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La firma pasó de emplear a 120 trabajadores en su mejor momento a mantener apenas 20 puestos activos, en un contexto marcado por la retracción del consumo interno, la apertura de importaciones y el aumento de costos productivos.
En su presentación judicial, la empresa sostuvo que “el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada”, tras acumular una situación financiera crítica con deudas, embargos y cheques rechazados. Según registros del Banco Central, Fantome Group acumuló 33 cheques sin fondos por casi 45 millones de pesos.
El deterioro del negocio comenzó a evidenciarse en 2020, cuando uno de sus principales clientes, Kevingston, decidió reemplazar la producción local por importaciones. “Al tratarse del cliente que representaba casi la totalidad del flujo de trabajo, su salida significó un quiebre estructural”, explicó la empresa.
La situación se agravó en 2025 con la finalización de un contrato clave con Distrinando S.A., licenciataria de Kappa y Reebok en el país, lo que profundizó la caída de ingresos y dejó a la compañía sin su principal sostén comercial.
Fantome Group atribuyó su crisis a un escenario más amplio que golpea a toda la industria textil nacional. En ese sentido, denunció una “competencia diabólica” frente a las importaciones y advirtió que existen actores que venden “por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado”.
Además, apuntó contra el aumento sostenido de los costos en insumos, energía y salarios, junto con la presión impositiva y la falta de políticas para frenar prácticas de dumping. “Una empresa pequeña no soporta ese incremento de tasas ni la exigencia de cancelar líneas de crédito en esas condiciones”, señalaron.
A mediados del año pasado, la Justicia trabó embargos por más de 130 millones de pesos sobre sus cuentas bancarias, lo que precipitó la cesación de pagos.
En un intento por sostener la actividad, la empresa puso en marcha un plan de reconversión que incluyó el lanzamiento de una marca propia, la apertura de un local minorista en Belgrano y la creación de una unidad de bordado y estampado, que hoy representa su principal fuente de ingresos.
Sin embargo, el nuevo esquema no logra compensar la pérdida del negocio mayorista, lo que se refleja en la fuerte contracción del empleo y en la incertidumbre que enfrentan los trabajadores del sector, en una industria que viene denunciando cierres, suspensiones y pérdida de puestos de trabajo en todo el país.

