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La protesta, que forma parte de un plan de lucha que incluye un cese de actividades, visibiliza la situación crítica que atraviesan quienes se encuentran en formación profesional en uno de los hospitales pediátricos más importantes del país.
Los manifestantes exigieron una respuesta concreta del Ministerio de Salud y rechazaron la propuesta extraoficial de un bono no remunerativo que llevaría los ingresos a 1.300.000 pesos mensuales. "Esa cifra circula por trascendidos, pero no hay ninguna propuesta formal. Queremos respuestas reales, no rumores", expresó una residente durante la movilización.
Actualmente, los residentes denuncian que sus salarios rondan por debajo de los 800 mil pesos, lo que los ubica muy por debajo de la línea de pobreza, según el último dato del INDEC, que estimó en 943.500 pesos el ingreso necesario para que una familia tipo no sea considerada pobre (abril 2025).
A la cuestión salarial se suma la sobrecarga laboral, con jornadas que incluyen guardias de hasta 24 horas consecutivas, falta de insumos y condiciones edilicias deficitarias. “Estamos agotados. No solo trabajamos muchas horas por poco dinero, sino que también enfrentamos condiciones que atentan contra nuestra salud y la de los pacientes”, explicó uno de los residentes que participó de la marcha.
Durante el lunes se realizó una reunión en el Hospital para evaluar el supuesto ofrecimiento, pero la propuesta fue recibida con escepticismo. En los próximos días se realizará una nueva asamblea para definir los pasos a seguir. Mientras tanto, continúa el plan de lucha y el cese de actividades.
“Sin residentes no hay hospital, precarizados no vamos a trabajar”, fue una de las consignas que más se escuchó durante la movilización en el centro porteño, donde los trabajadores alzaron sus velas como símbolo de un reclamo que no se apaga.

