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Según el informe oficial, los ingresos de los asalariados formales crecieron en promedio un 1,8% durante el mes, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó un 2,9%. Esta diferencia se traduce en una pérdida real de aproximadamente 1,1 puntos porcentuales.
El impacto fue más fuerte en el sector privado registrado, donde los salarios aumentaron apenas un 1,6%. En el sector público, en tanto, la suba fue del 2,3%, también por debajo del nivel de inflación. Solo algunos segmentos del empleo estatal lograron empatar el incremento de precios.
Por su parte, los salarios del sector informal registraron una suba mayor, cercana al 4,6% mensual. Sin embargo, estos datos presentan rezagos metodológicos, por lo que no reflejan necesariamente la dinámica más reciente del mercado laboral.
Deterioro acumulado
En el primer bimestre del año, los salarios registrados acumularon un aumento del 3,9%, frente a una inflación del 5,9%, lo que consolida una tendencia de pérdida del poder adquisitivo.
En la comparación interanual, la situación también resulta desfavorable: los salarios crecieron alrededor de un 27,5% entre febrero de 2025 y febrero de 2026, mientras que la inflación alcanzó el 33,1%.
A su vez, el incremento de los ingresos quedó por detrás de la evolución de los costos básicos. Durante febrero, tanto la canasta alimentaria como la canasta básica total mostraron subas superiores o similares a las remuneraciones, lo que agrava el impacto sobre los hogares.
Perspectivas
El desempeño de febrero se suma a una serie de meses con deterioro del salario real. Analistas señalan que, si bien una eventual desaceleración inflacionaria podría mejorar el escenario en los próximos meses, la recuperación del poder adquisitivo dependerá de que las paritarias logren recomponer los ingresos por encima de los precios.

