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El pronunciamiento fue difundido este 3 de enero por el Consejo Directivo Nacional de la central obrera.
En el comunicado, la CGT sostuvo que la intervención estadounidense constituye “una grave violación a los principios fundamentales del Derecho Internacional”, en particular a la autodeterminación de los pueblos, la soberanía de los Estados y la no injerencia en asuntos internos, tal como lo establece la Carta de las Naciones Unidas.
“La CGT expresa su rechazo a la intromisión del Gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos de la República Bolivariana de Venezuela”, señaló la central sindical, y advirtió que ningún país tiene legitimidad para “intervenir, condicionar o imponer decisiones sobre el rumbo político, institucional y democrático de otro Estado”.
Desde la mirada del movimiento obrero, este tipo de prácticas no solo vulneran la soberanía nacional de los pueblos, sino que además “profundizan los conflictos, erosionan la convivencia pacífica y ponen en riesgo la estabilidad regional”, con impacto directo en las condiciones de vida de las y los trabajadores de toda América Latina.
La CGT reafirmó su histórica posición en defensa de la paz y el diálogo como únicas vías para resolver los conflictos internacionales. “Reafirmamos nuestra defensa de la solución política y democrática de los conflictos”, subrayó el documento, al tiempo que exigió “el cese inmediato de toda forma de injerencia extranjera en Venezuela”.
En ese marco, la central obrera llamó a la comunidad internacional a priorizar el acuerdo, la negociación y el entendimiento entre las naciones, y a rechazar cualquier acción unilateral que promueva la confrontación o el uso de la fuerza. “No hay justicia social sin soberanía, ni paz sin respeto entre las naciones”, concluyó la CGT, que además expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y su compromiso con la integración de los pueblos de Nuestra América.

