Diputados de la UCR, el PRO y otros bloques opositores intentarán avanzar en la Cámara Baja con el polémico proyecto de Democracia Sindical, que plantea, entre otras reformas, prohibir la reelección perpetua de los dirigentes gremiales y eliminar la cuota solidaria que sostiene las finanzas sindicales. La iniciativa busca además garantizar representación de las minorías en los sindicatos y exigir declaraciones juradas a sus dirigentes.
Sin embargo, el intento tiene varios obstáculos. Aunque en la última sesión de la Comisión de Legislación del Trabajo el proyecto quedó a solo un voto de ser aprobado, el oficialismo y parte de los bloques aliados planean bloquearlo en el recinto. Desde la CGT anticipan que la sesión no prosperará: “Estamos tranquilos. Ya está conversado y la sesión se va a caer”, afirmó un referente de la central obrera.
El papel de los diputados de La Libertad Avanza será clave. Aunque en la última reunión de la comisión votaron a favor del proyecto, internamente hay divisiones. Por su parte, Martín Tetaz, presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, pidió incluir el dictamen en la sesión del martes pese a no haber obtenido la mayoría requerida de firmas. Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO, respaldó esta estrategia y aseguró que buscarán aprobarlo con mayoría simple.
Sergio Palazzo, vicepresidente de la comisión, ya había frustrado el avance de la propuesta retirando el dictamen de rechazo, lo que obligó a los opositores a reunir una mayoría difícil de alcanzar. Además, el reemplazo de la diputada cordobesa Alejandra Torres por Miguel Ángel Pichetto, de Hacemos Federal, fue clave para que el proyecto no avanzara.
Desde los gremios, la postura es clara: el proyecto es un ataque a la autonomía sindical. “La democratización que ustedes plantean no se puede hacer sin los actores del mundo del trabajo. Se requiere consenso y poder político”, sentenció Pichetto en la comisión.
Además, Alejandro Vilca, del PTS-Frente de Izquierda, votó en contra y denunció que la propuesta viola el Convenio 87 de la OIT, que garantiza la autonomía sindical. Marcela Pagano, de La Libertad Avanza, expresó una disidencia parcial, sumando más tensión al debate interno libertario.
Si el proyecto prospera, significará un duro golpe para los gremios y podría agudizar las tensiones entre el oficialismo y la CGT. Para Rodrigo de Loredo, jefe del bloque UCR, la reforma es crucial: “Es una de las reformas por la que más bregamos durante todo este año”. Sin embargo, los movimientos en comisión muestran que los gremios cuentan con apoyos estratégicos para frenar cualquier intento de avanzar en el recinto.
La sesión del martes promete ser determinante no solo para este proyecto, sino para la relación futura entre los sectores políticos y el poder sindical.

