gettyimages-2200924488.jpg

La medida, impulsada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., forma parte de un plan de ajuste federal que ya comenzó a notificarse a los trabajadores afectados.
"Con pesar y profunda decepción, les informo de que he sido dado de baja administrativa", escribió en un correo electrónico Brian King, exdirector de tabaco de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), uno de los primeros funcionarios en ser despedidos. Su caso marca el inicio de una reestructuración que podría paralizar servicios esenciales de salud pública.
El HHS es una de las agencias más grandes del país, encargada de investigar brotes de enfermedades, financiar estudios médicos, supervisar la seguridad de medicamentos y alimentos, y administrar programas de seguro médico que cubren a casi la mitad de la población estadounidense. Expertos advierten que los recortes podrían retrasar avances científicos, reducir inspecciones sanitarias y afectar a millones de personas que dependen de estos servicios.
"Despedir a miles de trabajadores en plena crisis sanitaria es un riesgo enorme. La capacidad de respuesta del sistema de salud podría verse gravemente comprometida", señaló un analista del sector bajo condición de anonimato.
Mientras los empleados reciben las notificaciones, sindicatos y asociaciones médicas preparan acciones legales para frenar los despidos. La medida ya genera protestas entre trabajadores, quienes denuncian falta de transparencia en los criterios de selección.
El Gobierno asegura que la reestructuración busca "optimizar recursos", pero no ha dado detalles sobre cómo garantizará el funcionamiento de programas vitales. Con más despidos en camino, la incertidumbre crece entre los empleados y la ciudadanía.

