Reportajes06/07/2018
Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Aceiteros

"El gobierno nos extorsionó hasta el mismo cierre de paritarias"

Entrevista a Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIOD Y ARA).
Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Aceiteros

Desde 2012, Daniel Yofra es secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIOD Y ARA). Fue trabajador aceitero en la empresa Dreyfus de General Lagos, Santa Fe, donde fue elegido delegado gremial en 1996. Proviene de una familia peronista aunque él mismo se declara cercano a las posiciones de izquierda. En la entrevista concedida a Enfoque Sindical, Yofra se refiere a la situación actual de los trabajadores aceiteros y a la relación del sindicato con la CGT, entre otros temas. Además explica que en el reciente acuerdo logrado en paritarias (perforaron el techo del 15 por ciento establecido por el gobierno al alcanzar el 19 con cláusula de revisión y un plus de 27 mil pesos para todos los trabajadores), no tomaron la inflación como referencia sino el "salario mínimo, vital y móvil que establecen la Constitución y la Ley de Contrato de Trabajo" para vivir dignamente. Así, el salario más bajo de un aceitero está hoy, como resultado de esta exigencia del sindicato, en 30 mil pesos.

¿Cuál es la situación actual de los trabajadores aceiteros?

Es bastante compleja, principalmente en aquellas fábricas de aceite comestible, en las que se refleja la competencia caníbal del capitalismo: son unas pocas empresas las que se están quedando con todo el mercado, mientras que otras están sintiendo el cimbronazo. Las políticas de ajuste no sólo impactan sobre los trabajadores, sino también en aquellas empresas que pagan fortunas por las tarifas de gas, electricidad y agua. El otro punto de conflicto es la falta de materias primas, como el girasol. De esta manera, no todas las empresas llegan a tener la capacidad necesaria para funcionar gran parte del año, y porque además trabajan con un 50 por ciento de capacidad ociosa. La mitad del año están paradas. Estamos así bastante complicados y con un futuro incierto. Con respecto al sector de oleaginosas y si bien no tienen la complejidad y los problemas que tienen hoy los productos de marca, aquí también la competencia y la especulación del mercado de granos lleva a que desde hace un par de años haya un 40 por ciento de capacidad ociosa. Hay empresas muy grandes, por ejemplo en la zona de San Lorenzo, que están acaparando todo el mercado de granos. A esto se suma la especulación de la gente del campo, que guarda sus cosechas. Ante ello, muchas empresas se vieron obligadas a importar cereal para poder funcionar. Sí, está bastante compleja la situación de nuestro sector. Sin embargo, en lo salarial nosotros hemos conseguido un buen aumento. Aunque claro, con el diario del lunes lo ve como desactualizado, pese a haber cerrado hace solo dos meses las paritarias. No obstante, al día de hoy podemos decir que tenemos un buen salario y acorde a las necesidades de los trabajadores. De todos modos, en septiembre tendremos una revisión. Incluso, existe la posibilidad de que esa reunión se haga antes para ver cómo manejamos esta escalada inflacionaria que realmente no esperábamos que fuera tan drástica.

¿Cómo está conformada la Cámara Empresaria del Aceite? Se suele decir que está en manos de empresas oligopólicas...

Nosotros discutimos con tres cámaras: la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), la Cámara de Biocombustibles y la Cámara de Aceites Vegetales de Córdoba (CIAVEC). Esta última aglutina a grandes empresas, como AGD, de Urquía. Nosotros discutimos con la CIARA y la CIAVEC. Dentro de la CIAVEC hay empresas que prácticamente manejan el mercado de biocombustibles. Aquí está Dreyfus una de las empresas más grandes del país, si no la más grande, en volumen de procesamiento. La CIARA está manejada por "las grandes" entre comillas, pero la decisión últimamente la vienen tomando las empresas más chicas, aunque obviamente las grandes especulan con la decisión de las autodenominadas empresas chicas para tratar de generalizar el aumento, y no discutirlo con la Federación Aceitera. Desconozco cómo estará compuesto el mercado a través de la cámara. Lo que sí sabemos es que dentro de la discusión siempre las empresas grandes se agarran de las más chicas. Por otro lado, hay una gran cantidad de empresas que no pertenecen a ninguna cámara, que no discuten paritarias, que no están dentro de lo que concierne a la Federación. Con ellos tenemos una discusión por fuera para que cumplan con los convenios paritarios.

¿Los aumentos conseguidos en paritarias hoy, luego de la escalada inflacionaria, tienen el mismo valor que hace dos meses?

Creo que le respondí en parte esa pregunta. Hemos conseguido el 19 por ciento real, sin cuotas ni tramos, todo junto, más un adicional que ronda los 27 mil pesos para todos los trabajadores. El acuerdo logrado tiene la particularidad que corre desde el 1 de enero, y no desde abril como estaba previsto, con lo cual ganamos tres meses de retroactivo. Debemos dejar en claro, además, que cuando nosotros reclamamos por un aumento, tomamos como referencia al salario mínimo, vital y móvil, tal como lo establecen la Constitución y la Ley de Contrato de Trabajo. El monto de ese salario lo elabora un grupo de especialistas en economía de nuestro gremio. De esta manera y con respecto a las paritarias, nosotros no cruzamos esa línea del 15 por ciento porque consideráramos que la inflación iba a ser más alta, sino porque hasta el 1 de enero el monto de nuestro salario mínimo, vital y móvil daba 30 mil pesos. No obstante, como se presentan actualmente las cosas, seguramente a fin de año va a quedar para pelear un 5 o un 10 por ciento más. Por otra parte, ese 19 por ciento lo conseguimos en condiciones muy duras porque el gobierno nos extorsionó hasta el momento de cierre de la paritaria para que firmemos a la baja. Caso contrario nos amenazaba con no darnos la certificación de autoridades de las elecciones que habíamos tenido en agosto de 2017. La terminó dando, pero luego de un largo tiempo durante el cual tuvimos paralizados muchos trámites administrativos, en especial los de la obra social, como, por ejemplo, que no podíamos obtener los reintegros de los enfermos crónicos, o afiliar a más trabajadores. Fueron bastante traumáticas las paritarias, como se ve. Lo cierto es que más allá del 19 por ciento, firmamos una cláusula donde el 15 de septiembre nos vamos a volver a sentar para negociar con las empresas y seguramente vamos a actualizar el salario real. Obviamente que estos últimos meses las paritarias quedaron cortas con respecto a la política que tiene esta Federación. Si uno lo ve desde el punto de vista del salario real, debemos decir que hoy un trabajador aceitero lo que menos cobra son 30 mil pesos. No estamos tan mal si lo medimos con el salario que obtiene la mayoría de los trabajadores cuyo monto alcanza apenas al 50 por ciento del nuestro. De todos modos vemos con preocupación la avanzada del gobierno contra el movimiento obrero, con la baja salarial y la pretensión de flexibilizar los convenios mediante la inminente reforma laboral que pretende sancionar y a la que tendremos que dar pelea.

¿Cuál es la posición de la Federación ante las próxima renovación de autoridades de la CGT?

Como siempre, nosotros tratamos de estar junto al movimiento obrero ya sea a través de la CGT o cualquier otra central. No tenemos una participación activa dentro de la CGT por propia decisión y por quienes vienen manejando la central, por lo menos hasta ahora. Tampoco es una preocupación para nosotros. La única inquietud que tenemos es la esperanza de que la CGT pueda llegar a tener dirigentes que den cuenta de que en sus organizaciones a sus trabajadores les ha ido bien en materia salarial. Me parece que eso es más importante que estar dentro de la CGT. Y si podemos lograr una confluencia de un grupo de dirigentes que entiendan la problemática del movimiento obrero y que peleen por ese movimiento obrero esté el gobierno que esté, tanto mejor.

¿Cuál es la evaluación que hace del paro del 25 de junio?

El paro fue un éxito. Todos los gobiernos han querido ningunear los paros y matizar la lucha obrera. El paro del 25 no iba a ser la excepción. No he conocido ningún gobierno que felicitara a los trabajadores por organizarse y menos de parte de un gobierno como el actual. Creo que fue un paro en el que los trabajadores le han demostrado a los dirigentes que quieren otro tipo de actitud de ellos. Obviamente que con un paro de estas características lo que se pretende es llamar la atención de los gobernantes para que se sienten a discutir. Nosotros estamos convencidos por propia experiencia que sirve mucho el diálogo pero también sirve mucho la lucha. Nosotros lo hemos demostrado con 25 días de huelga en 2015, por lo que tenemos autoridad para hablar de lo que es un paro y para qué sirve. Sabemos que estar al frene de la CGT no es lo mismo que estar a cargo de un gremio o de un sindicato, y también sabemos que la CGT sirve de paraguas para muchos trabajadores que no tienen organización o que no están representados por su gremio, o que los amenazan por adherirse a una huelga. Por lo tanto, creo que se puede llegar a construir muchas cosas con esta central, independientemente de su unificación. La clase trabajadora está esperando que los dirigentes dejen sus cuestiones personales y se unan en un solo grito para defender a los trabajadores.