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Entre las iniciativas en debate, se destacan la eliminación de aportes obligatorios a los sindicatos, la limitación de mandatos gremiales y la extensión del período de prueba laboral a 8 meses. También se discutirá la creación de la figura del "trabajador autónomo dependiente" y la restricción de medidas de fuerza en sectores clave como educación y servicios esenciales.
"Estas reformas buscan modernizar las relaciones laborales y aliviar la carga fiscal sobre las empresas", afirmó el diputado Gerardo Milman, uno de los impulsores de los cambios. Sin embargo, desde la CGT respondieron con firmeza: "Es un ataque directo a los derechos de los trabajadores y una maniobra para debilitar a las organizaciones sindicales", declaró un vocero de la central obrera.
El proyecto de María Eugenia Vidal propone, además, derogar la actual ley de indemnizaciones por despido, mientras que otro presentado por Rodrigo De Loredo y Fabio Quetglas busca prohibir huelgas totales en sectores estratégicos.
La reunión se da en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y los gremios, que denuncian despidos masivos, paritarias limitadas y represión a protestas sociales. Según datos del Observatorio del Derecho Social, en los últimos tres meses se registraron más de 12.000 despidos en el sector privado y público.
"Si avanzan con estos proyectos, la respuesta va a ser contundente. No vamos a permitir que recorten nuestros derechos", advirtió Hugo Moyano, dirigente de la CGT. Mientras tanto, sectores empresariales celebraron la iniciativa: "Es un paso necesario para reactivar el empleo formal", señaló Daniel Funes de Rioja, presidente de la UIA.
El debate en Diputados marcará el rumbo de una reforma laboral que promete fuertes controversias en medio de un escenario de conflictividad social creciente.

