A los 38 años, el joven dirigente se consolidó como uno de los principales apoyos de Jorge “Loma” Ávila, secretario general del gremio y diputado nacional, con quien comparte más de 18 años de trayectoria sindical. Actualmente, Mongilardi ocupa los cargos de protesorero del sindicato y tesorero de la obra social.
“Nuestro sindicato debe ser una voz fuerte en el movimiento obrero nacional. La energía define destinos, empleos y soberanía; no podemos estar ausentes. La energía debe pesar más, es columna vertebral del país y merece espacio proporcional en las decisiones nacionales”, señaló en diálogo con InfoGremiales.
Su militancia sindical comenzó en los yacimientos Manantiales Behr, donde trabajó en Petromark como Oficial Especializado en Producción y Mantenimiento. Allí, según recuerda, tomó la decisión de involucrarse en la vida gremial: “No podía mirar a mis compañeros sufrir inseguridad laboral, salarios bajos o falta de respuestas. Ser delegado nació de la necesidad de dar voz a quienes confiaban en mí”.
Desde entonces fue asumiendo mayores responsabilidades dentro de la organización. “Representar historias, familias y esperanzas es un crecimiento de responsabilidad y afecto. Aprendí a tomar decisiones pensando en el corazón de la gente, sin perder la cercanía con la base”, aseguró.
En la actualidad, Mongilardi es considerado una de las principales “espadas” de Ávila en el plano nacional. Sobre la central obrera, opinó que la CGT debe ser “un faro de unidad y defensa de la gente” y advirtió que “el sindicalismo no puede negociar la dignidad. Frente a una reforma laboral debemos defender salario, estabilidad y negociación colectiva. Cualquier cambio debe ampliar derechos, nunca recortarlos”.
El dirigente también destacó la necesidad de un trasvasamiento generacional, que considera clave para el futuro del movimiento obrero. En ese marco, mencionó su vínculo con referentes jóvenes como Cristian Jerónimo (Vidrio) y Jorge Sola (Seguros), quienes suenan como parte de una renovación en la conducción de la CGT. “El recambio generacional me emociona: hay que combinar experiencia con creatividad. Eso renovará a la CGT y a nuestro sindicato si lo hacemos con respeto y formación”, planteó.
Sobre la gestión gremial en Chubut, valoró la conducción de Ávila: “Con él al frente, el Sindicato de Petroleros de Chubut late con fuerza. Tenemos compromiso, lucha y una historia de defensa de los puestos de trabajo y de los intereses de nuestro querido Chubut. Los desafíos son sostener la unidad en tiempos difíciles, abrir espacios a nuevos cuadros y renovar sin perder la memoria de quienes nos antecedieron”.
En cuanto a la industria energética, Mongilardi alertó sobre distintos desafíos:
“La industria tiene potencial y rostro humano, pero atraviesa incertidumbres por falta de políticas claras y riesgo de pérdida de control local”.
“El desarrollo energético debe ser federal. Chubut y otras provincias deben recibir inversiones, infraestructura y beneficios concretos”.
“La renta energética debe discutirse con justicia: una parte para reinversión, otra para el Estado y una porción significativa para los trabajadores”.
Asimismo, destacó el papel de YPF como empresa estratégica: “Debe liderar, invertir en tecnología, energías renovables y fortalecer la producción con contenido argentino. No puede eludir su misión”.
Finalmente, se refirió al impacto de las nuevas tecnologías: “La IA y la automatización traen eficiencia, pero también angustia. Pueden mejorar seguridad y productividad, pero implican reconversión laboral y riesgo de precarización. Nuestra obligación es anticipar y proteger a los trabajadores”.
En ese sentido, dejó un mensaje a la juventud: “A los jóvenes trabajadores les digo que generen los espacios necesarios para crecer y capacitarse. El avance tecnológico requiere preparación, y las organizaciones sindicales son las herramientas adecuadas para canalizar sus ideas, reclamos y mejoras”

