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En una masiva manifestación que reunió a más de 50 mil personas, organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, de derechos humanos y políticas confluyeron este jueves en Plaza de Mayo bajo la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”.
La movilización formó parte de la tradicional peregrinación de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, que comenzó en el barrio de Liniers con la bendición de herramientas laborales de la economía popular.
La ceremonia inicial estuvo a cargo del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien en un mensaje cargado de simbolismo afirmó: “El pan no se le niega a nadie y el trabajo no se mendiga. Bendecimos las herramientas, pero sobre todo la vida de nuestro pueblo, que necesita dignidad y trabajo como gran ordenador social”.
Desde las 9 de la mañana, la columna central avanzó por la avenida Rivadavia, encabezada por los Misioneros de Francisco que portaban la imagen de la Virgen, escoltada por carretillas, tractores y carros cartoneros. A media mañana, la marcha se detuvo en Plaza Flores, donde los curas villeros rindieron homenaje al Papa Francisco en la parroquia que lo tuvo como referente.
Pasado el mediodía, la movilización llegó a la Plaza de los Dos Congresos, donde se sumaron las principales columnas de las organizaciones convocantes. El acto central tuvo lugar en Plaza de Mayo, con la apertura a cargo del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y la lectura de un documento consensuado por todos los sectores.
El cierre estuvo a cargo de Alejandro “Peluca” Gramajo, secretario general de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), quien destacó el carácter federal y multisectorial de la convocatoria, y cuestionó duramente la situación económica actual:
“Tenemos la obligación de ponerle un freno a este gobierno, que es el gobierno del Fondo Monetario Internacional, para impedir que más argentinos caigan en la miseria. La unidad que construimos con la CGT, las CTAs, el movimiento estudiantil, jubilados y organizaciones populares es clave para marcar un camino de esperanza. No todo está perdido”.
Gramajo denunció el cierre de pymes, la falta de homologación de paritarias y la desesperación de quienes buscan comida en la basura. “Los trabajadores tenemos la gran responsabilidad de mantener esta unidad para ser protagonistas de la reconstrucción del país”, concluyó.

