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Pariente sostuvo que las empresas no respetan un convenio ya homologado y que esto deja a los repartidores sin derechos básicos: “Los trabajadores de plataformas estamos totalmente abandonados”, señaló. Añadió que muchas veces ni siquiera pueden discutir su salario: “Los trabajadores no podemos discutir el salario”. En su mirada, el sistema los explota a través de un algoritmo que regula cuándo pueden trabajar, la cantidad de pedidos que reciben y los ingresos, sin garantías de seguridad social, descanso, o seguro ante accidentes. “Si te quiebra una pierna… te quedás meses sin poder trabajar a la buena de Dios”, alertó.
El reclamo sindical se da en un contexto de industria que sigue creciendo a nivel nacional: se estima que hoy unas 160.000 personas trabajan en plataformas de delivery en Argentina. Pero la mayoría lo hace sin relación de dependencia formal. A pesar de que para muchos puede parecer una opción flexible, los datos muestran que la “flexibilidad” muchas veces se traduce en jornadas extenuantes, ingresos apenas suficientes y falta de cobertura social.
Desde ASIMM exigen que se cumpla lo previsto en el convenio colectivo de trabajo: que haya registro formal, acceso a obra social, ART, elementos de seguridad, pago por gastos de movilidad, vacaciones, aguinaldo y licencias. “No queremos discutir viajes, queremos discutir salarios y poder adquisitivo de mis compañeros”, declaró Pariente.

