisionamos. La democracia liberal es tolerada por los grupos neoliberales, la democracia igualitaria es lo que no es tolerado por los grupos neoliberales. Entonces todas las demandas que son del orden de la democracia liberal son aceptadas, y muchas veces son reutilizadas en contra de la unidad social. Muchas veces nos ha sucedido, puntualmente a las sindicalistas, ser criticadas por hacer tanta defensa de nuestros gremios. Pero es a través de los gremios, no es en contra de los gremios, no es rompiendo las instituciones como se consigue la igualdad, es incorporándonos a las instituciones o institucionalizándonos, porque lo único que vence al tiempo es la organización. Las demandas encabezadas por procesos movimientistas son demandas que precisamente son como una marea. Suben como una marea y descienden como una marea, y después vuelven. El carácter permanente de la conquista de derechos no se realiza a través de un aspecto sólo movimientista sino que se hace a través de un aspecto institucional, regulado, normado, y ahí vos tenés que la organización que venció al tiempo de manera más efectiva en el cumplimiento de sus fines fue la organización sindical, de Perón hasta esta parte.

¿Qué balance hacés del debate por el aborto legal, seguro y gratuito que no pudo convertirse en ley?

Este es un debate social transversal. No hubo en la Cámara de Diputados ningún bloque que por unanimidad resuelva para un lado o para otro. Fue transversal, atravesó a todos los bloques menos en la izquierda creo -pero acá estamos hablando de un bloque de tres personas, no es lo mismo 3 que 67-. En todos los bloques tenías opositores a la regulación de la interrupción voluntaria del embarazo y gente que estuvo a favor, con más o con menos intensidad en su militancia. Lo mismo pasó en los partidos políticos, ergo, lo mismo pasa en los sindicatos ¿Por qué nos iba a pasar algo distinto de lo que pasa en el resto de la sociedad? También en los sindicatos fue una discusión transversal. Entonces cuando se le exigía a la CGT que tome postura, es como exigirle a la UCR que tome postura, o es como exigirle al Frente Para la Victoria, esto atravesó y tenías gente a favor y gente en contra. Yo voté a favor de la interrupción voluntaria del embarazo, hice mi exposición en el Congreso, analicé incluso técnicamente la ley y la modificación del código penal porque sino se hablaba muy en abstracto y no se estaba comprendiendo que la propuesta era pasar de un sistema de despenalización por causales del aborto. Vos hoy no estás penado si te hacés un aborto si fue producto de una violación, esa es una de las causales, hay otras dos. Se estaba pasando de ese sistema a un sistema de legalización por plazo, es decir, el aborto va a ser legal hasta la semana 14 inclusive, después de la semana 14 se seguía aplicando el sistema de despenalización por causales. Es decir, estábamos hablando de una mera modificación en materia penal para no criminalizar una situación traumática de la vida y estábamos regulando algunos aspectos del sistema de salud. Se magnificó esa discusión, y en los papeles no era tal. Yo soy católica, seguramente soy una católica imperfecta y seguramente soy una feminista imperfecta, porque soy las dos cosas. Soy las dos cosas y creo que esto le pasa a la gran mayoría de la sociedad. Yo conozco muchos amigos y amigas, compañeros y compañeras, que tienen su religión, su fe, y que tal vez su congregación está en contra y ellos estaban a favor, y eso no los hacía dejar su fe ni convertirse en otra cosa. Creo que hay que madurar más algunas cuestiones como dirigentas y dirigentes políticos y como sociedad para dar este tipo de discusiones. Siento que todavía como sociedad hay un grado de inmadurez para discutir esto.

Como feminista imperfecta y como católica imperfecta, este año además fuiste parte de la movilización de gremios y organizaciones sociales a la Basílica de Luján, además estuviste en el escenario, ¿Cómo fue esa experiencia?

Ese día leí una oración que se llama “Oración a la Patria”, que es hermosa, y es una oración que escribió Jorge Bergoglio en julio del 2001. Fue una idea de Ricardo Pignanelli y fue una definición del Frente Sindical para el Modelo Nacional que una mujer sindicalista sea quien lea. La única persona política que se subió al escenario. Para mí fue lo más importante que me pasó en la vida después de haber sido madre. Fue hermoso. Que una mujer sindicalista haya estado ahí fue un paso obtener esa comprensión de la que te hablaba antes, un paso para dar esos debates, y un paso fundamental para algo que para mí es un objetivo como militante que es tratar de reconciliar la situación material de la vida de la gente con su situación espiritual. En 1949 en un Congreso de Filosofía en Argentina, (Juan Domingo) Perón lo cierra presentándole a los filósofos del mundo  “La Tercera Posición” y “La Comunidad Organizada” y lo encabeza diciendo: “Acá, un humilde argentino ante los filósofos del mundo les vengo a contar cuál es nuestra filosofía que es La Comunidad Organizada, porque se ha producido una de las crisis de valores más grande de la historia…”.  Fijate que si leés el “Laudato Sí” dice exactamente lo mismo: que estamos atravesando una crisis de valores donde el ser ha avanzado en materia de un paradigma tecnológico, robótico, dice hoy el Papa Francisco sobre la tecnociencia, la nanotecnología, la velocidad de las comunicaciones, etc. Y ese hombre, en materia de valores, no acompasó ese avance tecnológico. Entonces vos hoy tenés que la maximización de las ganancias es la regla y no hay ética. De ahí que Francisco hable de la contaminación y del cuidado de la casa común, que es el lugar que tenemos que seguir habitando nosotros y los que vengan. Entonces pone en cuestión que el valor principal sea el avance constante de la tecnología, y dice ¿por qué no retardar un poco eso en función del ser humano? Me parece una cosa maravillosa. Perón decía lo mismo, decía que había una crisis de valores y que esa crisis de valores necesitaba de los líderes del mundo, de los filósofos del mundo para volver a restablecer grandes verdades. Y yo creo, como Francisco y como Perón, que nos está pasando lo mismo y tenemos que trabajar fuertemente para eso. Para mí Luján tuvo mucho que ver con eso porque fue un acto de unidad y popular. Mirá, esta anécdota nunca me voy a cansar de contarla: Fui con mi organización sindical junto a 20 compañeras del Frente Diana Sacayán, compañeras Trans, Travestis y Transexuales. Fuimos a Luján. Una de esas compañeras, que es judicial también, Marcela Tobaldi, esa compañera llevó a la virgen. Ahí tenés sincretismo popular. Es decir, falsas contradicciones que se sincretizan porque es cada uno respetándose con el otro, en pos de un objetivo común. Y cuando bajé del altar las compañeras del Frente Diana Sacayán me dijeron algo que no me voy a olvidar nunca que fue: “Esto nos da esperanza”. Son personas que tienen una expectativa de vida de 35 años, que capaz fueron echadas por su familia, de su barrio, de su ciudad, capaz condenadas a la prostitución. Y que te digan “esto nos da esperanza”. Es tan claro que ese es el camino. Ese es un objetivo que tengo y Luján me llenó en ese sentido, es posible conseguir esto. 

¿Creés que Macri con su gestión terminó uniendo a los argentinos en contra de sus políticas?

Todavía no, creo que faltan años para que los argentinos nos unamos porque hace siglos que estamos desunidos. La teoría de la grieta es fundacional del ser nacional. Unitarios y federales, Facundo Quiroga y Sarmiento, peronistas y antiperonistas, pueblo y antipueblo… Son dificultades que en determinados momentos de la historia se saldaron y después volvieron a recrudecer. Yo creo que la concepción de la Comunidad Organizada donde creemos en la unidad de las clases sociales en pos de un proyecto común, de una patria más grande, cuando Perón se lo dijo a los filósofos alguno habrá pensado que estaba loco, pero eso es lo que nosotros tenemos que buscar. Es decir, esa unidad de los argentinos es la que iba a buscar Perón. Nosotros no queremos seguir desunidos, entonces tenemos que volver a buscar eso constante y permanentemente.

Al menos para que en el 2019 haya un cambio de gobierno…

Una cosa es la política y otra cosa son las elecciones. Yo te estaba hablando de la política. Si me preguntás por las elecciones yo te digo que hay que ganar las elecciones, es mi única premisa. Hay que ganar las elecciones con una buena fórmula electoral. Son otros parámetros. Pero después está lo que vos tenés que seguir haciendo permanentemente, la construcción política, toda la vida.

Entrevista a Vanesa Siley, secretaria general de SITRAJU

¿Se puede hablar del Poder Judicial como sinónimo de “Justicia” en Argentina?

No, en ningún lugar del mundo se puede hablar de eso, porque la justicia es la justicia social. El Poder Judicial es un poder del Estado que debe garantizar el cumplimiento de la Constitución. Ahora si vos tenés una Constitución de mierda, vas a tener gente que garantice una realidad social de mierda. El Poder Judicial es un ámbito que hay que repensar, pero hoy es el último lugar al que recurre una persona para garantizarse un derecho, para repararse un daño. Hay que ver qué derechos hay, hay que ver qué Constitución hay, hay que ver cuáles son los procedimientos para aplicar esas leyes (yo le digo la parte ornamental del Poder Judicial), y hay que ver quiénes la aplican. Todo eso conforma el Poder Judicial. Subjetivo es uno, después en toda esa complejidad vas a tener un caso resuelto por un juez determinado de determinada manera, porque ese juez va a tener determinado pensamiento político. Acá el problema no es cómo piensa políticamente un juez, el problema es no saber qué piensa, que no se diga, que no se conozca, que no se sepa ¿Por qué andar ocultando el pensamiento de un juez? No es un extraterrestre, todo el mundo tiene un pensamiento político, más siendo una persona que fue formada, capacitada, y que es funcionario público. Vos tenés distintos pensamientos políticos, ahora las leyes son una sola y somos todos iguales ante la ley, entonces también hay que poner el foco en la ley. Los procedimientos son uno solo, también hay que poner el foco en los procedimientos. Cómo limitar esa subjetividad en un engranaje un poco más objetivo que tiene que construirse. Yo creo que hay que empezar por la Constitución, de ahí para abajo. 

¿Cómo analizás el concepto de Lawfare en la Argentina y en la región, más aun luego del triunfo de Bolsonaro en Brasil?

Sí, en Argentina está presente la guerra jurídica, que es el Lawfare, y opera de distintas maneras. Vayamos de lo general a lo particular. En lo general, el Lawfare es un mecanismo llevado adelante por los grupos económicos de poder, principalmente los financieros transnacionales, que digitan el rumbo de un país de acuerdo a sus intereses económicos. Hoy vos tenés un mundo donde yo soy la dueña de un fondo buitre radicado en Wall Street y digo: "Voy a meter todos estos bonos acá y voy a declarar el default en este país, en América Latina". Estos grupos necesitan controlar a los Estados, entonces se conjugaron los medios masivos y corporativos de comunicación más una parte del Estado, que es la menos democrática, que es el Poder Judicial, más esos grupos económicos. Ese engranaje es lo que opera para determinar que un proceso judicial se resuelva por televisión y no durante el proceso judicial. Si vos sos denunciado y salís en la tele durante toda una semana donde dicen que vos sos culpable cuando sos sólo un denunciado, para la sociedad sos culpable y entonces sos culpable. La única verdad, en este mundo fugaz, es la que queda en el imaginario. Y si vos después no tenés las herramientas para desarmar ese imaginario -porque cuando salga tu sentencia donde te absolvieron nadie lo va a pasar en la tele- entonces no va a existir. En lo particular, en Argentina se está estructurando un plan sistemático del gobierno para apoderarse del Poder Judicial. Acá tenés tres objetivos claros que tiene el gobierno: conseguir la impunidad (de ellos mismos) por sus delitos económicos y el mal desempeño de sus funciones; legalizar el ajuste: que nadie pueda reclamar ante la justicia esos derechos de los que te hablaba antes, legalizarlos, declarar la inconstitucionalidad de derechos; y por último, perseguir y proscribir políticamente. Esos son los tres objetivos, ¿cómo los llevan adelante? Uno de ellos es: juez que te falla a favor de un derecho social es mandado a jurado de enjuiciamiento, con algún fundamento que encuentren. Y ahí tenés a los camaristas que fallaron a favor de la paritaria bancaria, Marino y Gibert. El que falló en contra del tarifazo de luz en la provincia de Buenos Aires, Luis Arias, destituido. Te doy ejemplos resonantes pero hay miles. Martina Forns, hasta tuvo un atentado en su casa. El juez Carzoglio que dictó la falta de mérito para la prisión preventiva de Pablo Moyano, suspendido por 90 días por un jurado de enjuiciamiento impulsado por Julio Conte Grand, procurador de la provincia de Buenos Aires, que antes fue funcionario de María Eugenia Vidal y anteriormente fue funcionario de Mauricio Macri. Destituir a los jueces y poner a los jueces de ellos. Primero intentaron imponerlos por decreto y hoy finalmente uno de ellos es el presidente de la Corte Suprema. Sacar a Alejandra Gils Carbó fue otro de los objetivos. Y en paralelo que van sacando a los jueces que fallan a favor del pueblo para poner a los de ellos, muchos funcionarios y el presidente de la Nación empecinadamente y quirúrgicamente, se dedican a echarle la culpa de todo lo que pasa en la sociedad, principalmente en materia de inseguridad, al Poder Judicial. A la vez que dicen que vienen a respetar la República y la división de poderes, son el gobierno que más se ha metido en la vida interna del Poder Judicial. Boca y River no jugaron por culpa del Poder Judicial, eso fue lo que dijo Mauricio Macri en la conferencia de prensa con Patricia Bullrich y Germán Garavano al lado. Cuando salió la sentencia de Chocobar, condenado por homicidio, con portación de arma de fuego, en excesivo cumplimiento del deber, el presidente y Bullrich lo recibieron en la Casa Rosada y le dijeron “Felicitaciones pibe”, y Patricia Bullrich le dijo a los medios “el juez va a comprender nuestro razonamiento”, eso es un apriete de acá a la China, no sé qué nombre ponerle. Esa es otra manera en la cual están trabajando en el Poder Judiicial. Desprestigiando a una institución la debilitás y la dejás más permeable para ser cooptada. Algo parecido nos hacen a los sindicatos constantemente, ¿no? Ser kirchnerista, ser sindicalista o ser del Poder Judicial -Bingo, tengo todos los números- y además soy mujer. Eso es la construcción del enemigo interno. La construcción del enemigo interno sólo lo puede construir el Estado, porque es quien tiene el monopolio de la fuerza, ¿y cómo se construye ese enemigo interno? ¿No somos todos compatriotas, argentinos y argentinas? No, hay un grupo que si bien reside en el país y nos rodea, es un enemigo al cual hay que temerle porque viene por vos. Esa construcción de ese enemigo interno es uno de los principios fundamentales del neofascismo para mí. Bolsonaro es el producto de una derrota orquestada por el Lawfare y esos grupos económicos, y es una derrota de valores. Esto lo explica muy bien García Linera, lo terrible que es que un trabajador se haya olvidado de su concepción de trabajador y tenga los valores de quien es su patrón. Esto no significa que el patrón sea malo o bueno sino que es discordante. Esa es la crisis de valores que te decía antes que hay que reparar, porque es terrible que un trabajador vote a Macri. Vos lo sabés como trabajador y como sindicalista cuando hablás con tus compañeros. ¿Sabés lo que les digo siempre a mis compañeros? Quieren tener acá en el gremio al Che Guevara para pelear salarios altos pero quieren tener a Macri en el gobierno, y las dos cosas juntas no van de la mano. Ayúdenme a que Macri no esté en el gobierno y yo voy a pelear mejores salarios. Votar a Macri es como votar contra sí mismos, mi intención es convencer a mis compañeros de que voten a favor de sí mismos. Porque más allá de las personas están los modelos económicos, los proyectos políticos. No hay que analizar a los candidatos por lo que dicen en los spots publicitarios o en esos debates truchos como el que hubo en 2015. Analizar a los candidatos y a las candidatas en función de qué tienen atrás, qué hicieron antes, de dónde vienen, para mí eso es fundamental.

¿Creés que el sindicalismo tiene que tener una posición político-electoral de cara a las elecciones del 2019?

Sí, esta misma posición que te acabo de decir. La Corriente Federal de los Trabajadores tiene un programa de 27 puntos, al candidato que lleve adelante esos puntos en una plataforma escrita lo vamos a estar acompañando, claramente. ¿Vos sabés jugar al truco? En mi opinión, si tenés el ancho de espadas y el dos de oro ¿cuál jugás primero?

Jugás el ancho de espadas para asegurar la primera…

Y nosotros queremos ganar en primera vuelta.