22/01/2021
Interrupción Voluntaria del Embarazo

Las voces de las mujeres sindicalistas ante la promulgación de la IVE y los Mil Días

Con la promulgación firmada por el presidente de la nación Alberto Fernández, y a la espera de la pronta entrada en vigencia, es preciso recordar que, como país, hemos tardado alrededor de 30 años para que el aborto ingrese al Congreso, 30 años que nos costaron la vida de muchas amigas, madres, hermanas y compañeras.

Desde el 2007 el proyecto de ley se presentó siete veces, y aunque en 2018 no se aprobó en el Senado, la Marea Verde inundó las calles, las mesas familiares, los trabajos, los colegios, las universidades y los sindicatos, desarmando a su paso el tabú que históricamente representó el aborto. Así, este 2020 culminó con la aprobación de la ley, quizá una de las más militadas de los últimos tiempos, para lograr que la institucionalidad se hiciera eco de aquello que ya sucedía fuera de sus paredes, y para que las mujeres y personas gestantes tuvieran más derechos, terminando con la clandestinidad.

En este sentido es necesario alzar la voz de las mujeres sindicalistas, ya que fueron uno de los engranajes de esta lucha. Muchas de ellas han puesto el cuerpo socorriendo a otras compañeras, buscando dónde poder hacer un aborto, cubriéndolas en sus puestos de trabajo, consiguiendo licencias, etc. Por eso, nos parece oportuno que ellas comenten cómo fue su historia llevando adelante este activismo.

Según Patricia Blanco, Secretaria de Género de la CTA de los Trabajadores de CABA, “la conquista del derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, la sanción y promulgación de la Ley de  Interrupción Voluntaria del Embarazo, nos deja muchos elementos como saldo más allá de la IVE: por un lado la fuerza de la unidad del feminismo sindical, la capacidad de organización, de introducir el debate del aborto y del feminismo al interior de nuestras organizaciones sindicales y de nuestras centrales, y por otro reconocer que la tarea no fue fácil nos llevó cerca de tres décadas el reconocimiento de este derecho”. Según Patricia, “la lucha sigue hasta que esté garantizado en cada rincón del país el acceso a la IVE a toda mujer y persona gestante”.

Asimismo, durante la campaña para la aprobación en el Senado, compañeras del movimiento obrero de todas las centrales elaboraron un documento, firmado por muchísimas trabajadoras organizadas, donde exponían que “las trabajadoras somos parte del movimiento que desde hace muchos años reclama el reconocimiento de este derecho. Hemos impulsado este debate y hemos comprometido a las organizaciones, espacios sindicales y movimientos sociales que integramos a asumir un posicionamiento claro en relación con esta cuestión, consecuente con nuestra lucha colectiva como clase trabajadora y como militantes feministas por la justicia social, la igualdad y equidad de géneros y la construcción de ciudadanía.”

Por su parte, de puño y letra de la Secretaria nacional de Género de APOC, María Isabel Berón nos comenta que “se llegó hasta aquí por la lucha de las mujeres argentinas y por una multipartidaria de mujeres legisladoras, ministras, políticas y sindicalistas. Este colectivo feminista múltiple llegó para quedarse en la política argentina y ha generado un movimiento de masas que ya ha entrado en la historia de nuestro país. Las trabajadoras estuvimos allí, miles de nosotras, de todas las centrales sindicales, unidas siempre por los derechos de las mujeres. Llegó el tiempo tan esperado, donde tienen que respetar nuestras decisiones, nuestros cuerpos, nuestras creencias y nuestra forma de vida. No nos pueden discriminar más ni condenar por ser mujeres.”

Patricia Mousnier, dirigenta sindical de Sadop y diputada nacional, afirma que “la aprobación definitiva de la ley de interrupción voluntaria del embarazo ha sido el mejor cierre de un año que quedará para el olvido, en el contexto de la pandemia más terrible que azota al mundo entero. Muchos dicen que era una deuda de la democracia: yo estoy convencida que la deuda era con las mujeres. Porque fuimos nosotras las que salimos a las calles y reclamamos por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. La sociedad entera debatió sobre un tema que consideramos de salud pública y el debate se dio incluso al interior de muchos sindicatos”.

Finalmente, Fernanda Cortes, Secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de ADUBA, sostiene que “la promulgación de esta ley es el cierre más esperado, deseado y por qué no también el menos imaginado. Para todas nosotras, era una lucha que siempre nos atravesó, pero miles de urgencias a lo largo de la historia dejaban este tema, por tabú, por complejo y sin duda también por ser “solo de personas gestantes” en la lista de espera de demandas para ser tratadas, más adelante, cuando el contexto, cuando el tiempo y cuando “los hombres nos dejaran”. Y continúa emocionada, “considero que este pueblo feminista -como lo denomina Graciela Di Marco- es el que nos ha unido, el que nos permite hoy mirar para adelante con más optimismo. La clandestinidad se terminó para todas nosotras, hoy en nuestro país somos más libres y lo conseguimos unidas. Queda mucho por lograr y estamos listas”.

La lucha sigue, para custodiar el cumplimiento de la ley y por la efectiva implementación de la Educación Sexual Integral en todas las escuelas de nuestra Patria.