“Si esto continúa así, llegado el momento no tendremos otra opción”, declaró el mediocampista, sugiriendo un posible paro si no se regula el calendario actual. Rodri, quien se prepara para una nueva temporada de la Champions League, hizo estas declaraciones en un contexto de profunda preocupación entre los jugadores de élite, quienes ven cómo la sobrecarga de partidos afecta tanto su rendimiento físico como su salud mental. “Nos están empujando al límite. No podemos rendir al máximo si jugamos 70 partidos al año”, comentó en referencia al calendario cada vez más extenso de competiciones tanto a nivel de clubes como de selecciones.
La expansión de torneos como la Champions League, que este año añade más partidos en la fase de grupos, y el próximo Mundial de Clubes, con siete encuentros adicionales para los equipos participantes, son solo algunos de los ejemplos de esta tendencia. El Mundial de 2026, que introducirá nuevas rondas, también ha generado preocupación. “El calendario de partidos internacionales se ha vuelto insostenible y un riesgo para la salud de los jugadores”, señaló FIFPro, el sindicato de futbolistas, que respalda las críticas de Rodri.
Desde el sindicato de futbolistas más grande del mundo ya han iniciado acciones legales contra la FIFA para intentar poner un freno a este problema. En tanto, figuras como Maheta Molango, presidente de la Professional Footballers Association en Inglaterra, respaldaron la posibilidad de un paro. “No voy a permitirlo, si es necesario vamos a la huelga”, expresó uno de los jugadores consultados por Molango en 2024.
Incluso el presidente de La Liga, Javier Tebas, expresó su apoyo a la postura de los jugadores, a pesar de su rol como representante de la patronal: “La acumulación de partidos afecta no solo a 200 jugadores de élite, sino a miles más que ven perjudicada la calidad de las competiciones nacionales”.
Con el descontento cada vez más palpable y la posibilidad de un paro en el horizonte, el futuro del fútbol parece estar en manos de las organizaciones internacionales. La pregunta es clara: ¿priorizarán la salud de los jugadores o seguirán apostando por el negocio a costa de su bienestar? Las voces de quienes sostienen el deporte parecen haber dado el primer paso hacia una medida que podría cambiar las reglas del juego.

