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La ceremonia, realizada en el Centro Cultural Dardo Rocha de La Plata, estuvo encabezada por el Secretario General de ATE, Rodolfo Aguiar, y la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto.
“La firma de este convenio nos llena de orgullo. Hoy venimos no sólo como estatales, sino como hombres y mujeres que habitan este suelo argentino, a reafirmar nuestro compromiso inclaudicable con los derechos humanos, el ejercicio cotidiano de la memoria colectiva y la búsqueda de la verdad para que haya justicia”, destacó Aguiar durante el acto.
El acuerdo tiene como objetivos principales contribuir a la formación de trabajadoras y trabajadores estatales con perspectiva de derechos humanos, promover la conciencia sobre el impacto del terrorismo de Estado en el movimiento obrero, y articular acciones para la campaña federal "Identidad en Lucha", que busca a los nietos y nietas apropiados durante la última dictadura militar.
“La lucha de las Madres y Abuelas en plena dictadura, cuando los secuestradores, torturadores, asesinos y ladrones de bebés estaban en el poder, tiene que marcar a fuego nuestro camino. Hoy enfrentamos un Gobierno que busca instaurar un programa económico similar al de la dictadura, y esta lucha debe ser nuestra guía”, señaló el dirigente sindical, quien también rindió homenaje a los 30.000 desaparecidos, de los cuales más del 66% eran delegados y activistas sindicales.
Por su parte, el convenio establece la colaboración entre ambas organizaciones para desarrollar proyectos académicos, científicos y culturales en torno a los derechos humanos. También contempla la capacitación del personal estatal en los tres niveles de gobierno y la promoción de actividades que mantengan viva la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado.
“Este convenio permitirá formar trabajadoras y trabajadores con conciencia sobre nuestra historia reciente y su impacto en los derechos laborales y sociales”, añadió Aguiar.
Además, ATE se comprometió a redoblar esfuerzos en la búsqueda de los nietos y nietas que aún no han recuperado su identidad. Según estimaciones, se trata de adultos de entre 40 y 50 años que podrían estar en cualquier punto del país.

