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Esta decisión afecta directamente a 250 puestos de trabajo y ha sido duramente criticada por la Federación Gráfica Bonaerense (FGB), que denunció un “irracional ajuste” que pone en riesgo la soberanía del país en la producción de moneda.
En diálogo con Radio Gráfica, el secretario general de la FGB, Héctor Amichetti, explicó: “La decisión que ha adoptado el Gobierno es terminar con la impresión de billetes. El Banco Central rescindió los contratos que tenía con la Casa de la Moneda, que estaba imprimiendo billetes de 1000 y 2000 pesos en la planta de Don Torcuato”.
La FGB ha señalado repetidas veces que la Casa de la Moneda, equipada con tecnología de punta, está siendo relegada en las licitaciones de billetes por parte del Banco Central. “La licitación la terminó ganando una empresa estatal china para imprimir 540 millones de pesos en billetes de 20 mil pesos. Eso ya se está haciendo afuera”, advirtió Amichetti, cuestionando la falta de inclusión de la Casa de la Moneda en el proceso.
Además, Amichetti denunció irregularidades en el proceso licitatorio: “El Banco Central hizo una licitación privada invitando a empresas de China, España y Brasil, apartándose de los estatutos que obligan a que sea pública y que incluya el derecho de Casa de la Moneda a presentarse”. Según el Banco Central, la decisión se debe a retrasos en entregas anteriores, un problema que, de acuerdo con la FGB, tiene su raíz en la falta de importación del papel necesario para la impresión.
Amichetti destacó el rol histórico de la Casa de la Moneda como principal impresor de billetes en Argentina y América Latina, y subrayó su capacidad tecnológica: “Casa de la Moneda siempre fue el principal impresor del país. Tecnológicamente es una planta moderna y tiene una bóveda de seguridad aprobada por organismos de seguridad internacionales”.
Esta medida, que afecta directamente a cientos de trabajadores y al papel de la Casa de la Moneda en la economía nacional, es un nuevo episodio en la creciente tensión entre el Gobierno y los gremios gráficos, que temen la pérdida de autonomía en la producción de dinero y la consecuente pérdida de empleos locales.

