14/12/2021

Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argentina

Solo el 4% de las trabajadoras sexuales del barrio de Constitución afirman tener vivienda propia

Según una investigación realizada por el Conicet y Ammar solo el 4% de las trabajadoras sexuales del barrio porteño de Constitución declaró tener una vivienda propia, el 74% acumuló deudas por alquiler y un tercio fue hostigado por la policía.

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Foto: 
Radio Gráfica

La investigación realizada por el Conicet y Ammar (Sindicato de Trabajadorxs Sexuales de Argentina) que fue presentada en la Biblioteca del Centro Cultural de la Ciencia (C3), en el barrio porteño de Palermo.

La información suministrada por la Agencia de Noticias Télam señala que el “Estudio diagnóstico sobre la situación habitacional de las trabajadoras sexuales en el contexto de la pandemia de Covid-19: acceso a la vivienda y violencia institucional en el Barrio de Constitución”, mostró que el 88% de las encuestadas residen en viviendas alquiladas o habitaciones de hoteles-inquilinatos.

“Esta condición llega al 93% para el conjunto de las mujeres trans, travestis o no binaries relevadas/es”, afirma la investigación.

Además, “de quienes alquilan, 8 de cada 10 residen en hoteles-pensión, establecimientos llamados “hoteles familiares” y en “hoteles residenciales” que no albergan huéspedes o turistas, sino personas y grupos familiares residentes, pero sin contar con los derechos de los/as inquilinos/as con contratos de locación residenciales”.

También, diagnóstico sobre la situación habitacional de las trabajadoras sexuales en el contexto de la pandemia de Covid-19, afirma que  Een el momento de realizar el relevamiento, el 8% de la población vivía en un refugio o en situación de calle y un 24% había tenido que dormir al menos una vez en la calle y un 9% en un parador o refugio desde el inicio de la pandemia.

Con respecto a los obstáculos para acceder a un alquiler, el 93% declaró haber tenido alguna dificultad como falta de ingresos suficientes (78%) u obstáculos relacionados con la informalidad de la actividad laboral, tal como no tener garantía propietaria (71%) o recibo de sueldo (67%).

Asimismo, el 74% acumuló deudas por alquiler en el año previo, un 61% afrontó aumentos de alquiler y la mitad sufrió amenazas de desalojo. También sufrieron discriminación de género (35%) como obstáculo para acceder a la vivienda, un 27% indicó la discriminación por nacionalidad, raza u otro motivo, y finalmente, la discriminación por ejercer el trabajo sexual fue mencionada por el 25% de las encuestadas.

Durante la pandemia, las trabajadoras sexuales de Constitución accedieron a los programas sociales a través de organizaciones con presencia territorial y particularmente de CASA ROJA/Ammar.

En cuanto a la violencia institucional, el 73,3% experimentó al menos alguna de situación con la policía: a más de la mitad les pidieron documentos en la vía pública o las requisaron, mientras que a un tercio las hostigaron.

En 2020, mientras en la Ciudad de Buenos Aires las contravenciones por oferta y demanda de sexo disminuyeron a casi la mitad (47%) en relación al 2019, en Constitución aumentaron de 166 a 417 casos (151%).

En el caso de la Comuna 1, las denuncias recibidas a través del Ministerio Público Fiscal (MPF), por contravenciones, aumentaron de 105 en 2019 a 346 en 2020 (230%).

La investigación surgió a partir de una demanda de Ammar al equipo de investigación del Instituto de Ciencias Antropológicas ICA-UBA coordinado por la antropóloga Cecilia Varela, a raíz del agravamiento de la situación habitacional de las trabajadoras sexuales en el contexto del aislamiento obligatorio para mitigar el avance del coronavirus.

Respecto a la modalidad de trabajo, de las 99 trabajadoras sexuales relevadas el 97% se contactan con sus clientes en la vía pública y tres de cada cuatro tienen un nivel educativo bajo, hasta secundario incompleto.

“Esta población se compone de personas adultas. Aunque el promedio es de 38 años, más de la mitad (el 59%) tiene entre 28 y 47 años, y solo el 6% tiene 58 años o más”, sostuvo el trabajo.

 

Fuente Télam