Según testimonios de empleados, muchos fueron intimados a resolver su salida antes del 15 de mayo, bajo amenaza de ser despedidos sin causa. "Nos están empujando a renunciar, y nadie nos defiende. El sindicato ni siquiera aparece", expresó un trabajador que prefirió mantenerse en el anonimato por temor a represalias.
Las críticas apuntan a los directivos Karina Giordano y Héctor Pereira, acusados de liderar estas presiones, y también a Pedro Borgini, secretario de ATSA La Plata, por una supuesta connivencia con la empresa.
La situación se agrava al recordar el cierre total de la planta de City Bell, donde se aplicó la misma metodología de desvinculación masiva. "No queremos terminar igual. Queremos seguir trabajando, no ser desechados", afirman los empleados.
Hasta el momento, ni Laboratorios Bagó ni el sindicato ATSA La Plata han emitido declaraciones oficiales en respuesta a las denuncias. Los trabajadores exigen el cese inmediato de los despidos, condiciones laborales dignas y el respeto de sus derechos.
Cabe destacar que, en paralelo, Laboratorios Bagó anunció una inversión de $1.500 millones en la incorporación de tecnología y digitalización industrial para aumentar la productividad y la calidad de sus productos.
Sin embargo, los trabajadores denuncian que esta transformación se está llevando a cabo a costa de sus puestos de trabajo y sin el acompañamiento del sindicato que debería representarlos.
La situación en Laboratorios Bagó se suma a otros conflictos laborales en el país, donde los trabajadores enfrentan despidos, precarización laboral y falta de representación sindical efectiva.

