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"Cuando uno es parte de la CGT, tiene que ser orgánico", afirmó Maturano, desestimando el argumento de la UTA sobre la conciliación obligatoria. "Esta medida no era sectorial, era por el salario de los jubilados, por la industria nacional y contra el ajuste del FMI. No hay excusas válidas para no sumarse", agregó.
Aunque reconoció que la falta de transporte público restó visibilidad al paro, el dirigente sostuvo que la protesta igual se hizo sentir: "Los colectivos no estaban llenos, pero la gente apoyó. El mensaje llegó".
Según datos de la CGT, el paro superó el 80% de adhesión en sectores como bancarios, docentes y petroleros, mientras que el Gobierno insistió en que la medida tuvo "impacto limitado". Analistas consultados coinciden en que la fractura dentro del sindicalismo, evidenciada por la postura de la UTA, podría complicar futuras acciones conjuntas.
Maturano también recordó que desde los sindicatos se había planteado un paro antes de fin de 2024, pero se optó por esperar para mantener la unidad. "Puede haber diferencias, pero lo importante es no dividirse frente a un Gobierno que recorta derechos", afirmó.
La UTA, por su parte, no emitió declaraciones sobre las críticas, aunque fuentes cercanas al gremio señalaron que priorizaron evitar perjudicar a los usuarios. El debate, sin embargo, reabre la discusión sobre la estrategia del movimiento obrero en un contexto de creciente conflicto social.

