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Según el relevamiento, en ese período cerraron 16.322 empleadores y se destruyeron 236.139 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, lo que equivale a una caída del 2,4% del empleo formal.
El retroceso impactó de manera desigual en las distintas ramas de actividad.
En términos absolutos, el sector más golpeado fue “Servicios de transporte y almacenamiento”, que perdió 4159 empleadores, lo que representa una caída relativa del 10,5%. En materia de empleo, el rubro “Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria” encabezó la pérdida de trabajadores, con 89.794 empleos menos.
En términos relativos, la construcción fue la actividad más castigada, con una disminución del 17,1% en su plantilla laboral.
El estudio también muestra diferencias al analizar por tamaño de empleador.
La mayor parte de las bajas en cantidad de empresas se concentró en unidades de hasta 500 trabajadores/as, que explicaron el 99,63% de los cierres (16.262 casos). Solo 60 grandes empleadores de más de 500 trabajadores salieron del registro.
Sin embargo, en términos de empleo, la mayor destrucción de puestos se dio en las grandes empresas: concentraron el 72% de la pérdida de empleo formal, con 169.278 trabajadores menos. En cambio, las firmas de menor porte expulsaron 66.861 empleados, lo que equivale al 28% del total.

