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De estas, 6 de cada 10 han dejado de adquirir alimentos y bebidas, productos esenciales para la subsistencia diaria. Además, el 39% de los hogares ha dejado de pagar impuestos o servicios durante febrero, y el 47% ha incrementado su nivel de endeudamiento para cubrir gastos cotidianos. Preocupantemente, el 50% de los encuestados manifestó temor a perder su empleo en el último mes.
Aunque los indicadores oficiales señalan una inflación mensual del 2,2% en enero de 2025, con una tasa interanual del 84,5%, los costos fijos, como tarifas y servicios, han aumentado hasta tres veces más que la inflación anual. Esta disparidad, sumada a salarios que no acompañan el alza de precios, ha llevado a las familias a restringir incluso los consumos más básicos. La situación actual se compara con la crisis económica de 2001, evidenciando una profunda emergencia en la economía doméstica argentina.
Además, el costo de vida en áreas como el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se ha disparado. Según un informe de ATE Indec, una familia tipo necesita al menos 1.616.000 pesos mensuales para cubrir sus necesidades básicas en el conurbano bonaerense, superando incluso los costos históricos de la Patagonia.
En este contexto, aunque el Gobierno destaca la reducción de la inflación, la realidad muestra que las familias argentinas enfrentan serias dificultades para mantener su nivel de vida, recurriendo a la reducción de consumos esenciales y al endeudamiento para afrontar gastos cotidianos.

