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Giuliani explicó que ese ausentismo no es inocuo: es “la bronca por el actual estado de cosas”. Subrayó que la sociedad ya no confía en sus representantes y cuestiona la Constitución de 1853 —que establece que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”—, la calificó irónicamente como “oligárquica” y cuestionó que siga vigente hoy.
Para el dirigente, el descontento viene tras “41 años de democracia” en los que, la dirigencia ha “venido negociando y claudicando frente a los factores del poder real”. Y añadió que hoy lo hacen sin tapujos, tanto bajo un gobierno que tilda de “cipayo” como de “neofascista”.
Desde su visión, en Córdoba el “Cordobesismo” sigue marcando el ritmo político. Recordó que “la sociedad, genéricamente conservadora, votó masivamente por Macri en 2015 y lo volvió a hacer en 2023 por Milei”, algo que interpreta como una reafirmación de una “vocación gorila”.
No se guardó críticas para el gobernador Llaryora y sus legisladores: dijo que, salvo contadas excepciones, “le han votado la mayoría de las leyes al estafador de Milei, sobre todo la Ley Bases, que es lo que le permite al Gobierno operar a puro decretazo y desguazar el Estado a favor de los grupos económicos concentrados”.
Sobre lo que viene, opinó que en la provincia “la compulsa principal será entre la derecha y la ultraderecha” y destacó la aparición de Natalia de la Sota, quien pretende renovar el cordobesismo sin romper con Llaryora. En tanto, consideró que el kirchnerismo es un sector “minúsculo” y condicionado por decisiones “tomadas desde Buenos Aires”, mientras que el Frente de Izquierda sigue aferrado a “sus características propias”.
Para Giuliani, sin embargo, la democracia no se reduce al acto de votar. La concibe como “una construcción cotidiana marcada por la participación y el protagonismo del pueblo, de abajo hacia arriba y de la periferia al centro”. Y cerró con un llamado enfático a la unidad popular:
queremos ser la piedra en el zapato del poder, plantear que esta democracia colonial se ha revelado incapaz de dar de comer, proveer educación y sanar al pueblo. La lucha por imponer una sociedad más justa y una Patria Soberana no se agota en las urnas.

