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Las actuales políticas gubernamentales han incentivado la concentración de tierras para la exportación de commodities, como la soja, y para proyectos inmobiliarios en áreas previamente dedicadas a la agricultura. Esto ha incrementado los costos de arrendamiento de tierras necesarias para el cultivo, afectando la producción de alimentos frescos y asequibles.
Además, se han reducido los impuestos para la importación de agroquímicos y fertilizantes, permitido la compra de tierras por extranjeros, y autorizado desmontes en áreas protegidas. Los aumentos en tarifas de servicios esenciales como la electricidad y el gasoil han elevado los costos de producción, mientras que el precio de las semillas ha subido drásticamente. El cierre del Instituto Nacional de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (INAFCI) y la eliminación de programas de asistencia alimentaria, como el Pro Huerta, han agravado la situación.
Estas políticas han llevado a un incremento de los precios de producción y al abandono de tierras por parte de las familias productoras, que migran a las ciudades en busca de otros medios de subsistencia. Esta problemática se refleja en los altos precios de los alimentos en los mercados urbanos.
Las organizaciones sociales exigen:
- La reapertura de programas relacionados con la producción de alimentos.
- La reducción de tarifas de servicios públicos para los productores registrados en el ReNAF.
- El cumplimiento del presupuesto de la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar.
El feriazo busca visibilizar estas demandas y promover una producción agroecológica que asegure alimentos saludables y accesibles para todos.

