El Gobierno anunció que la inflación de enero de 2025 fue del 2,2%, con un acumulado anual dentro de los parámetros esperados. Sin embargo, más de 30 organizaciones gremiales, entre federaciones y sindicatos, advierten que estos datos "no coinciden con el impacto en nuestros bolsillos" y denuncian que la inflación real es muy superior a la registrada oficialmente.
Un método de medición que queda corto
El problema, sostienen, radica en la falta de actualización de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGho), un relevamiento clave para calcular la inflación. La ausencia de ajustes en esta herramienta ha generado una brecha cada vez más notoria entre los valores oficiales y la inflación que afecta directamente a los trabajadores.
Los sindicatos destacan que este desfase se refleja con mayor claridad en rubros como los servicios públicos y los alquileres. "No es lo mismo medir el peso de los servicios con subsidios que sin ellos, o calcular el impacto de los alquileres con aumentos anuales fijos que con incrementos trimestrales sin tope", sostienen en su declaración conjunta.
El salario, cada vez más lejos de la canasta básica
En términos de poder adquisitivo, los datos sindicales son contundentes: el salario real cayó un 50% en los últimos años, una pérdida solo parcialmente compensada por las negociaciones paritarias y los conflictos gremiales.
Los sindicatos subrayan que, de acuerdo con la definición del Salario Mínimo, Vital y Móvil establecida en la Ley de Contrato de Trabajo y en la Constitución Nacional —que debe garantizar alimentación, vivienda, salud, educación, transporte, esparcimiento y previsión—, el monto necesario para cubrir esos gastos a finales de 2024 ascendía a $1.900.000 mensuales en ingresos brutos.
Sin embargo, advierten que la mayoría de los trabajadores está lejos de percibir ese nivel salarial, lo que profundiza la pérdida de poder adquisitivo y la dificultad para cubrir necesidades básicas.
Un reclamo sindical en ascenso
Frente a este escenario, más de 30 gremios han manifestado su preocupación y exigen que se actualice la metodología con la que se mide la inflación. Entre las organizaciones firmantes se encuentran la FTCIODyARA (Trabajadores Aceiteros y Desmotadores), la Asociación Bancaria, ATE, APSEE, la Federación de Profesionales del GCABA, FESPROSA y varias seccionales de Luz y Fuerza, entre otras.
"El futuro ya llegó y el bolsillo canta claro", expresan en su comunicado, en el que hacen un llamado a la unidad para visibilizar lo que consideran una "injusticia" en la medición de la inflación y su impacto en los salarios.


