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Alejandro Peluca Gramajo, secretario general de la UTEP cerró el acto central ante más de 200 mil personas: "Siempre reivindicamos la unidad pero este no es un momento cualquiera. No habrá posibilidad de reconstruir el movimiento nacional si no somos capaces de profundizar la unidad en la lucha", y agregó, "porque este gobierno está empujando al exterminio social a todo el pueblo argentino".
Y finalizó: Necesitan, para estabilizar este modelo de una minoría absoluta a las organizaciones sindicales y populares desmoralizadas y desorganizadas, pero no lo vamos a permitir”, y cerró, "Esta Plaza de Mayo y las asambleas populares en todo el país, en esta fecha emblemática metida en la conciencia del pueblo trabajador, es el inicio de una pelea para impedir que a ninguna familia le falte el pan".
Temprano el monseñor Gustavo Carrara y el arzobispo Jorge García Cuerva habían llevado adelante la bendición de las herramientas de trabajo, dando inicio a una peregrinación simbólica para “no dar ningún lugar a que opaquen la jornada” señalaron los organizadores del encuentro.
Por otro lado, a la misma hora, en Plaza de Mayo se realizaba una Feria de Alimentos y productos a precio popular, directo de trabajadores de la economía popular, postas de donaciones de alimentos no perecederos y ollas populares que recibieron a las miles de personas que llegaban.
El acto de cierre, aparte de la UTEP, contó con la presencia de los secretarios generales de la CGT, de las dos CTA y de la Mesa de Organismos de DDHH, entre otras organizaciones.

