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Además, exigirán un aumento salarial para los trabajadores del sector y denunciarán que el presupuesto propuesto por el gobierno para 2025 es insuficiente, cubriendo solo la mitad de las necesidades para garantizar el funcionamiento de las instituciones.
La protesta se da en un contexto de creciente malestar. Aunque la movilización del 23 de abril, la mayor en años, logró la asignación de partidas para mantener operativas las universidades, no resolvió el principal reclamo: la mejora salarial. Los docentes denuncian que sus sueldos han sufrido una pérdida de más de 55 puntos porcentuales frente a la inflación desde diciembre.
Ileana Celotto, secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires (AGD UBA), señaló que los salarios del sector están por debajo de la línea de pobreza. “El gobierno condena a las y los docentes a salarios por debajo de la línea de pobreza, lo que provoca una fuga de docentes de las universidades hacia otros niveles educativos o directamente hacia otras actividades profesionales”, expresó.
La situación se agrava con los aumentos dispuestos por el gobierno: un 3% en agosto y un 2% en septiembre, muy por debajo de la inflación, lo que incrementa el ajuste sobre los salarios. "No podemos seguir así, tenemos los sueldos más bajos del conjunto de los niveles educativos", afirmó Celotto.
El conflicto también se ha intensificado tras el anuncio del gobierno de vetar la Ley de Financiamiento Universitario, recientemente aprobada en el Senado. Esta normativa proponía una indexación salarial según el índice de precios al consumidor (IPC) desde diciembre de 2023 hasta fines de 2024. El rechazo a este veto será uno de los puntos clave de la próxima movilización. "Hay que ver si los que celebraron con un asado las jubilaciones de miseria se animan a votar contra los miles que saldremos a las calles para defender a la universidad pública y sus docentes", agregó Celotto.
En vísperas de la marcha, los gremios universitarios han convocado a una "semana de lucha y visibilización" del 23 al 28 de septiembre. Durante esos días se realizarán paros, clases públicas, asambleas y otras actividades. Una de las acciones destacadas será el abrazo simbólico al Hospital de Clínicas el martes 24 a las 10 de la mañana. Además, se declararon en estado de alerta ante el posible veto y llamaron a realizar "ruidazos" en las aulas en cuanto se haga oficial.
Con estas medidas, el sector universitario busca presionar al gobierno para que revierta su decisión y atienda los reclamos de financiamiento y mejoras salariales.

