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El sondeo fue llevado a cabo por la Asociación de Docentes e Investigadores (ADEI-UNAJ) entre 600 de los aproximadamente 1.600 docentes con algún tipo de dedicación en la universidad. Uno de cada cuatro consultados afirmó también haber abandonado cursos de formación por falta de tiempo o dinero.
Clara Chevallier, secretaria general del sindicato docente y candidata a secretaria general de la Conadu, describe la situación con preocupación: “La pobreza del tiempo se viene profundizando desde la pandemia y llegó a un punto crítico porque el salario ya no alcanza para nada. Un 70% de los docentes declara haber recortado los cursos de posgrados porque no puede cubrirlos”. Y añadió: “Un dato novedoso del relevamiento de este año en este sentido es que casi un 20% debe tomar tareas ajenas a su formación para llegar a fin de mes”.
Otros efectos visibles del deterioro salarial: el 57% de los docentes abandonó actividades deportivas o recreativas por falta de tiempo o dinero; el 48% redujo su participación en actividades culturales; y en el último año la Universidad Nacional Arturo Jauretche perdió al 10% de su plantel docente.
Estas conclusiones se enmarcan dentro de un contexto nacional donde los salarios universitarios vienen perdiendo poder adquisitivo aceleradamente. Informes recientes de organismos educativos y gremiales señalan una caída real de hasta entre el 25% y el 30% en los ingresos docentes universitarios desde fines de 2023.
La combinación entre inflación, menores aumentos salariales reales, y la falta de mecanismos efectivos de compensación, constituyen para los gremios y muchos docentes un riesgo severo para la calidad universitaria y la permanencia misma del profesorado en sus cargos.

