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Pereyra no descartó que el gremio resuelva medidas de fuerza si no se acuerda "un urgente aumento de tarifas" y dijo que "la enclenque rentabilidad sectorial terrestre se esfumó esta semana luego de la megadevaluación del ministro de Economía Luis Caputo, que llevó el dólar oficial de 400 a 800 pesos y produjo el aumento de precios de bienes".
Ante falta de definiciones de algunas cámaras empresarias para negociar las tarifas del transporte de cereales, precisó que "el ajustazo del Gobierno se llevará puesto a varios transportistas y, en poco tiempo, choferes, mecánicos, gomeros, torneros, kiosqueros y almaceneros sufrirán las consecuencias de estas políticas".
El gremio integra la CGT, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (Fempinra).
"La situación es caótica, alarmante y desesperante. De no haber aumento urgente de las tarifas habrá manifestaciones, porque no hay manera de poner en marcha un vehículo sin pérdida", señaló Pereyra, quien rechazó el protocolo anti-piquetes y sostuvo que "el gremio no necesita cortar rutas sino parar camiones, porque el transporte de alimentos, combustible, dinero y encomiendas es con vehículos de cargas", dijo.
El gremio representa a los dueños de vehículos que prestan servicios de fletes en las ramas cereal, oleaginosas, correo, puerto, láctea, cargas generales, expresos y mudanzas, y de forma reciente firmó un acuerdo de mejora salarial para el personal del Correo Argentino del 22,3% retroactivo a septiembre y octubre, pero a "las pocas horas se anunció un nuevo aumento de combustibles, lo que obliga a una renegociación".
Pereyra alertó sobre "la urgente necesidad de readecuar las tarifas en todas las ramas para evitar la quiebra de cientos de transportistas", pues con la cosecha fina en ejecución en la provincia de Buenos Aires "es preciso negociar tarifas".
"En la rama cereal no hay negociaciones por un nuevo cuadro tarifario. Ante la ausencia de viajes por la sequía se trabaja a una tarifa de hambre, ya que se ubica por debajo del 40% de la que debieran cobrar los dueños de los camiones", señaló.
Dijo que el aumento de combustibles, aceite y cubiertas impacta de lleno en el bolsillo de los transportistas y denunció que las cámaras patronales "no se ponen los pantalones largos para negociar las tarifas, por lo que hoy los acopiadores son los grandes vencedores de estas políticas y pueden solo ellos pagar el valor de los viajes".
Alertó que si no se remedia urgente esta realidad "las consecuencias serán la precarización laboral, vehículos circulando en pésimas condiciones y caída del empleo".

