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Argentina se posicionó en contra de una resolución que protege los derechos de los pueblos indígenas, convirtiéndose en el único país en votar de esa manera entre las naciones presentes en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La medida impulsada por Milei fue calificada por las centrales sindicales como un acto de "xenofobia y colonialismo". En el comunicado, ambas CTA señalan que "la representación del gobierno de Milei fue la única entre todos los países integrantes de las Naciones Unidas" en rechazar un documento de consenso mundial que busca garantizar los derechos de las comunidades indígenas.
El rechazo del gobierno argentino atenta contra el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual garantiza "el derecho de los pueblos indígenas a decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que afecte sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan", sostuvieron desde la CTA. Además, recalcaron que esta decisión "no sólo es retrógrada sino que viola nuestra propia Constitución Nacional", que otorga rango superior a los tratados internacionales.
La resolución aprobada en la ONU establece que "los pueblos indígenas deben participar plenamente en la toma de decisiones sobre asuntos que afecten sus derechos" y destaca la importancia de "respetar sus tradiciones y conocimientos ancestrales". Para los secretarios generales de ambas centrales, Hugo Godoy (CTA-A) y Hugo Yasky (CTA-T), este acto representa un retroceso y una "vergüenza internacional".

