El acto central se realizará frente al Congreso de la Nación y contará con la participación conjunta de las dos CTA, gremios de la CGT nucleados en el Frente Sindical de Unidad (FRESU) y organizaciones sociales.
La decisión se tomó en una reunión virtual que reunió a la Comisión Ejecutiva Nacional y a secretarios generales provinciales, con la participación de más de 50 dirigentes sindicales. El encuentro se abrió con un informe político del secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy.
Desde la central explicaron que la medida apunta a frenar cambios que, según sostienen, afectarían derechos laborales y condiciones de trabajo. “Estamos frente a un momento crítico para los trabajadores y trabajadoras. Por eso ratificamos el paro y la movilización para expresar nuestro rechazo a la reforma”, señalaron desde la conducción.
Además, la CTA pidió a sus regionales reforzar la articulación con otras organizaciones sindicales y sociales. “Tenemos que fortalecer el Frente Sindical de Unidad y sumar a todas las organizaciones posibles”, remarcaron tras el encuentro.
El paro del jueves se enmarca en una serie de protestas que el frente sindical ya realizó en distintas ciudades del país, como Rosario y Córdoba, y también durante el tratamiento del proyecto en el Senado, donde hubo movilizaciones y cese de actividades en varios sectores.
En paralelo, dirigentes del FRESU mantuvieron nuevas reuniones para ratificar la medida de fuerza y analizar la situación interna del movimiento obrero luego de propuestas de desmovilización impulsadas dentro de la CGT.
Como parte del debate legislativo, Godoy expondrá ante diputados en las comisiones convocadas para escuchar la posición de las tres centrales sindicales. El dirigente adelantó que planteará la preocupación de los gremios por el impacto de la iniciativa en la estabilidad laboral, las indemnizaciones y la negociación colectiva.
El tratamiento de la reforma laboral se da en un contexto de fuerte caída del poder adquisitivo. Informes de consultoras privadas y centros de estudios sindicales señalan que, durante el último año, los salarios registrados perdieron terreno frente a la inflación, lo que profundiza la tensión entre el Gobierno y el movimiento obrero y anticipa una jornada de alta conflictividad frente al Congreso.


