Reportajes16/03/2018
Hugo Yasky, secretario general de la CTA

"Con el gobierno no hay diálogo posible"

Nos encontramos con Hugo Yasky en la sede de la CTA, organización que representa desde 2006. Con una historia de lucha, siempre al lado de los trabajadores, 2017 lo encontró asumiendo una banca en el Congreso como diputado nacional por Unidad Ciudadana.
Entrevista a Hugo Yasky

Nos encontramos con Hugo Yasky, secretario general de la CTA, en la sede de la organización que representa desde el 2006. Con una historia de lucha, siempre al lado de los trabajadores, el 2017 lo encontró asumiendo una banca en el Congreso como Diputado Nacional por Unidad Ciudadana, pero también ese mismo diciembre lo encontró en un terreno que conoce ampliamente: la calle. Movilizado junto a los jubilados perjudicados por la ley de reforma previsional que finalmente lograría sancionar el gobierno nacional. Yasky es un maestro de 68 años que conserva un semblante de tipo ameno, sabio y prudente. Parece actuar como un humilde articulador del campo nacional y popular con la certeza de que toda esa heterogeneidad debe encausarse para enfrentar las políticas neoliberales que encarna el gobierno de Mauricio Macri. Entiende que el movimiento obrero debe “luchar y movilizarse”, y hace un llamado a aquellos sectores de la CGT con quienes coincide en esta lectura: “Vamos a plantearnos una coordinación de acciones”, afirma y aclara ante el resquemor que pudo haber surgido tras su convocatoria a una nueva reorganización del movimiento sindical en cuanto a la posibilidad de que dichos gremios debieran elegir entre abandonar la CGT o no. En tal caso “el Hugo de la CTA” entiende que esa puede ser, en última instancia, una discusión secundaria. Sabe que lo importante, por sobre todas las cosas y más allá del encuadre, es la unidad de los trabajadores.    

Teniendo en cuenta la convocatoria del último 21 de Febrero ¿Qué conclusiones sacaron y qué cambios ve que se están produciendo en el camino de la unidad del movimiento obrero?

Primero creo que el 21 de febrero llenó un vacío de representación política de los trabajadores de Argentina. El movimiento sindical y social acudió masivamente a la convocatoria que se hizo. La marcha tuvo además características de una especie de encuentro fraternal de distintos sectores, de distinta extracción social, de distinta composición de géneros, jóvenes, jubilados. Un todo muy heterogéneo que se ordenó, compartió y respetuosamente escuchó  discursos que tuvieron matices, diferencias, pero que fueron escuchados con respeto. Marca una construcción que no tiene retorno, que va a disputar la conducción del movimiento obrero y social para garantizar las movilizaciones y las luchas imprescindibles para enfrentar a un gobierno que considera al movimiento sindical como estructura tóxica, así lo definió el Presidente Mauricio Macri en una nota que le hicieron en el diario La Nación. Entonces si alguien considera al movimiento sindical como una estructura tóxica, como lo hace el Presidente, y además sostiene con vehemencia y obstinación que la única vía de salida de la crisis es bajar la mano de obra, bajar el costo laboral, y convertir a la Argentina en un enclave de mano de obra barata para competir con el resto de los países de América Latina. Si el gobierno parte de ese supuesto, está claro que hace falta sostener a ese nuevo sujeto social que sea capaz de confrontar y que salga de esa actitud pasiva y sumisa que vemos en la otra orilla del movimiento sindical, me refiero a la CGT, y en particular a los gremios que forman parte de esa especie de séquito oficialista que se ha conformado al calor del gobierno. 

¿Qué implica la salida de Pablo Moyano de la CGT y a qué atribuye la crisis de representatividad que se está viviendo dentro de la organización?

La crisis de representatividad tiene una explicación muy directa que se relaciona con la defección de los dirigentes sindicales y el abandono de un mandato que, mínimamente, tiene que ser defender las leyes laborales y las conquistas obtenidas por el movimiento sindical argentino. El gobierno de Mauricio Macri, cuando decimos que es el gobierno de los ricos para los ricos, es una definición taxativa y nadie hace nada para disimular esto desde el poder. Lo vemos en los escandalosos actos de quienes son dueños de cuentas offshore, hacen negociados, van construyendo la idea de que la Argentina está atendida por sus propios dueños. Todo es renta, todo es búsqueda de lucro y de multiplicar las oportunidades de negocios. Nadie piensa en políticas de Estado, en políticas sociales, en políticas públicas, en garantizar que un país funcione. Y ellos vienen a liquidar al movimiento sindical. Entonces creo que el mandato elemental, mínimo, es asumir la defensa de las leyes que el movimiento sindical conquistó históricamente y particularmente las leyes del peronismo. Estos dirigentes sindicales decidieron soltarle la mano a ese compromiso, decidieron que su compromiso con el peronismo pasa por cantar la marcha el día de la lealtad, pero disocian absolutamente la defensa de los intereses concretos, tangibles, reales, de los trabajadores. Así como miraron para el costado con la reforma previsional, habían firmado y avalado una reforma laboral que ni siquiera tuvo el coraje de ponerla en discusión (el senador Miguel Angel) Pichetto, les dijo “no, vengan a poner la cara”. Entonces creo que esa posición, que yo considero de una defección absoluta, es la que explica el vacío y esta especie de sindicalismo oficial que rebasa todo lo que hasta ahora habíamos conocido.

¿Cómo cree que se podría saldar esta crisis y cuál es el rol de la CTA en este contexto?

Yo creo que la única manera de saldar esta crisis es construyendo un reagrupamiento del sindicalismo combativo. Por eso es importante el papel de Pablo Moyano, de Hugo Moyano, de Omar Plaini, y vamos a tratar de que se sumen los compañeros de la Corriente Sindical Federal (también Corriente Federal de Trabajadores). Creo que no podemos estar en una actitud vacilante, zigzagueante. La CGT se puede recomponer, pero si la base de la recomposición de la CGT, luego de los 24 meses de un gobierno que se llevó por delante cuanta conquista haya logrado el movimiento obrero, y que hoy nos tiene mendigando un 15% cuando todos saben que la inflación va a ser del 22, 23 o 25%. Entonces creo que frente a esta situación nuestro papel es ser un elemento activo para lograr una recomposición de un espacio que reagrupe al sindicalismo y a los movimientos sociales dispuestos a luchar y confrontar contra este gobierno. Y hay que decirlo con todas las letras: no hay diálogo posible. El gobierno directamente pretende que aquellos sindicatos y sindicalistas que no se disciplinan, desaparezcan. Y en ese contexto no se puede hablar de diálogo. El diálogo implicaría una sumisión previa y nosotros no estamos dispuestos a que esa sea la condición.

Hace unos días un comunicado de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) planteó la unidad sin exclusiones dentro de la CGT pero también reafirmaban su compromiso por seguir marchando junto a las organizaciones que se oponen a las políticas de este gobierno ¿Cómo imagina los próximos pasos con la Corriente Federal?

Creo que hay que persistir en ese camino. Creo que el comunicado de la CFT lamentablemente le sirvió a Clarín para decir que más sindicalistas se bajan del intento de conformar un reagrupamiento del movimiento sindical. Pero más allá de eso, tenemos que insistir para que la CFT, las dos CTA, el Moyanismo, y los sindicatos, que eventualmente puedan acercarse junto con los movimientos sociales a la conformación de este espacio, sigan participando de esto. Necesitamos muchos actos como el del 21 de febrero. Necesitamos construir un paro nacional activo. Y creo que en ese sentido los sindicatos de la Corriente Federal de Trabajadores tienen que ser parte activa.

Anunció una movilización previa al 1 de Mayo ¿Cómo se está articulando y con qué sectores?

El miércoles hubo una reunión muy importante en Capital Federal de lo que sería este espacio. Seguramente van a convocar a un plenario general de debate donde los delegados de base de los sindicatos y de los movimientos sociales van a discutir de igual a igual el plan de acción, las definiciones nuestras respecto de las políticas del gobierno, y también nuestra mirada del movimiento sindical. Esos plenarios de debate los vamos a hacer en abril a lo largo de todo el país. Va a haber también en Córdoba, en Huerta Grande, para rescatar los 50 años de la CGT de los argentinos. Va a haber también en Santa Fe, en Mar del Plata, La Matanza, La Plata, grandes encuentros, asambleas populares con trabajadores de los movimientos sociales y sindicales. Construir la vía de salida que necesariamente tiene que ser con luchas y movilizaciones, y también tiene que estar en la agenda el papel que tenemos que jugar los trabajadores para construir un 2019 sin derrotas para el campo popular.

¿Cree que hay condiciones para conformar un marco orgánico dentro de las distintas vertientes sindicales que se oponen a los políticas de este gobierno?

Por lo menos una coordinación de acciones. El intento de reorganizar la CGT de pronto a algunos compañeros les genera una especie de resquemor en cuanto a la posibilidad de que darle organicidad a otro espacio signifique que tengan que salir de la CGT. Yo creo que no se trata de eso pero, por si acaso, para evitar cualquier tipo de lesión que pueda significar este tema para la acumulación de fuerzas que necesitamos, vamos a plantearnos una coordinación de acciones.

Con una inflación que se estima por encima del 20%, ¿cómo entiende que haya gremios que estén firmando por el 15% de paritarias?

Es el enema que el gobierno quiere introducirle a muchos dirigentes sindicales. Creo que es lamentable que haya sindicatos que firmen por el 15%. Otros acuerdan con el gobierno publicar el 15% y después hay algunas cláusulas que claramente están por arriba del 15%, pero que le ayudan al gobierno en la tarea de quebrar la resistencia de los trabajadores del sector público. Y me parece lamentable que haya sindicalistas que acepten esas condiciones de firmar clausulas secretas y publicar el 15%, sabiendo que con eso le van a poner a los trabajadores del sector público, no un techo, una losa de cemento sobre la cabeza. Está claro que son conductas que no tienen nada que ver con lo que plantean los trabajadores. Los trabajadores quieren dirigentes sindicales que dignamente los representen. Quieren dirigentes sindicales que no se bajen los pantalones frente al gobierno, por mas carpetazos, por mas aprietes, por mas prepotencia, por mas amenazas que vengan de arriba. Creo que estamos en camino de lograr conformar una representación de aquellos que creemos que es justo, y además necesario, que el movimiento sindical se declare en rebeldía. No podemos seguir aceptando que nos pongan el pie sobre el pecho.

Como diputado nacional ¿Cómo cree que se articula políticamente una oposición a un gobierno que es elegido por muchas personas que después sufren las consecuencias de esas políticas económicas?

Hay que armar un rompecabezas. Las piezas están, lo que pasa es que están sueltas. Y hacer que ese rompecabezas se construya en la movilización. El paro y la gran marcha que hicieron las organizaciones que representan a las mujeres, los sindicatos en los que las mujeres tomaron la voz para construir esa masividad que vimos el 8 de marzo, la marcha multitudinaria de los docentes, llena de fuerza, las luchas de los despedidos que no ceden pese a las amenazas y presiones, las luchas que dieron los jubilados y que vimos en diciembre, el 24 de marzo que otra vez va a ser multitudinario y lleno de fuerza con la juventud, la militancia barrial, los movimientos sociales que han aportado lo suyo con enormes marchas en diciembre y una enorme presencia también el 21 de febrero. Son piezas sueltas que hay que acoplar. Hay que armar ese rompecabezas, hay que reconstruir la unidad del campo popular, y esa tiene que ser la base de la construcción política que con amplitud, pero sin que esa amplitud signifique abrirle otra vez la puerta a los lobos para que se metan en el gallinero, con la clara conciencia de que hay que construir una alternativa política que surja de estas luchas, y que abreve en los contenidos de estas luchas, creo que va a ser posible salir de la situación de derrota en la que estamos ahora.