alquiler-depto-cartel.jpg

“La situación es de extrema gravedad social”, advirtieron desde la organización, que encuestó en junio a 909 hogares de todo el país. El informe refleja un escenario de fuerte ajuste y endeudamiento entre quienes alquilan: el 72% de los hogares arrastra deudas, principalmente con tarjetas de crédito (56%), por alimentos (44%), por alquiler (32%) y también por salud (32%).
El impacto es más severo en sectores vulnerables como los jubilados, quienes destinan en promedio un 49% de sus haberes a la vivienda. Además, el 66% de las familias encuestadas redujo sus gastos en alimentos, el 53% lo hizo en salud y el 94% dejó de salir o realizar actividades recreativas.
La forma en que se ajustan los contratos también juega un rol clave en la crisis. El 78% de los alquileres se actualiza cada seis meses y el 55% lo hace según la inflación (IPC), lo que expone a los inquilinos a una mayor incertidumbre. Solo un 16% de los contratos tiene actualizaciones anuales.
“El endeudamiento y la resignación de derechos básicos se convirtieron en moneda corriente”, señalaron desde Inquilinos Agrupados. En ese contexto, el 89% de los encuestados expresó temor a no poder pagar el alquiler en los próximos meses.
Según datos del INDEC, en el primer trimestre de 2025 la inflación interanual fue del 289,4%, lo que agrava la capacidad de los hogares para hacer frente a gastos fijos como la vivienda. El informe también refuerza lo que otros estudios ya venían marcando: el acceso a un techo digno se volvió un lujo para gran parte de los trabajadores y trabajadoras.

